Charles y David Koch, los hermanos que tienen en la mira a Trump

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Los hermanos partidarios de los republicanos, se levantan ante Trump y su discurso divisorio.

"Los líderes en Washington pueden cambiar. Pero su posición sobre los aranceles no ha cambiado ni una pizca” (Cortesía).
COURTNEY WEAVER
Ciudad de México /

Charles y David Koch no son ajenos a asumir la responsabilidad. Cuando era un niño, a Charles, de 82 años, su padre lo puso a trabajar en los veranos en Kansas, arrancando los dientes de león, empacando heno, ordeñando vacas y cavando zanjas.

 
Esta semana, en el fuerte calor de agosto, de nuevo se encuentra sudando debido a la cuenta de Twitter de Donald Trump

En una reunión para la red de financiamiento político de Koch en Colorado Springs, Charles dio varios golpes al presidente estadounidense. Censuró su retórica divisiva, arremetió contra sus políticas sobre comercio e inmigración y sugirió que la red de donantes políticos de Koch estaría dispuesta a respaldar a los candidatos demócratas en las próximas elecciones.

Durante cinco décadas, Charles y David, el segundo y el tercero de cuatro hermanos, convirtieron la compañía de su padre, Koch Industries, en un extenso imperio que opera oleoductos y produce todo tipo de cosas, desde fertilizantes hasta Dixie Cups (vasos de papel). En ese tiempo, también se convirtieron en los donantes más influyentes en la política conservadora. 

Hace dos semanas, la red Koch anunció que no respaldaría a Kevin Cramer, el candidato abanderado por Trump en una crucial carrera por el Senado de Dakota del Norte. La reacción del presidente fue rápida. En una ráfaga de tuits, Trump condenó a los hermanos “globalistas” y los calificó como una “burla absoluta”. Escribió: “Nunca busqué su apoyo porque no necesito su dinero ni sus malas ideas”.

Si bien los hermanos nunca respaldaron en público a Trump —en 2016, Charles comparó la elección entre Trump y Hillary Clinton como elegir entre “cáncer y un infarto”—, la enemistad parece trazar una línea divisoria entre la familia republicana más poderosa de EU, la nueva marca del Grand Old Party (GOP, por sus siglas en inglés, el Partido Republicano), que representa el presidente y su base.

 No está claro qué lado tiene la ventaja. Stephen Moore, un asesor senior de la Heritage Foundation, un grupo de expertos conservadores que a lo largo de los años recibió el respaldo de los Koch, dice que sentía un gran respeto por Charles, pero lo criticó por vituperar contra el presidente cuando la administración cumplió con la lista de deseos de las demandas de la red Koch, desde la reforma fiscal a la desregulación ambiental hasta el nombramiento de jueces conservadores en la Corte Suprema. 

“Trump es el presidente más favorable a las empresas que hemos tenido en una generación”, dice Moore, quien se desempeñó como asesor de la campaña de Trump. “Los donantes están entusiasmados por él... si la red de Koch tiene desacuerdos con Trump, es un caso atípico. Este partido ahora es totalmente del presidente”.

El Comité Nacional Republicano se apresuró a defender al presidente, publicó un memorando en el que advertía a los donantes del partido de dar su apoyo a la red de Koch. Si bien no es la primera vez que los hermanos se enfrentan a la clase dirigente del partido, la disputa puede representar una nueva fase para la ambición política de la familia, en particular para Charles, el único hermano que queda al mando. En junio, anunció que David, de 78 años, dejaría la compañía y la red política por motivos de salud, y no dio detalles sobre qué pasaría con la participación de 42% de las acciones de David.

Se estima que los hermanos Koch tienen un patrimonio neto combinado de 120,000 mdd, lo que los convierte en el octavo y el noveno multimillonarios más ricos del mundo. Sus intereses políticos se remontan a la década de 1980, cuando, según los informes, Charles presionó a David para que se presentará como el candidato a la vicepresidencia del Partido Libertario, preocupado de que el candidato republicano, Ronald Reagan, fuera demasiado liberal.

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Decepcionados con la presidencia de George W Bush, los multimillonarios lanzaron su red política en 2003 y ampliaron sus gastos durante la administración Obama, cuando el fallo de la Corte Suprema en el caso de Ciudadanos Unidos de 2010 eliminó los límites al gasto político corporativo.

Sus intereses políticos fueron inculcados por el patriarca de los Koch, Fred, era un ferviente anticomunista que era duro con sus cuatro hijos, sobre todo, con Charles.

 Al igual que Trump, lo enviaron a la escuela militar. David, en comparación, siguió un camino más recto. Sin embargo, después de la muerte de Fred en 1967, Charles fue quien se hizo cargo del negocio. David abrió una oficina en Nueva York y la división que se convertiría en Koch Engineering. Mientras Charles y David eran cercanos, peleaban con sus otros hermanos, Frederick y William, quienes intentaron sacar a Charles de su puesto, iniciando una fea batalla legal que duró una década y media e involucró una demanda contra su propia madre.

Mientras que David, el hombre más rico de Manhattan, se ganó una reputación como filántropo y mecenas de las artes, Charles vivió una vida tranquila en Wichita.

Sin embargo, en 2015 eso cambió, cuando Charles dio una serie de entrevistas de alto perfil en un intento, admitió, para contrarrestar su imagen como el coco del financiamiento de las campañas estadounidenses. Es un creyente en el libre comercio desde hace 55 años”, dice Steve Lombardo, director de comunicaciones de Koch Industries. “Los líderes en Washington pueden cambiar. Pero su posición sobre los aranceles no ha cambiado ni una pizca”.





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