• El jefe de Nvidia, objetivo de un complot de espionaje chino

  • The New York Times
  • Se descubrió que una empresaria china que tenía relación cercana con Jensen Huang estaba pasando información de inteligencia a Pekín; Donald Trump fue informado y no tomó ninguna medida.
Jonathan Swan, Maggie Haberman, Ana Swanson, Paul Mozur, Tripp Mickle y Julian E. Barnes
The New York Times /
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Las agencias de inteligencia estadunidenses han recopilado información sorprendente. Una alta ejecutiva de una empresa de centros de datos con sede en Singapur estaba bajo escrutinio por, posiblemente, facilitar el envío de chips avanzados de inteligencia artificial de Nvidia a China. Las autoridades de Estados Unidos llegaron a la conclusión de que ella actuaba como un agente de inteligencia chino, transmitiendo información a Pekín.

Lo que vino después resultó aún más alarmante: la vigilancia sobre la ejecutiva —Alice Huang, o Huang Le, ciudadana china— reveló que había entablado una relación estrecha con Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia.

Durante años, Washington ha trabajado para impedir que China obtenga la tecnología necesaria para igualar o superar a Estados Unidos en la competencia global por la supremacía en la inteligencia artificial. 

El descubrimiento de que Pekín recibía informes a través de alguien con acceso directo al señor Huang —una de las figuras más poderosas en la revolución de la IA y, además, un aliado influyente de Trump— hizo saltar las alarmas en la Casa Blanca.

Hace aproximadamente un año, Trump fue informado sobre estos hallazgos de inteligencia —que no se habían dado a conocer antes—, pero decidió no tomar ninguna medida al respecto. El presidente de EU ha mostrado reticencia a interferir en las ventas de chips de Nvidia —que contribuyen a impulsar la economía y el mercado bursátil— y a complicar aún más las relaciones comerciales con China.

Este relato se basa en entrevistas con personas informadas sobre la vigilancia, quienes hablaron bajo condición de anonimato dado que los hallazgos provienen de inteligencia clasificada; también incluye información de otros funcionarios, así como de ejecutivos y analistas del sector.

Es un cliente más

Las autoridades estadunidenses ya sospechaban que Alice Huang ayudaba a China a eludir las restricciones impuestas a su capacidad para acceder a chips avanzados de inteligencia artificial.

Sin embargo, la revelación de que ella proporcionaba información directamente a Pekín planteó escenarios más inquietantes; entre ellos, la posibilidad de que Alice conociera el criterio de Trump sobre un asunto de vital importancia para ambas naciones, un tema que probablemente surgirá durante la visita del presidente a China el próximo mes.

Asimismo, surgieron interrogantes sobre si ella podría haber estado obteniendo información acerca de Nvidia, empresa que explica la ventaja que Estados Unidos ha mantenido en el desarrollo de modelos de IA de vanguardia.

Jensen Huang no ha recibido una “sesión informativa de defensa” —advertencia que a veces se ofrece a los estadunidenses que son objeto de servicios de inteligencia extranjeros—, según indicaron personas al tanto de la vigilancia.

Mientras que la vigilancia sobre Alice Huang continúa, señalaron, y las empresas vinculadas a ella siguieron comprando chips de Nvidia este año.

Nvidia afirmó que Megaspeed, la compañía que empleaba a Alice, era un cliente regional más, y que ya habían investigado y desmentido las acusaciones de que estuviera introduciendo chips de contrabando en China.

John Rizzo, vocero de Nvidia, declaró: “Las interacciones de Jensen con Alice Huang no son inusuales ni inesperadas. Las reuniones con clientes forman parte de las funciones de un director ejecutivo; él habla con miles de ejecutivos de empresas clientes cada año”.
Nvidia “confía en que, si el gobierno de Estados Unidos considera que alguna persona representa una amenaza para la industria estadunidense, nos lo hará saber —indicó Rizzo—. Los clientes como Megaspeed reciben información comercial habitual —no secretos comerciales de Nvidia— y ninguna información relevante para la seguridad nacional”.

La Casa Blanca, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional declinaron hacer comentarios. En un comunicado enviado a The New York Times, Megaspeed señaló que su “actual dirección” se toma el asunto “muy en serio” y está “comprometida a esclarecer los hechos que subyacen a estas acusaciones”.

