La evolución urbana de Monterrey en las últimas décadas no puede entenderse sin la participación de David Garza Lagüera.
A través de su actividad empresarial, el fundador de Grupo Delta se convirtió en una de las figuras clave en la modernización de la capital neoleonesa, al impulsar proyectos que promovieron la vivienda vertical, el desarrollo de usos mixtos y una nueva visión de ciudad.
Su legado se refleja en la transformación de zonas estratégicas, la profesionalización del sector inmobiliario y la incorporación de modelos de desarrollo alineados con el crecimiento industrial y económico de Monterrey, en un contexto de expansión metropolitana y creciente demanda urbana.
Origen
Nacido en Monterrey, Nuevo León, en 1935, fue el séptimo de los ocho hijos de Eugenio Garza Sada, fundador de lo que hoy conocemos como Fomento Económico Mexicano (Femsa) y del Tecnológico de Monterrey, y de Consuelo Lagüera Zambrano.
Es por su padre que entiende desde muy joven que el éxito empresarial no podía desligarse del bienestar colectivo. Por ello participó en distintos proyectos empresariales vinculados al grupo fundado por su padre.
Estudió en la Western Military Academy, el Tec de Monterrey durante su carrera universitaria; así como estudios de continuidad en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (Ipade).
Desde entonces ya destacaba por su sencillez, su carisma y su sentido del humor.
De acuerdo con lo publicado en el Centro Eugenio Garza Sada, en el anuario de la escuela militar, por ejemplo, se describió lo más destacado de cada estudiante, y del joven David dice: “Es una de las personas más alegres, leales y queridas en todo el campus, tanto por alumnos como por los maestros”. Esa forma de ser fue una de sus características como líder.
Industria inmobiliaria
Cuando comenzó a buscar sus propias oportunidades, decidió seguir el consejo de su suegro, Alberto Santos González, quien le recomendó incursionar en la industria inmobiliaria, en la que él participaba.
Por ello David Garza Lagüera fundó Gemini en 1974, que a la postre cambiaría su nombre a Desarrollos Delta, como una empresa enfocada al desarrollo inmobiliario.
El primer proyecto inmobiliario que hizo fue el residencial Villa Montaña, en San Pedro Garza García, el cual fue considerado todo un éxito.
Después vinieron otros proyectos que definieron más a la empresa como la Torre Luzía, obra emblemática por impulsar la vivienda vertical y la revitalización del centro de Monterrey; así como La Capital, desarrollo de usos mixtos (residencial–comercial) en la zona centro de Monterrey.
Además fue presidente de Madisa, empresa de maquinaria y equipo para la construcción, y participó en iniciativas vinculadas a sectores estratégicos, incluidos servicios ambientales y manejo de residuos como consejero de PASA.
Apoyo a empresas y sociedad
Fue fundador de ADMIC Nacional, una organización pionera que durante más de tres décadas ofreció créditos, capacitación y acompañamiento a microempresarios y emprendedores sin acceso a la banca tradicional.
En un país donde millones de personas construyen su sustento desde la informalidad, esta labor representó una puerta de oportunidad y dignidad para cientos de familias.
También participó activamente en proyectos de conservación de la naturaleza, colaborando con el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza y con iniciativas orientadas a la preservación de especies.
Fue consejero en estudios sobre el oso negro mexicano y en proyectos para la introducción del ciervo canadiense, entendiendo la conservación no como una causa romántica, sino como una responsabilidad intergeneracional.
En 1999, su trabajo fue reconocido con la Medalla Presidencial al Mérito Ganadero, un reconocimiento a su equilibrio entre producción y respeto por la vida silvestre.
Ese compromiso trascendió su vida, para el 2023 se instituyó el Premio Nacional al Desarrollo Sustentable y Economía Circular “David Garza Lagüera”, un homenaje que sintetiza su visión de un desarrollo económico compatible con el cuidado del entorno y el bienestar social.
También fue un defensor del patrimonio cultural y educativo. Impulsó el Centro Eugenio Garza Sada, dedicado a preservar la memoria y los valores éticos de su padre, y encabezó la restauración de la Casa de Liderazgo Humanista, concebida como un espacio para formar liderazgos con sentido social, ética y vocación de servicio.
FC