• Warner arrastra fuerte deuda y sus acciones caen tras su posible fusión

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Con casi 120 mil mdd en juego, David Ellison busca juntar Paramount y Warner para crear un gigante del streaming, pero la deuda y el escepticismo ponen en duda la megafusión.

Christopher Grimes, Daniel Thomas y Anna Nicolaou
Ciudad de México /

Cuando Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, ganó el Oscar a Mejor Película junto con cinco estatuillas más este mes, no solo coronó un año excepcional para Warner Bros.: también le dio a su probable nuevo propietario un poderoso motivo para sonreír.

Con un total de 11 premios de la Premios Óscar —incluidos cuatro para Pecadores (Sinners) y uno para La noche de la desaparición— y una taquilla global de 4 mil millones de dólares (mdd), impulsada principalmente por historias originales, el estudio recordó por qué sigue siendo una de las joyas más codiciadas de Hollywood.

Esa codicia no es nueva. Warner Bros. ha tenido tres dueños en lo que va del siglo —dos en los últimos ocho años— y podría sumar un cuarto si David Ellison logra concretar su ambiciosa apuesta.

En apenas siete meses, Ellison, de 43 años, ya ha comprometido casi 120 mil mdd para tomar el control de Paramount y Warner Bros. Discovery.

Si los reguladores lo aprueban, dos estudios centenarios podrían quedar en manos de un productor conocido tanto por su fortuna familiar —es hijo de Larry Ellison— como por su perfil más cercano al entretenimiento que a la estrategia corporativa.

La jugada es una de las más audaces que Hollywood ha visto en años. También es una prueba: si la combinación de riqueza dinástica, conexiones y pasión por el cine basta para levantar un imperio en plena disrupción.

Porque el reto es mayúsculo. El nuevo conglomerado heredaría dos compañías cargadas de problemas estructurales, en gran parte derivados de la revolución del streaming, que detonó Netflix en 2007.

David Ellison, presidente y director ejecutivo de Paramount Skydance. Reuters.

Sus negocios de televisión por cable pierden audiencia e ingresos, mientras que la deuda —79 mil mdd acumulados tras la compra de Warner— limita el margen de maniobra.

“Esta es una industria muy dura”, resume un ejecutivo del sector. “El mercado se está reduciendo. Será una tarea tan compleja como lo fue la fusión de Discovery”.

Ellison presenta su acuerdo como una solución a este malestar. “Tenemos la oportunidad de ayudar a dar forma al futuro y construir una empresa de medios y entretenimiento de nueva generación”, dijo este mes. “No se trata de consolidación, sino de reinventar el negocio”.

La jugada más audaz y riesgosa

Muchos en Hollywood y Wall Street dudan de que David Ellison —cuya experiencia se limita a liderar su estudio independiente, Skydance Media— tenga lo necesario para ejecutar una operación de tal complejidad en una industria cada vez más hostil.

“Resulta curioso que el responsable de la mayor fusión apalancada de cine y televisión no haya dirigido antes una gran empresa”, señala Peter Supino, de Wolfe Research. “El riesgo de ejecución y el financiero son excepcionalmente altos”.

Un ejecutivo de estudio lo resume sin rodeos: “Quiere construir un imperio, pero no está preparado. No es un magnate como su padre, Larry Ellison; su interés es creativo, no corporativo”.

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79 mil mdd es la deuda que arrastraría

El nuevo conglomerado tras la fusión.

Cerca de Paramount responden que los Ellison son distintos: “son propietarios y operadores; predican con el ejemplo”.

Ellison y su equipo demostraron ser negociadores tenaces y decididos al vencer al grupo de capital privado Apollo y a Sony en una batalla de ocho meses para tomar el control de Paramount, que pertenecía a la familia Redstone.

El grupo fusionado inició entonces la puja por Warner Bros, que culminó con una oferta de 111 mil mdd, rechazando una oferta de Netflix que el Consejo de Administración de Warner había aceptado.

Suponiendo que los reguladores aprueben la fusión, la costosa guerra de ofertas obligará a Ellison a recortar gastos de inmediato. Él insiste en que puede hacerlo sin una cantidad significativa de despidos y espera obtener sinergias por valor de 6 mil mdd.

Parte de su apuesta descansa en rodearse bien. Entre sus aliados está Gerry Cardinale, de RedBird Capital Partners, mientras que la mitad del Consejo de Paramount proviene del mundo financiero, algo que inquieta a ciertos sectores creativos.

También cuenta con capital político. Figuras cercanas al presidente Donald Trump —como Pete Hegseth, secretario de Defensa— ven con buenos ojos un posible giro editorial en CNN bajo nueva propiedad. Trump, de hecho, ha elogiado a los Ellison como “una gran familia”.

