BlackRock estima que el conflicto en Medio Oriente recortará alrededor de 0.4 por ciento del crecimiento económico mundial.
Esto tras el fracaso de una breve pausa diplomática entre Estados Unidos e Irán y un precario alto al fuego.
Sin embargo, señaló que los mercados ya incorporaron la mayor parte de ese impacto, por lo que no observa un deterioro suficiente de la economía global que justifique modificar su estrategia de inversión.
Crisis de petróleo ya no es protagonista
Además, el fondo destacó que el auge de la inversión en Inteligencia Artificial (IA), un importante motor de crecimiento y su preferencia por la infraestructura de dicha tecnología, se mantienen intactos, a pesar de la reciente volatilidad.
Por su parte, agregó que la economía global depende mucho menos del petróleo que en crisis energéticas anteriores, lo que la hace más resistente a los aumentos de los precios de la energía.
Por otro lado, en cuanto a la inflación, BlackRock señaló que el conflicto podrá añadir alrededor de 0.8 puntos porcentuales a la inflación general global, aunque es improbable que el impacto sea uniforme.
Dependencia internacional a la energía
Por otro lado, resaltó que Europa y algunas partes de Asia siguen estando más expuestas debido a su dependencia a las importaciones de energía.
A su vez, indicó que aproximadamente 65 por ciento de las importaciones de petróleo de Corea del Sur, y un tercio de las importaciones de Gas Natural Licuado de China, transitan por el estrecho de Ormuz.
Aunque resaltó que Estados Unidos está relativamente más protegido, gracias a una mayor independencia energética y a su exposición al ciclo de inversión en IA, por lo que una economía más resiliente no elimina los riesgos a la baja.
Por otro lado, precisó que las reservas de petróleo se han reducido en unos 500 millones de barriles este año, dejando aproximadamente 500 millones de barriles disponibles para absorber futuras perturbaciones.
Finalmente, destacó que esos márgenes de seguridad podrían reducirse si las tensiones se extienden más allá del estrecho de Ormuz a otras rutas de exportación clave, como el estrecho de Bab el-Mandeb.
“Creemos que las leyes económicas inmutables pueden limitar los escenarios más extremos. Como señalamos en marzo, las repercusiones de una interrupción prolongada del suministro energético generan presiones económicas y políticas para la desescalada, lo que, en nuestra opinión, incentiva a todas las partes a encontrar una solución”, concluyó BlackRock.
CQ