La contienda por convertirse en siguiente presidente del Banco Central Europeo (BCE) es una carrera entre dos pragmáticos de la banca central, uno del norte y otro del sur de Europa, que han demostrado estar dispuestos a replantear las convicciones sobre política monetaria arraigadas desde hace mucho tiempo.
El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, quien dirige el Banco de Pagos Internacionales (BPI) desde 2025, y su homólogo neerlandés, Klaas Knot, son los favoritos para ocupar la presidencia del BCE a partir de febrero de 2027.
Christine Lagarde, de 70 años, dejará su cargo como presidenta del BCE nueve meses antes de lo previsto. Esto abre un proceso de sucesión en un momento en que la zona euro se enfrenta a un repunte de la inflación y se acercan las elecciones en varios países, entre ellos Francia e Italia.
Tanto Hernández de Cos, de 55 años, como Knot, de 59, son responsables de política económica curtidos en situaciones de crisis y cuentan con una sólida trayectoria académica.
Pero la elección del presidente del BCE es un juego de poder político entre los líderes de los 21 países que integran la zona euro, un proceso que puede deparar sorpresas de última hora. Un claro ejemplo fue la anterior elección en 2019, cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, propuso inesperadamente a Lagarde.
“Habrá, como es habitual, negociaciones y conversaciones tras bambalinas”, dice Henry Cook, economista de MUFG Bank, y añade que, en procesos anteriores, los favoritos “no siempre han logrado quedarse con el puesto”.
Hernández de Cos y Knot parten de enfoques distintos en materia de política monetaria: al primero se le considera una figura más “paloma” (partidaria de una política más laxa o de línea suave), mientras que al segundo se le asocia con una postura de “halcón” (más inclinada al endurecimiento monetario). Sin embargo, quienes conocen bien sus posturas subrayan que estas etiquetas simplifican demasiado sus posturas reales.
“Pablo es un responsable de formulación de políticas que se sitúa en un punto intermedio”, dice José Manuel González-Páramo, quien fue director de tesis doctoral de Hernández de Cos y, después, contó con él como asesor durante sus tres primeros años en el Comité Ejecutivo del BCE.
Gran parte de la labor académica de Hernández de Cos se centró en la solidez de las finanzas públicas; un enfoque que resulta muy pertinente dadas las preocupaciones actuales en torno a la situación fiscal de Francia. “Se toma muy en serio la necesidad de mantener las finanzas públicas bajo control”, dijo González-Páramo.
Durante su mandato como gobernador del Banco de España, entre 2018 y 2024, Hernández de Cos mantuvo frecuentes desencuentros con el gobierno; por ejemplo, cuando advirtió en 2020 que un aumento drástico del salario mínimo en España podía destruir puestos de trabajo.
Jakob de Haan, profesor de la Universidad de Groningen y antiguo director de tesis doctoral de Knot, comentó a Financial Times que el exgobernador del banco central es un economista con posturas “convencionales”.
“No calificaría a Klaas como un ‘halcón radical’”, dijo De Haan, añadiendo que Knot representa una “tradición neerlandesa en la que no nos gustan mucho los extremos”, sino que “preferimos encontrar un camino equilibrado”.
La reputación de Knot como partidario de una política monetaria restrictiva, o de línea dura, se basa, en parte, en declaraciones que realizó en 2011 y 2012 durante la crisis de la deuda griega. Fue el primer responsable de política económica que planteó abiertamente la posibilidad de un incumplimiento de pago de la deuda soberana de Grecia y, a principios de 2012, mencionó públicamente la posibilidad de que el país abandonara el euro.
En septiembre de 2019 expresó, de manera inusual en un documento escrito, su crítica a la decisión del Consejo de Gobierno de profundizar las tasas de interés en terreno negativo y de reanudar la compra de bonos; una medida que el entonces presidente del BCE, Mario Draghi, sacó adelante a pesar de la oposición de una minoría que alzó su voz en contra.
“Klaas no sólo estaba en desacuerdo con la decisión en sí, sino, sobre todo, con la forma en que se había tomado”, dijo de Haan. Añadió que resultaba “bastante inusual que Klaas se manifestara con tanta contundencia”, dado que, por lo general, es una persona “orientada a buscar el consenso”.
