Jordan Dunne renunció a su puesto como analista de datos en un bufete de abogados de Chester en 2025, después de que su afición por intercambiar tarjetas de Pokémon se volvió más lucrativa que su empleo cotidiano.
“Pasé de ganar 70 mil libras al año a dirigir un negocio multimillonario”, dijo el hombre de 34 años. “No tuve que pensar dos veces para tomar la decisión”.
Dunne, residente en Liverpool, viaja a ferias de coleccionismo de todo el mundo en busca de tarjetas de Pokémon antiguas para revenderlas en línea. Financial Times fue testigo de cómo Dunne vendía tarjetas individuales por más de 2 mil libras en sus transmisiones en vivo por eBay; según él, estas sesiones pueden generar hasta 60 mil libras en ventas en cuestión de horas.
Al tratarse de una microempresa, no está obligado a declarar públicamente sus ingresos, pero dijo que su negocio, Big Box Gaming, va camino de alcanzar ventas de alrededor de 4 millones de libras este año, frente a los 1.2 millones de 2025.
“En los últimos 12 meses, el mercado se volvió una locura”, dijo Dunne. “Están entrando muchos banqueros, inversionistas, abogados y entusiastas de las criptomonedas que intentan conseguir cualquier cosa que puedan, sin importar el precio”.
Treinta años después de que el intercambio de estas coloridas tarjetas se convirtiera en una moda en los patios de recreo, una combinación de nostalgia y mayor poder adquisitivo ayudaron a impulsar esta práctica hasta convertirla en una inversión seria.
“Se produce una especie de doble golpe”, dijo Adam Ireland, director global de artículos de colección en eBay. “La gente ve objetos que le recuerdan a su juventud. Al mismo tiempo, ahora disponen de ingresos suficientes para comprar algunas de estas tarjetas icónicas del pasado”.
Durante la primera mitad del año, Pokémon fue el término más buscado en la categoría de artículos coleccionables de eBay. En febrero, Goldin, la casa de subastas propiedad de eBay, vendió una tarjeta antigua Pikachu Illustrator de 1998 por un precio récord mundial de 16.5 millones de dólares, cifra a la que siguieron varias ventas de cartas individuales por más de un millón de dólares.
“Claramente, no es la clase de dinero que gasta alguien que simplemente quiere jugar con sus amigos. Se trata de alguien que aborda esto considerándolo una categoría de activo importante”, dijo Ireland.
No es raro que las tarjetas deportivas poco comunes alcancen precios de seis o siete cifras. Sin embargo, Pokémon se acerca cada vez más a este mercado, impulsado por una base de seguidores a escala mundial, según señalan analistas y comerciantes.
Frenesí que perdura
Las tarjetas de Pokémon que han sido autentificadas y calificadas profesionalmente según su estado de conservación tienen un valor de mercado máximo estimado en conjunto de casi 9 mil millones de dólares, según Chase Society, una plataforma de datos de mercado.
El comercio abarca desde Japón, cuna de Pokémon, hasta Europa y Estados Unidos. Reino Unido se ha convertido en un mercado importante para las tarjetas en inglés, aunque los comerciantes señalan que la mayor liquidez sigue concentrándose en EU.
El interés se intensificó durante la pandemia de Covid-19, cuando los confinamientos llevaron a una nueva generación de compradores, aburridos en casa, a interesarse por estos artículos de colección. El frenesí se moderó posteriormente con la reapertura del mundo y el descenso del valor de muchas tarjetas, pero la infraestructura y la comunidad de aficionados que surgieron en torno a esta afición perduraron.
En 2023, The Pokémon Company lanzó 151, una colección que se desarrolló en torno a los personajes originales como Bulbasaur, Snorlax y Charizard, muy familiares para la primera generación de seguidores de la franquicia. Al año siguiente se lanzó una versión para móviles del juego de tarjetas coleccionables que atrajo de nuevo a más jugadores al mundo del coleccionismo; por su parte, los vendedores esperan que el trigésimo aniversario, que se celebra el próximo mes, genere una nueva oleada de interés.
“Claramente, no es la clase de dinero que gasta alguien que simplemente quiere jugar con sus amigos. Se trata de alguien que aborda esto considerándolo una categoría de activo importante”, dijo Ireland.
No es raro que las tarjetas deportivas poco comunes alcancen precios de seis o siete cifras. Sin embargo, Pokémon se acerca cada vez más a este mercado, impulsado por una base de seguidores a escala mundial, según señalan analistas y comerciantes.