Y añadió: “Se ha contratado a asesores externos para llevar a cabo una investigación interna exhaustiva”, y han notificado al gobierno de Estados Unidos su “plena disposición a colaborar”.
Más tarde, Megaspeed añadió en un comunicado que “no puede responder a un juicio mediático y ve con buenos ojos una investigación formal basada en pruebas”.

Alice Huang no respondió a las solicitudes de comentarios. No está claro hasta qué punto sigue vinculada a Megaspeed. Una persona familiarizada con las operaciones señaló que ella había reducido su actividad en la empresa a raíz de las investigaciones.

Al ser consultado sobre la conclusión de Estados Unidos de que la Alice Huang ha estado recopilando información de inteligencia en nombre de Pekín, Liu Chang, vocero de la Embajada de China en Washington, afirmó que Estados Unidos está llevando a cabo una campaña de “difamaciones y calumnias sin fundamento” contra China.

Cuando Donald Trump fue informado por primera vez sobre estos datos de inteligencia el año pasado, los funcionarios estadunidenses no creían que el ejecutivo de Nvidia supiera que Alice Huang estaba recopilando información para los chinos.

No está claro si los servicios de inteligencia han actualizado su evaluación desde entonces; sin embargo, algunos altos funcionarios de la administración Trump dudan de que Jensen Huang pudiera haber ignorado lo que, según sus conclusiones, era el papel de Alice Huang en la recopilación de información de inteligencia para China.

Las dudas sobre si Megaspeed suministraba chips de inteligencia artificial a China salieron a la luz a través de artículos publicados el año pasado por The New York Times y Bloomberg News.

Jensen Huang realizó una labor de cabildeo exitosa ante la administración durante el segundo mandato de Trump para flexibilizar las regulaciones sobre las empresas de IA y revertir las restricciones más estrictas a la venta de chips de Nvidia a China. 

Asimismo, negoció un acuerdo con Trump que permitió al gobierno estadunidense obtener una participación de 25 por ciento en ciertos chips de Nvidia cuya venta a China está autorizada por el gobierno.

Tiempos de vigilancia

La estrecha relación entre Donald Trump y Jensen Huang ha obstaculizado los esfuerzos por restringir las ventas de chips de Nvidia en el extranjero, según señalaron funcionarios y exfuncionarios estadunidenses. 

Estos indicaron que algunas investigaciones y propuestas de sanciones comerciales relacionadas con China o Nvidia se han estancado dentro del Departamento de Comercio, encargado de regular la exportación de chips.

Nvidia ha afirmado que cumple con la ley y que no existen pruebas de que sus chips estén siendo introducidos de contrabando en China. Rizzo señaló que el gobierno chino ha “bloqueado los chips de IA de EU, protegiendo así su propia industria”.

Muchas preguntas sobre la situación siguen sin respuesta, al menos públicamente.

No está claro si la preocupación por proteger la operación de vigilancia influyó en la decisión de no informar a Jensen Huang. Ponerlo al tanto podría haber alertado a Alice Huang de que estaba siendo vigilada; este es un motivo habitual por el que los funcionarios de inteligencia se muestran reticentes a realizar sesiones informativas de carácter preventivo.

No ha sido posible determinar qué agencia o agencias de inteligencia han participado en la vigilancia de Alice Huang, ni qué motivó el inicio de dicha labor. Tampoco está claro bajo qué circunstancias ella comenzó a recopilar información para Pekín, qué tipo de información transmitió o cuál fue el valor de esta para China.

En informaciones anteriores sobre Alice Huang, The Times describió su meteórico y, en cierto modo, misterioso ascenso. Esta empresaria e inversionista china llegó a ocupar un alto cargo en Megaspeed, sobre la que el Departamento de Comercio —hacia el final de la administración Biden— empezó a sospechar que ayudaba a China a eludir las prohibiciones estadunidenses y a obtener acceso a la capacidad de procesamiento de los chips de Nvidia.

El gobierno de Estados Unidos ha estado investigando a Megaspeed desde finales de 2024, cuando un funcionario del Departamento de Comercio  . Los equipos de Nvidia aún permanecían en sus cajas, lo que sugería que estaban siendo transportados hacia o desde el lugar, en lugar de estar instalados allí.