En un análisis sobre su trayectoria intelectual durante sus 14 años al frente del banco central de Países Bajos, hasta 2025, Knot describió cómo su postura respecto a la compra de bonos por parte del BCE evolucionó desde el escepticismo hasta convertirse en la de un “pragmático basado en principios”, añadiendo que “actualizó” sus puntos de vista “a medida que cambiaban los hechos”.
En ese documento, Knot explicó que llegó a la conclusión de que el BCE debía asumir, en cierta medida, un papel de “entidad de crédito de última instancia” dentro de una unión monetaria caracterizada por “políticas fiscales, mercados de deuda y sistemas bancarios fragmentados a escala nacional”.
Hernández de Cos, por el contrario, defendió a menudo posturas más flexibles, o de corte expansivo. Apoyó la decisión de Draghi de septiembre de 2019 sobre las tasas de interés y la compra de bonos. Además, fue un firme defensor de que el BCE adoptara un objetivo de inflación claro de 2 por ciento, después de julio de 2021, argumentando que la formulación anterior, más compleja, “por debajo, pero cerca de 2 por ciento”, insinuaba una tolerancia errónea a situarse por debajo de dicha meta.
A finales de 2021, cuando la inflación había superado 3 por ciento, argumentó que era poco probable que se produjeran alzas de las tasas de interés, incluso en 2023. De hecho el BCE comenzó a aumentar los costos de endeudamiento a mediados de 2022, cuando la inflación se acercaba a 9 por ciento. Más tarde, reconoció que el banco se tardó demasiado en reaccionar ante el aumento de la inflación.
En septiembre de 2023, aunque inicialmente se opuso a un décimo incremento de las tasas, de un cuarto de punto, hasta alcanzar 4 por ciento, contribuyó a alcanzar un acuerdo entre los miembros del Consejo de Gobierno que mantenían posturas contrapuestas, argumentando que un “alza de carácter preventivo” estaba justificada.
“Las posturas de Pablo son matizadas”, señaló González-Páramo, añadiendo que “tiene una gran capacidad para forjar acuerdos”.
Puestos vacantes
La elección del próximo presidente se complica por una renovación inusualmente amplia en la autoridad monetaria, ya que tres, o incluso cuatro, de los principales cargos del BCE quedarán vacantes en un breve espacio de tiempo.
Además de Lagarde, la alemana Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dejará su puesto en enero para incorporarse al Fondo Monetario Internacional (FMI). El mandato del economista jefe, el irlandés Philip Lane, expira en mayo.
Cualquier candidato necesita el respaldo de al menos 16 de los 21 Estados miembros de la zona euro, que representan 65 por ciento de la población. Esto significa, por ejemplo, que Francia e Italia cuentan con una minoría de bloqueo. Alemania, Países Bajos, Austria, Finlandia y dos de los tres Estados bálticos también pueden sumar fuerzas para ejercer un veto conjunto.
Quién vaya a obtener el puesto depende, en parte, de reglas no escritas y de complejas interdependencias entre los diversos cargos vacantes. Muchos de los que conocen la postura de Francia están convencidos de que Macron querrá designar al próximo economista jefe del BCE, un puesto que, posiblemente, sea el segundo más importante después del de presidente.
Esto puede complicar las perspectivas de Hernández de Cos, ya que a los países del norte de la zona euro puede resultarles difícil aceptar que ambos cargos de alto nivel recaigan en países del sur.
Otros señalan que la vicepresidencia ya está ocupada por un representante de un país pequeño —el croata Boris Vujčić— y que tanto él como Knot son economistas con una postura más de “halcón”, lo cual puede no ser aceptable para todos los líderes de la zona euro.
Las exigencias políticas contrapuestas pueden conducir a un estancamiento, dejando abierta la posibilidad de que, a última hora, surja un candidato de consenso.
No obstante, tanto Hernández de Cos como Knot cuentan con “una sólida trayectoria en materia de política monetaria”, señaló Karsten Junius, economista jefe del banco J. Safra, quien añadió que la zona euro tiene “suerte” de contar con dos candidatos altamente cualificados en un momento en el que se enfrenta a amenazas como una alta deuda pública, una inflación por encima del objetivo e inestabilidad política.