Elon Musk quiere traer Starlink a la Tierra. La semana pasada, su compañía de comunicaciones acordó adquirir una cartera de espectro de “banda baja”, ideal para ofrecer una amplia cobertura móvil, lo que la podría poner en una competencia más directa con los gigantes tradicionales de las telecomunicaciones. Incluso para alguien tan ambicioso como Musk, esto representa un reto; y, para sus inversionistas, financiarlo también lo será.
Starlink, una división de SpaceX, valorada en 2 billones de dólares, ya cuenta con una constelación de satélites capaz de transmitir ondas de radio desde el espacio directamente al teléfono de un usuario. Sin embargo, en una ciudad densamente poblada, esta tecnología no puede competir con las ondas emitidas desde una torre de telefonía cercana.
El nuevo paquete de espectro de 8 mil millones de dólares (mdd) adquirido por Musk le permite poner un pie en estos entornos urbanos, donde los usuarios son más numerosos y, por lo general, tienen mayor poder adquisitivo. Sin embargo, esto requerirá la instalación de torres y antenas.
Según los cálculos de los analistas de Bernstein, igualar la cobertura casi total en Estados Unidos, como la que ofrecen empresas de la talla de AT&T, Verizon o T-Mobile, podría exigir una inversión de capital superior a los 110 mil mdd y tardar casi una década.
Por su parte, los analistas de MoffettNathanson estiman que los principales operadores han invertido, en conjunto, 600 mil mdd cada década, desde 1980 en la modernización de sus redes.
Con esta última adquisición, la empresa suma unos 80 megahercios, lo que equivale a una quinta parte de lo que controla T-Mobile. A diferencia de los satélites, el espectro no puede fabricarse en serie ni lanzarse a la órbita; es un recurso finito, estrictamente regulado, cuya oferta se libera únicamente de forma periódica mediante subastas públicas o ventas privadas.
ÉL DICE...Igualar la cobertura casi total en Estados Unidos
Podría exigir una inversión superior a los 110 mil mdd.
Un nuevo reto
Entonces, ¿por qué molestarse? A Musk le gusta resolver problemas complejos. Desplegar una amplia cobertura móvil podría parecer un juego de niños en comparación con establecer colonias en Marte.
La adquisición de espectro le otorga una opción, un valor estratégico, y su costo resulta insignificante en comparación con los casi 950 mil mdd que, según los analistas, la empresa invertirá de aquí a 2030, gran parte de ellos en centros de datos para IA, de acuerdo con datos de Visible Alpha.
Además, es un firme defensor de la integración vertical: en SpaceX desarrolla tanto chips como centros de datos y modelos de inteligencia artificial; en Tesla, fabrica tanto baterías como los vehículos y robots que funcionan con ellas.
Las señales por satélite, por sí solas, que tienen dificultades para atravesar techos o el follaje de los árboles, no serán suficientes.
Por tanto, la compra de espectro podría no ser una iniciativa excéntrica y aislada, sino más bien parte de un plan de mayor envergadura. El problema es que esto implica un aumento aún mayor de los gastos de capital en una empresa que ya gasta por encima de sus posibilidades. Los analistas no esperan que SpaceX genere un flujo libre de efectivo positivo, por lo menos hasta 2031.
El director de SpaceX tiene una gran capacidad para llevar a cabo tareas complejas, pero tal vez lo más difícil sea saber dónde fijar el límite.
GHD