Donald Trump rechazó las peticiones para desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), después de que líderes de la industria de tecnología y demócratas instaron a una regulación más estricta del sector ante el creciente temor de que esta tecnología represente una amenaza existencial.
Los jefes de algunas de los principales grupos estadunidenses de IA —Dario Amodei, de Anthropic; Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de SpaceX— esta semana pidieron un ritmo de desarrollo más cauteloso, después de emitir graves advertencias de seguridad sobre la rápida evolución de las capacidades de estos modelos.
Sin embargo, el presidente dijo que, si bien es posible establecer ciertas “salvaguardas”, resulta imperativo que Estados Unidos mantenga su liderazgo internacional en este ámbito.
“Miren, llevamos ventaja a China en IA… y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane la carrera de la IA, gana”, dijo Trump a los periodistas durante una visita a su campo de golf de Doonbeg, en Irlanda.
“Podemos poner salvaguardas, podemos hacer esto y aquello, pero creo que hay muchas fuerzas negativas planteando el tema, cuando no deberían hacerlo, y hablando de cosas que no van a suceder”, añadió.
Estas declaraciones se producen dos semanas antes de que el presidente chino, Xi Jinping, visite Washington para una cumbre con Trump, tras su encuentro en Pekín de mayo.
En ese entonces, Trump afirmó que ambos líderes habían discutido las salvaguardias para la IA. Los medios estatales chinos informaron que los presidentes habían acordado establecer un diálogo sobre inteligencia artificial.
Los defensores de la seguridad de la IA esperan que Trump y Xi mantengan nuevas conversaciones al respecto en Washington, dado que el diálogo bilateral no parece haber dado lugar a reuniones de alto nivel sobre el tema hasta el momento. En los últimos meses, Washington ha acusado a empresas chinas de robar la propiedad intelectual de laboratorios de IA estadunidenses mediante un proceso conocido como “destilación”.
La preocupación por la seguridad ante el rápido avance de la IA cobró protagonismo la semana pasada, después de que Jacob Coxon, investigador de Anthropic, renunció y advirtió que “los que desarrollan la IA creen sinceramente que esta puede acabar con todos nosotros antes de que termine la década”.
El jefe de Anthropic, Dario Amodei, respondió el sábado en un ensayo afirmando que la industria “debe desacelerar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA”; además, hizo un llamado para que se supervise a las empresas líderes mediante evaluadores externos, establecer estándares de seguridad industriales y coordinar las regulaciones a escala mundial.
Altman y Musk expresaron su apoyo a estas propuestas.
¿Qué dicen republicanos y demócratas?
No obstante, la administración Trump y los legisladores republicanos se opusieron, con el argumento de que las empresas pueden tomar medidas para frenar su avance sin necesidad de decisiones drásticas que otorgarán una ventaja competitiva a China.
David Sacks, antiguo zar de IA de la administración Trump, dijo el sábado por la noche que las empresas deberían “dejar de fingir que necesitan el permiso de alguien más”.
“Adelante, marquen el ritmo de la frontera tecnológica. Son ustedes los que la están definiendo”, escribió Sacks en la red social X.
“La forma más sencilla de no crear una superinteligencia es que ustedes estén de acuerdo en no construirla. Exigir su marco regulatorio preferido como condición para eso parecerá un chantaje al público y al sistema político”.
Mike Johnson, presidente republicano de la Cámara de Representantes, instó a la población a no “entrar en pánico” al coincidir con las preocupaciones de Trump sobre China y pidió una reunión en la Casa Blanca entre líderes del sector de tecnología y legisladores.
“No podemos imponer una moratoria a esto, porque China nos superaría, y ese es el reto. Es una cuestión de seguridad nacional, equilibrada con la seguridad inmediata de garantizar que los modelos sean seguros”, declaró Johnson en el programa State of the Union de CNN.
Los demócratas criticaron duramente la respuesta republicana y exigieron medidas rápidas para regular el sector. El senador de Arizona Ruben Gallego acusó tanto a Johnson como a Trump de “no estar a la altura de las circunstancias” ante la amenaza que representa la IA.
“No podemos escudarnos en la idea de que, si hacemos esto, de alguna manera perderemos frente a China; a la IA no le importa, una vez que se vuelve totalmente peligrosa, si somos chinos o estadunidenses”, dijo .
Por otro lado, en un mitin de campaña en Athens, Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff criticó la respuesta de Trump y acusó a los magnates tecnológicos de cavar “búnkeres” mientras advertían sobre la extinción humana.
“Un presidente capaz actuaría con rapidez para garantizar la seguridad y la tranquilidad del pueblo estadunidense, enviaría inspectores a los laboratorios de vanguardia, fortalecería la nación contra el bioterrorismo, exigiría legislación al Congreso y lideraría al mundo hacia un tratado sobre inteligencia artificial”, afirmó.
“Pero en vez de eso, el presidente y el presidente de la Cámara de Representantes se quedan de brazos cruzados y esperan lo mejor.”
Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara y contraparte demócrata de Johnson, declaró en el programa This Week de la cadena ABC que los republicanos habían “abandonado su responsabilidad” y pidió al Congreso que “tome medidas decisivas ahora mismo”.
Coxon, exinvestigador de Anthropic, acogió con satisfacción la propuesta de Amodei, calificándola de “paso sustancial” para frenar el avance sin control de la IA, aunque señaló la necesidad de mayor colaboración con China
“El concepto de crear una superinteligencia...se ha comparado con invocar a una especie alienígena”, dijo a ABC. “Así que creo que pensar en esto como en una mente alienígena que no comprendemos del todo resulta... bastante aterrador”.