La revisión del tratado de Norteamérica (T-MEC), entre México y Estados Unidos, no debe apresurarse si las propuestas no tienen el respaldo de los dos gobiernos y del sector privado, pues ello podría dificultar la construcción de un acuerdo, advirtió Daniel Watson, exrepresentante comercial adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental.
En el marco de su participación en el North Capital Forum 2026, el exfuncionario de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) señaló que el contenido del tratado debe determinar los tiempos de la negociación y no los calendarios políticos.
“Sería un error apresurarse para conseguir un acuerdo demasiado pronto, salvo que exista un respaldo verdaderamente amplio dentro del gobierno mexicano y entre las industrias estadunidenses y mexicanas respecto a lo que está sobre la mesa. No creo que actualmente nos encontremos en esa situación”.
“Apresurarse para tener un acuerdo simplemente por tenerlo nunca es una buena idea dentro del mundo comercial. Siempre decimos que el contenido debe determinar los tiempos y no los tiempos determinar el contenido”, expresó.
Reconoció que las negociaciones están sujetas a presiones políticas, pero recomendó aprovechar el tiempo necesario para analizar las propuestas antes de asumir nuevos compromisos.
El exfuncionario consideró que el sector privado y los comités del Congreso estadunidense todavía no cuentan con suficiente información para evaluar el rumbo de las conversaciones.
“Tampoco tengo claro que el sector privado esté recibiendo la información necesaria. Incluso diría que no estoy seguro de que los comités del Congreso de Estados Unidos consideren que están recibiendo toda la información que necesitan para entender hacia dónde se dirigen las negociaciones”, expuso.
Revisión traerá algunos aranceles
Watson anticipó que la revisión del T-MEC mantendrá algunos aranceles, esto debido a la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a la protección de las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio.
“Está muy claro que al presidente Trump le gustan los aranceles y que no quiere que nadie tenga un libre comercio completamente exento de ellos”.
“Le importan mucho el sector automotriz, el acero y el aluminio. Para superar este proceso, los aranceles simplemente tendrán que formar parte del resultado. Mi impresión es que se analiza algo que podría ser un poco mejor que lo vigente, aunque no eliminará este tipo de protección”, sostuvo.
A su juicio, la discusión tiene dos rutas: resolver los asuntos inmediatos para completar la revisión y extender la vigencia del T-MEC, así como definir la relación comercial de largo plazo entre los tres países.
“No creo que debamos obsesionarnos con las imperfecciones de corto plazo del acuerdo, porque existen oportunidades mucho mejores hacia adelante”, apuntó.
Reglas para autos ya no tienen margen para endurecerse
En cuanto a la industria automotriz, el exrepresentante comercial adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental consideró que las reglas de origen ya exigen un contenido regional elevado, por lo que no existe suficiente margen económico para incrementarlo.
Recordó que, durante la primera negociación del T-MEC, la posición inicial de Trump era exigir que los vehículos tuvieran cien por ciento de contenido estadunidense, aunque esa condición no representaba un resultado viable.
“Cuando USTR exploraba opciones para responder a las preocupaciones del presidente Trump sobre el sector, su respuesta siempre era que debía exigirse cien por ciento de contenido estadunidense, es decir, que todos los automóviles se fabricaran en Estados Unidos”, relató.
Y añadió que para la revisión actual, Estados Unidos analiza limitar la participación de insumos procedentes de China, así como de otras economías consideradas fuera de mercado, además de incentivar una mayor producción dentro de su territorio.
Sin embargo, Watson estima ajustes y una posible simplificación de las reglas vigentes, en lugar de un aumento sustancial de los porcentajes de contenido regional.
“El contenido regional exigido para los automóviles ya es muy elevado y no está claro cuánto más podría aumentar. Mi expectativa para el sector automotriz es que se realizarán algunos ajustes a las reglas actuales y, posiblemente, una simplificación, porque son bastante complejas”.
“No estoy seguro de que exista margen viable para elevar o endurecer todavía más la regla, porque no sé si eso tendría sentido económico para la industria”, explicó.
El exrepresentante comercial adjunto precisó que México tiene la oportunidad de fortalecer y ampliar su papel dentro de la plataforma productiva de Norteamérica, pero deberá demostrar su alineación con los objetivos de seguridad económica de Estados Unidos.
“México ya forma parte de una plataforma productiva ampliada. Existe una coproducción que siempre ha sido importante para la competitividad de Norteamérica”.
“En el caso particular de México, probablemente habrá un proceso no solamente para fortalecer, sino también para ampliar su función dentro de la plataforma norteamericana”, precisó.
Y mencionó que este panorama continuará bajo la premisa de que Canadá y México deben ganarse su lugar como los socios comerciales más cercanos de Estados Unidos, aunque esto dependa en su mayoría de la seguridad económica.
De igual forma, solicitó al sector privado mexicano considerar la fortaleza industrial estadunidense dentro de sus decisiones, debido a que entre 70 y 80 por ciento de sus exportaciones se dirige a ese mercado.
Acuerdos bilaterales ganarán terreno
Daniel Watson afirmó que la relación comercial de Estados Unidos con México y Canadá adquirió características distintas, por lo que después de la revisión del T-MEC será necesario avanzar en acuerdos o protocolos bilaterales.
“México, que era un socio muy menor cuando comenzó el TLCAN en 1994, se ha vuelto mucho más importante. Canadá, por supuesto, también es muy importante, pero ambos países lo son de maneras distintas. La discusión realmente se ha dividido y eso no cambiará”, recordó.
Incluso si los tres países alcanzan un resultado trilateral, reveló que Estados Unidos mantendrá asuntos específicos con México que no necesariamente corresponden a Canadá, por lo que consideró viable mantener el T-MEC como un acuerdo trilateral y complementarlo con protocolos bilaterales que atiendan las diferencias entre las relaciones comerciales.
México seguirá atrayendo inversión
Pese a la incertidumbre comercial, Watson aseguró que México permanece muy posicionado para recibir inversión ya que se ha beneficiado del traslado de cadenas productivas fuera de China.
Por lo tanto, reconoció que no existen garantías de certidumbre debido a los factores políticos y comerciales que continuarán en juego después de la actual administración estadunidense.
No obstante, previó que el próximo gobierno de Estados Unidos podría hacer un uso menos agresivo de los aranceles y que el Congreso buscará recuperar facultades en materia comercial.
El exfuncionario añadió que, aunque las empresas están incómodas con el escenario actual, no han detenido sus proyectos ni sus operaciones en el país.
“El sector privado se siente incómodo con este nivel de incertidumbre y desearía un entorno más estable, pero continúa invirtiendo y, me parece, sigue ganando bastante dinero”, finalizó.
MRA