En el frente creativo, Ellison promete músculo: al menos 15 estrenos anuales en cines por estudio. La industria de exhibición celebra la idea. “Ha producido algunas de las películas más taquilleras de la historia”, dice Tim Richards.

Pero no todos están convencidos. El plan implicaría estrenar prácticamente una película cada dos semanas, elevando los costos de producción y marketing y enfrentando a los propios títulos entre sí.

“¿Vas a estrenar 30 películas al año y todo va a salir bien?”, pregunta un veterano de la industria. “¿En estos tiempos? ¡Por favor!”.

Un panorama incierto

Completar la adquisición de Warner Bros dejaría a los Ellison al frente de un imperio de medios y entretenimiento que incluye algunas de las marcas y catálogos más codiciados del mundo.

La franquicia de Harry Potter de Warner, DC Comics y HBO, creadora de Juego de Tronos, se unirían a Yellowstone de Paramount, la franquicia cinematográfica de Misión Imposible y la cadena de televisión CBS. Se convertiría en una potencia informativa, con CNN uniéndose a CBS News y 60 Minutes de Paramount.

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200 millones de suscriptores

Es la base potencial que resultarían de combinar HBO Max y Paramount+.

La combinación del servicio de streaming Paramount+ con HBO Max alcanzaría una cifra estimada de 200 millones de suscriptores, convirtiéndose en un rival para Disney.

Sin embargo, los inversionistas de Warner con buena memoria recordarán las promesas anteriores de ahorro de costos y crecimiento, empezando por la fusión de AOL y Time Warner en 2001, considerada ahora una de las peores operaciones de la historia.

El streaming y su comparativa con la televisión en USA. Ampere Analysis.

Después de una larga reestructuración, AT&T realizó una desastrosa adquisición de Warner Bros en 2018, que derivó en su fusión con Discovery cuatro años después.

En Wall Street se muestran cautelosos. Los analistas de Bank of America, que proporcionó el financiamiento mediante deuda para la operación, reiteraron este mes su recomendación de “bajo rendimiento” para las acciones de Paramount Skydance, citando la “complejidad de la integración”.

Fitch Ratings rebajó la calificación de la deuda de Paramount a bono basura, señalando los retos que supone integrar dos grandes grupos de medios simultáneamente.

En una reciente presentación ante inversionistas, la compañía anunció un plan a tres años para reducir drásticamente su deuda y obtener una calificación de grado de inversión.

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70 por ciento es la caída acumulada

En las acciones de Warner Bros. Discovery desde 2022.

Las enormes deudas también encienden las alarmas en Hollywood: el recuerdo de los miles de despidos que siguieron a la fusión de Warner Bros y Discovery aún está muy presente.

Ellison dice que la compañía buscará eficiencias sin perjudicar la producción creativa. Sin embargo, “es poco probable que se produzca una fusión de este tamaño sin alguna reducción de plantilla”, dice Wunmi Adekanmbi, analista de Fitch.

Stephen Galloway, decano de la Facultad de Cine y Artes Audiovisuales Dodge de la Universidad Chapman, dice que está “absolutamente seguro que cientos, si no es que miles, de personas perderán sus empleos” como consecuencia del acuerdo.

Esta será la tercera fusión en menos de 10 años para algunos empleados de Warner, una experiencia que los veteranos de la compañía describen como traumática.

“En Warner Bros todos se preguntan cuál es su futuro y si tendrán un lugar en la compañía que resulte de la fusión”, comenta una persona que asistió a una reunión con Ellison a principios de marzo.
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30 estrenos al año es el ritmo de producción

Que Ellison plantea: una película nueva cada dos semanas.

El poder mediático de los Ellison

Hollywood ya ha visto cómo sus estudios eran absorbidos por empresas ajenas a la industria. Pero este acuerdo representa la primera vez que una dinastía familiar de Silicon Valley toma el control de una de las joyas de la corona de Hollywood.

La fortuna de los Ellison —forjada en la tecnología— eclipsa a las dinastías tradicionales de Hollywood. Larry Ellison posee un patrimonio cercano a los 200 mil mdd, muy por encima de familias como los Redstone o los Murdoch, cuya riqueza nació del entretenimiento y los medios.

Algunos ven paralelismos con el imperio de Rupert Murdoch en su apogeo. La diferencia es el origen: capital tecnológico convertido en poder mediático. Y con él, una pregunta inevitable: su influencia editorial.

Cercano a Donald Trump, Larry Ellison podría impulsar un giro a la derecha en CNN, una percepción alimentada por movimientos recientes. David Ellison adquirió The Free Press, la publicación fundada por Bari Weiss, por 150 mdd y la nombró al frente de CBS News. Su gestión ha estado marcada por tensiones internas y quejas sobre presión para suavizar coberturas críticas de la administración Trump.

