La mayor adopción de la inteligencia artificial (IA) en los países ricos aumenta el riesgo de que esta tecnología profundice las disparidades económicas y amplíe las diferencias en el nivel de vida, advierte la startup Anthropic.
Un nuevo análisis sobre cómo las empresas y los consumidores de todo el mundo utilizan el chatbot Claude, de Anthropic, sugiere que los países más ricos tienen mayor probabilidad de adoptar la inteligencia artificial, sin que “aún exista evidencia de que los países de bajos ingresos se ponen al día”.
“Si las mejoras en la productividad… se materializan en lugares con una adopción temprana, se puede observar una divergencia en el nivel de vida”, declaró Peter McCrory, director de economía de Anthropic, a Financial Times.
La investigación se suma a un creciente conjunto de datos de compañías de tecnología que muestran una separación global en las tasas de adopción de inteligencia artificial, lo que indica que los beneficios de productividad y las aplicaciones de trabajo se concentran en los países desarrollados más ricos.
En la investigación de Anthropic se estima que la inteligencia artificial podrá añadir entre 1 y 2 puntos porcentuales al crecimiento anual de la productividad laboral en Estados Unidos en la próxima década, con los mayores avances en trabajos complejos y uso “intensivo de conocimiento”.
También sugiere que alrededor de la mitad de los puestos de trabajo podrán aplicar la inteligencia artificial en al menos una cuarta parte de las tareas, en comparación con 36 por ciento del año pasado.
Estados Unidos, India, Japón, Reino Unido y Corea del Sur son los países que más utilizan Claude. Brasil y los países de los Balcanes tienen las tasas de uso más altas para tareas laborales, y Brasil se perfila como un centro de IA legal. Indonesia también lidera las aplicaciones educativas y para cursos.
Los países de bajos ingresos muestran una gran proporción del uso de IA para la educación y un menor número de tareas laborales. En países con un producto interno bruto (PIB) per cápita más alto, Claude se utilizó con mucha más frecuencia para el trabajo o para uso personal, indicó la compañía.
La investigación de Anthropic sugiere que los usuarios con mayor nivel educativo obtienen mayores beneficios de productividad con el uso de Claude, ya que pueden dar al chatbot indicaciones más sofisticadas y obtener mejores respuestas.
“El amplio y valioso beneficio de esta tecnología, si solo se deja en manos de las fuerzas del mercado, puede no generar una adopción lo suficientemente alta”, añadió McCrory.
La firma destacó los proyectos de alfabetización en inteligencia artificial que desarrolló con el gobierno de Ruanda, mediante los cuales le brinda a algunos graduados acceso a Claude Pro durante un año, con el objetivo de “apoyar la transición del uso educativo a una gama más amplia de aplicaciones”.
“Los países difieren en su capacidad para pagar por Claude, y los casos de uso (educativos) pueden ser más adecuados para el uso gratuito que para casos complejos en áreas laborales como la ingeniería de software”, señala el informe.
“Los usuarios de países con ingresos más altos posiblemente disponen de otros recursos más, como tiempo libre y acceso continuo a internet, algo que les permite tener casos de uso personal no esenciales”, agrega.
En el informe se analiza una muestra aleatoria de un millón de conversaciones gratuitas y de pago de Claude.ai, datos de consumidores y un millón de transcripciones de charlas empresariales en noviembre.
Esto respalda conclusiones similares de Microsoft. Brad Smith, presidente de la compañía de tecnología, declaró a Financial Times que “si no abordamos la creciente brecha en la inteligencia artificial, es probable que se perpetúe y amplíe la gran diferencia económica entre el norte y el sur”.