Kevin Warsh insistió en que la Reserva Federal será “firme” en su empeño por controlar la inflación, reafirmando su postura de línea dura incluso cuando los datos oficiales sugieren que el crecimiento de los precios se desaceleró.
El presidente del banco central estadunidense declaró ante legisladores que la Fed no debe declarar “misión cumplida” después de un solo informe positivo, al tiempo que reiteró su compromiso de reducir la inflación a su objetivo de 2 por ciento.
“La inflación es una elección”, dijo en una audiencia ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes.
“Los miembros de nuestro comité no toleran una inflación persistentemente elevada y compartimos un firme compromiso para garantizar estabilidad de precios”.
Las declaraciones de Warsh se producen después de la publicación de estadísticas del gobierno en las que se muestra una desaceleración de la inflación en junio, debido a la caída de los precios de la gasolina durante un periodo de tregua en el conflicto de Medio Oriente. Sin embargo, el aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán implica que los precios puedan volver a subir en los próximos meses.
La inflación cayó drásticamente hasta 3.5 por ciento en junio, según la Oficina de Estadísticas Laborales, una cifra que fue inferior a la tasa anual de 4.2 por ciento de mayo.
El informe sobre la baja inflación llevó a los operadores a reducir sus apuestas sobre una posible alza de las tasas de interés por parte de la Fed en el corto plazo. Los mercados ahora esperan un aumento de un cuarto de punto en diciembre, después de pronosticar que se produciría en octubre.
Sin embargo, Warsh se mostró cauteloso a la hora de interpretar demasiadas cosas del informe más reciente. “Es posible que algunos vean los datos de esta mañana y digan: ‘¡Misión cumplida! Todo va de maravilla’. Esa no es mi opinión”.
Añadió que el banco central “asumirá la responsabilidad” de la inflación. “Este no es el momento de eludir nuestra responsabilidad y culpar a otros. La Reserva Federal puede y logrará la estabilidad de precios”.
La comparecencia marca su primer interrogatorio por parte de los legisladores desde que fue confirmado al frente de la Fed en mayo, después de que Donald Trump lo nominó para el cargo.
El presidente exigió anteriormente tasas de interés más bajas y criticó al anterior presidente del banco central, Jerome Powell, por no reducirlas lo suficiente. Warsh insistió en que la independencia de la Fed es “sacrosanta” y prometió “seguir la ley y basarse en los datos”, independientemente de las críticas de la Casa Blanca.
Además prometió una serie de reformas amplias en la Fed para corregir lo que considera errores de política monetaria que contribuyeron al aumento de la inflación después de la pandemia. La inflación supera el objetivo del banco central desde 2021.
Añadió que desea reformar la comunicación de la Reserva Federal con el público, reducir su balance de 7 billones de dólares, modernizar la recopilación de datos y actualizar su enfoque sobre la inflación. Creó cinco grupos de trabajo como parte de este proceso.
Warsh señaló que los grupos de trabajo —que incluyen a miembros destacados como el exgobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, y el inversionista en criptomonedas Marc Andreessen— se encontraban en fase de investigación y esperaban ofrecer conclusiones definitivas para finales de 2026.
IA, un cambio significativo
Warsh se mostró optimista sobre cómo la inteligencia artificial (IA) puede transformar la economía estadunidense, impulsando una mejora sustancial de la productividad que llegaría a repercutir tanto en aumentos salariales como en crecimiento económico.
“Tal vez este es el cambio más significativo en nuestra economía durante mi vida adulta”, declaró ante los legisladores, describiendo la IA como una “enorme oportunidad”.
Dijo que la carrera por construir centros de datos y la demanda de equipos y software de IA está generando un nivel de inversión empresarial “sorprendente”, con un aumento del 25 por ciento en el gasto en alta tecnología de las empresas durante el último año.
Sin embargo, advirtió que cualquier impulso significativo de la IA a la productividad podría tardar en materializarse. “El largo plazo puede ser bastante lejano y debemos monitorear la situación mes a mes, trimestre a trimestre”, concluyó.