Singapur ha llevado a cabo su propia investigación sobre Megaspeed. En 2025, las autoridades singapurenses interrogaron a Alice. Huang, aunque posteriormente la dejaron en libertad.

Según informaron funcionarios de la administración, la investigación del Departamento de Comercio sobre Megaspeed fue transferida este año al Departamento de Justicia.

Si bien, desde 2022, el gobierno estadunidense ha restringido la exportación de los chips más avanzados de Nvidia hacia China, se ha detectado que algunas empresas los introducen ilegalmente en territorio chino.

Otras compañías han establecido negocios de manera legal mediante la compra de grandes cantidades de chips para construir centros de datos en el sudeste asiático, los cuales prestan servicios a empresas chinas.

Algunos funcionarios y legisladores estadunidenses consideran que se trata de una laguna jurídica problemática, por lo que la administración Biden restringió esta práctica. Donald Trump revirtió dichas normas. Actualmente, la administración está evaluando si volver a endurecerlas.

Megaspeed adquiere chips para construir centros de datos y, posteriormente, alquila su capacidad de procesamiento a compañías en China; en esencia, es un intermediario. Ha comprado chips de Nvidia a la filial estadunidense de Inspur, un fabricante chino de servidores. Estados Unidos ha incluido a la empresa matriz de Inspur en una lista negra por canalizar tecnología hacia el ejército chino; no obstante, la filial de EU no está sujeta a sanciones.

Posteriormente, Megaspeed suministró esa capacidad de procesamiento a Alibaba y a otras empresas chinas. Las autoridades estadunidenses consideran que esta firma forma parte de un amplio esfuerzo internacional, llevado a cabo por empresas chinas, para obtener los chips necesarios para desarrollar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial. Los investigadores sospechan que algunos de los chips de Nvidia adquiridos por Megaspeed también están llegando a China de forma ilegal.

La empresa hermana de Megaspeed en Malasia adquirió, entre junio de 2024 y febrero de 2026, equipos avanzados de inteligencia artificial —que incluían chips y tecnología de Nvidia— por un valor de al menos 4 mil 800 millones de dólares, según registros comerciales obtenidos de la plataforma ImportGenius. Se trata de una suma excepcionalmente elevada para una empresa pequeña y poco conocida.

​Socios comerciales

Nvidia y Megaspeed han seguido manteniendo relaciones comerciales este año. Los datos limitados disponibles sobre gran parte de este ejercicio indican que Megaspeed y sus filiales continuaron comprando productos de Nvidia, a menudo a través de intermediarios.

Para evitar que los chips sean introducidos de contrabando en China, Nvidia evalúa a los compradores antes de autorizar la adquisición de sus componentes y, en ocasiones, verifica posteriormente si el comprador aún los conserva. Nvidia sigue incluyendo a Megaspeed en su sitio web como socio en servicios en la nube.

Megaspeed hizo referencia a esta relación incluso este mismo mes: en una oferta de empleo, su filial en Indonesia se describió a sí misma como “un socio comercial de primer nivel de Nvidia”.

Según la fuente mencionada y otros analistas del sector tecnológico, Megaspeed ha seguido prestando servicios a su principal cliente: Alibaba.

En junio de 2024, apenas unas semanas antes de que Megaspeed comenzara sus compras, unas fotografías publicadas en LinkedIn mostraban a Jensen Huang junto a Alice Huang en un bar de Taipéi, tras una feria tecnológica local. Ambos bebían whisky con otros ejecutivos del sector de IA.

Un año después, en mayo de 2025, fueron vistos juntos nuevamente, saliendo de un restaurante en Taipei después de una cena de negocios con otros proveedores.

Esos detalles fueron descritos en un artículo del Times en octubre pasado. Pero la información de inteligencia más profunda que involucraba a Alice Huang permaneció estrechamente guardada dentro de la administración.