La sospecha de un viraje ideológico creció el 13 de marzo, cuando Pete Hegseth criticó a CNN y afirmó que “cuanto antes David Ellison tome el control, mejor”. El propio Trump incluyó el posible cambio de dueño de la cadena como uno de sus “logros” recientes.

El cine de Hollywood busca recuperarse. Box Office Mojo.

Aun así, la postura política de David Ellison es menos definida. Según Scott Galloway, “existe ambigüedad: nadie está completamente seguro de dónde se sitúa”. El propio Ellison ha dicho que busca dirigirse al “70 por ciento del país”, entre el centroizquierda y el centroderecha.

Más allá de la política, los ajustes parecen inevitables. CNN —la cadena pionera fundada por Ted Turner— enfrenta una caída sostenida de audiencia. Analistas prevén una reestructuración profunda, incluida una posible integración con CBS para compartir costos.

“La plantilla de CNN se reducirá en miles”, advierte Peter Supino. “Una empresa con 80 mil mdd de deuda no puede sostener estructuras duplicadas”.

Para algunos veteranos de la industria, el papel del negocio informativo en la estrategia de los Ellison es central. “La clave puede estar en que no necesitan maximizar beneficios en el cine si aseguran influencia ideológica”, señala un exejecutivo.

Ellison: ambición, deuda y Hollywood

Personas que han trabajado con David Ellison coinciden en que el cine siempre ha sido su gran pasión. Desde temprano cultivó relaciones con figuras clave como James Cameron —mente detrás de Terminator, Titanic y Avatar— y John Lasseter, veterano de Pixar responsable de Toy Story y otros clásicos.

“David reconoció que John Lasseter, por un momento, fue un talento generacional”, dice un ejecutivo de Hollywood. “También cultivó una relación con Jim Cameron, quien sigue siéndolo”.
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6 mil mdd es el valor estimado

De las sinergias con las que se busca justificar la operación.

Lasseter dejó Pixar en 2018 tras acusaciones de acoso sexual, pero Ellison lo fichó un año después para dirigir su startup de animación. Su cercanía no era casual: Ellison creció rodeado de Lasseter y de Steve Jobs, cofundador de Pixar y amigo cercano de su padre.

Sin embargo, estas alianzas no siempre se han traducido en éxitos. Cameron se asoció con Skydance para producir Terminator: Destino Oscuro (2019), que fracasó en taquilla, aunque el director sigue respaldando públicamente a Ellison.

Con Lasseter al frente de Skydance Animation, Ellison firmó un acuerdo con AppleTV+ para producir cuatro largometrajes de animación para la plataforma de streaming. Sin embargo, la calidad fue “pésima”, según un ejecutivo de Hollywood, con una calificación de tan solo 48 por ciento en Rotten Tomatoes para Luck.

El acuerdo finalizó después de apenas dos años y medio, y Netflix firmó un contrato con Skydance una vez que terminó el acuerdo.

Este historial alimenta una crítica recurrente: Ellison ha producido mucho contenido sin identidad clara. “Sus gustos son predecibles”, apunta un productor. “Se especializa en películas mediocres que abundan en el streaming”.

Aun así, también ha impulsado éxitos como Top Gun: Maverick. “Le encanta volar, le encantaba Top Gun, y fue clave para que la secuela despegara”, afirma otro ejecutivo.

La posible adquisición de Warner Bros pondría bajo su mando a ejecutivos de alto nivel como Casey Bloys, responsable de éxitos de HBO como Game of Thrones, Succession y The Last of Us. “Ellison no puede perderlo”, advierte un veterano de la industria.

Ellison promete que la fusión con Paramount aumentará la inversión en contenido, pero enfrenta dudas similares a las que rodearon a David Zaslav tras la compra de Warner Bros en 2022. La compañía arrastra una deuda significativa y no ha cumplido sus metas financieras: el EBITDA alcanzó 8 mil 700 mdd en 2025, lejos de lo prometido, mientras las acciones cayeron 70 por ciento.

“Está contando la misma historia que Zaslav”, advierte el analista Rich Greenfield. “El problema es el nivel de deuda”.

Aun así, Ellison ya apuesta fuerte: pagó 7 mil 700 mdd por los derechos de la UFC hasta 2033 y firmó un acuerdo con los hermanos Duffer, creadores de Stranger Things. Pero mantener contenidos clave como la NFL en CBS podría requerir al menos 1 mil mdd adicionales al año.

Para muchos en la industria, la incógnita es clara: ¿de dónde saldrá el dinero? “Es cuestión de matemáticas”, resume un ejecutivo. “¿Cómo sostienes ese gasto con una deuda de 80 mil mdd?”

MGS

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