Las tarjetas antiguas es con las que se pueden obtener mayores ganancias. Si bien The Pokémon Company sigue produciendo miles de millones de tarjetas nuevas cada año, existe una cantidad limitada de las que se imprimieron hace dos décadas, y el número de estas tarjetas que han sobrevivido en condiciones casi perfectas es reducido.
“El mercado realmente está dividido en dos”, dijo Oz Kara, cofundador de Cardfolio, una aplicación que le da seguimiento al mercado de Pokémon en el Reino Unido. “En el caso de las tarjetas modernas, no existen leyes ni normativas que impidan a The Pokémon Company reimprimirlas. Sin embargo, las tarjetas antiguas son realmente escasas”.
Empresas de certificación
Los coleccionistas recurren a empresas especializadas en certificación, como la estadunidense PSA, que evalúa el estado de conservación de las tarjetas en una escala de 1 a 10. Esta calificación se determina de acuerdo con imperfecciones tales como arañazos, esquinas deterioradas o la precisión con la que está centrada la ilustración en la tarjeta.
Tan solo 35 ejemplares de una versión de Pikachu perteneciente a la colección Legendary Collection” de 2002 han recibido la codiciada calificación PSA 10. Incluso un defecto mínimo, imperceptible para un ojo no experto, puede alterar drásticamente el valor de la tarjeta. Un vendedor señaló una rara tarjeta de Pikachu que se vendió recientemente por alrededor de 250 mil libras con una calificación PSA 10, frente a las aproximadamente 15 mil libras de una PSA 9.
Sin embargo, el auge llegó tan rápido que incluso saturó a las empresas de certificación.
Según la empresa de análisis de datos GemRate, PSA procesó más de 1.3 millones de tarjetas de Pokémon en agosto, diez veces la cifra registrada en el mismo mes de 2021, pero en mayo tuvo que suspender la recepción de “tarjetas de menor valor” debido a limitaciones de capacidad.
The Grading Club, un intermediario británico que envía las tarjetas de sus clientes a empresas como PSA para su certificación profesional, informó a sus usuarios el mes pasado de que, debido a un “crecimiento sin precedentes”, se veía obligado a suspender la recepción de nuevos envíos.
Mentalidad de inversión
En Card Con, una extensa feria de tarjetas coleccionables celebrada en septiembre en Farnborough, Hampshire, y cuya asistencia se duplicó hasta alcanzar las 10 mil personas respecto al año anterior, se hicieron patentes las señales de la seriedad que adquirió esta afición.
Los compradores portaban cajas de seguridad con códigos personalizados que contenían miles de libras en efectivo, y varios vendedores se negaron a dar sus nombres por temor a poner sus colecciones en la mira de los ladrones.
Ese tipo de temores están fundados. A principios de este mes, unos ladrones irrumpieron en la tienda insignia de Fanatics Collectibles en Regent Street, Londres, y robaron tarjetas coleccionables de gran valor y otras mercancías. El año pasado, un hombre fue detenido en Manchester después de que la policía hallara un lote robado de tarjetas de Pokémon valorado en alrededor de 250 mil libras.
Dunne guarda su propio inventario en una bóveda subterránea y a menudo viaja al extranjero para entregar en persona las valiosas tarjetas a los compradores.
Sin embargo, muchos de los grandes coleccionistas prefieren mantener un perfil bajo.
Lake, residente en Sutton, en el sur de Londres, y que trata con clientes con un alto nivel de patrimonio, comentó que por medio de él una pareja de Manchester ya había vendido tarjetas por valor de unas 250 mil libras; ellos describían esas tarjetas simplemente como “relleno” para su colección.
Otros clientes, señaló, estaban liquidando colecciones reunidas a lo largo de los años para recaudar dinero suficiente para comprar viviendas al contado. Un marchante de arte residente en Knightsbridge comenzó a coleccionar el año pasado y compra tarjetas con calificación PSA 10 “casi a diario”, dijo Lake.
Sin embargo, la mentalidad de inversión se propagó mucho más allá de los coleccionistas multimillonarios.
Ethan Lidgard, un carpintero de 25 años de Hampshire que poseía un “montón” de tarjetas de Pokémon cuando era más joven, recientemente retomó esta afición.
“Lo hago por diversión, pero estoy reuniendo todas las colecciones antiguas en perfecto estado de conservación y las voy guardando”, dijo. “Cuando tenga hijos, se las podré dejar de herencia. Podría ayudarles en su futuro”.