Las agencias de inteligencia estadunidenses generalmente no pueden vigilar legalmente a ciudadanos de EU sin una orden judicial, pero cuando las comunicaciones que involucran a estadunidenses aparecen en la vigilancia, los ciudadanos pueden ser identificados ante las agencias gubernamentales que pueden demostrar que necesitan la información a través de un proceso conocido como desenmascaramiento. En este caso, el proceso de desenmascaramiento identificó a Jensen. Huang como ciudadano estadunidense.

Antes de 2025, Jensen Huang rara vez visitaba Washington y se mantenía al margen de la política. Sin embargo, cuando la administración Trump comenzó a considerar la prohibición de la venta de chips de Nvidia a China, él y su esposa viajaron a Mar-a-Lago para reunirse con Trump durante una cena para donantes de alto nivel, con el fin de convencerlo de permitir que las empresas de chips hicieran negocios con Pekín.

Según personas informadas sobre lo que se trató en dicho encuentro, el ejecutivo de Nvidia logró impresionar al presidente al relatar su propia trayectoria de ascenso.

Más tarde, Nvidia donó al menos 20 millones de dólares al fondo para el salón de eventos de Trump, según indicó una persona al tanto del asunto. La empresa también se comprometió a invertir 500 mil millones de dólares en la fabricación dentro de Estados Unidos.

Además, cuando el líder chino, Xi Jinping, visitó la Casa Blanca para una cena de Estado el mes pasado, Jensen Huang ocupó un lugar en la mesa principal.

En 2025, Trump aprobó la venta de una generación anterior de chips de Nvidia a China a cambio de una parte de los ingresos. En su búsqueda de una relación más estrecha con China antes de su reunión con Xi Jinping, el presidente consideró una propuesta deHuang para vender a los chinos tecnología aún más avanzada —lo que causó malestar entre algunos funcionarios de la administración y miembros republicanos del Congreso—, aunque finalmente decidió no seguir adelante con ella.

Quienes han observado la interacción entre ambos señalan que Trump se ha dejado ganar por los elogios desmedidos que Huang le ha dedicado en público, así como por su inmensa fortuna y su éxito.

El camino de Alice

No está claro cuándo se conocieron Jensen Huang y Alice Huang, de la empresa Megaspeed. Antes de que ‘The Times’ informara el año pasado sobre el papel que ella desempeñó en la compra de chips de Nvidia, Alice publicó fotos junto a Jensenen sus redes sociales, según una persona que pudo verlas.

La presencia de Alice Huang en internet en China es escasa. Ella misma se ha descrito como directora ejecutiva de Megaspeed, y la empresa la incluyó como directora gerente durante sus primeros ocho meses de actividad, antes de eliminarla de dicho cargo en su documentación corporativa. El actual director de Megaspeed es originario de Singapur, según consta en registros empresariales y en sus cuentas de redes sociales.

De acuerdo con información publicada en línea por un fondo de inversión chino en el que trabajó, Alice Huang se habría desempeñado anteriormente en China como reportera de televisión; sin embargo, ‘The Times’ no ha podido verificar este dato.

Más tarde, trabajó en varios de los principales bancos chinos y, posteriormente, se incorporó a Hexi Capital —un fondo en Shanghái que ha invertido en empresas relacionadas con semiconductores e IA—, según indica WireScreen, una plataforma de datos.

Según inversores del sector tecnológico familiarizados con la empresa, Alice Huang y sus socios presumían de sus vínculos con Jensen Huang, utilizándolos para recaudar fondos y promocionar su red de negocios que ha invertido, junto con el gobierno chino, en centros de datos por toda China.

En el sudeste asiático, Megaspeed ha seguido proponiendo nuevos centros de datos, contratando personal y alardeando de sus estrechas relaciones con Nvidia, según analistas del sector, ofertas de empleo publicadas en línea y otros registros.

Megaspeed sigue adelante con la construcción de un gran centro de datos en Johor, un estado malasio situado al otro lado de la frontera con Singapur, donde han surgido nuevas instalaciones dedicadas a la IA en medio de plantaciones de palma aceitera. 

En un informe bursátil presentado el mes pasado, una promotora inmobiliaria malasia indicó que había recibido el pago final por un terreno de unas 21 hectáreas donde una filial de Megaspeed se ha comprometido a construir el centro de datos. La empresa ya había conseguido los chips necesarios para el proyecto, según una persona al tanto de los planes.

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