La acelerada digitalización trasladó una parte sustancial de las actividades cotidianas a aplicaciones y servicios conectados; sin embargo, también expandió el margen de acción para los delincuentes, al registrarse un estimado de 6.3 millones de reclamaciones por fraudes cibernéticos durante 2025, reveló la consultora The Competitive Intelligence Unit (The Ciu).
En un análisis detalló que esta cifra representa un incremento de 5.7 por ciento respecto a lo reportado un año previo, destacando que tres de cada cuatro casos de fraude registrados en el país ya se cometen en canales digitales.
Asimismo, las reclamaciones presentadas por esta vía resultaron 47 por ciento superiores a las contabilizadas en 2018, evidencia del repunte en este delito, principalmente mediante la práctica del phishing.
Esta modalidad consiste en la suplantación de identidad de empresas, instituciones comerciales o entidades financieras para apoderarse de datos personales, contraseñas e información bancaria. De esta forma, los ciberdelincuentes no requieren vulnerar sistemas complejos, sino engañar al usuario para que interactúe con un mensaje o correo apócrifo que aparenta ser legítimo.
Mensajería, el nuevo frente de ataque
The Ciu apuntó que la transformación más relevante no radica únicamente en el volumen de incidencias, sino en la evolución de los canales empleados, donde la mensajería de texto se ha consolidado como un vehículo crítico de ataque debido a su alcance masivo e inmediatez.
Un dato revelador del informe indica que el 95 por ciento de los mensajes clasificados como spam y fraude proviene de líneas u operadores fijos.
“Detrás de este tráfico existen intermediarios que aprovechan las redes para distribuir comunicaciones masivas hacia usuarios móviles”, puntualizó el estudio de la firma de consultoría.
Cuando los controles sobre estos clientes resultan insuficientes, miles de números fijos terminan operando como puerta de entrada para comunicaciones fraudulentas, incluso cuando ya existen registros e identidades detectadas.
Modalidades de fraude más frecuentes
Entre las conductas más recurrentes destacan las llamadas telefónicas que simulan provenir de una entidad bancaria, las cuales concentran el 35.8 por ciento de los casos; los mensajes vía SMS o WhatsApp que solicitan información confidencial, con 22.2 por ciento; y los portales web falsos de instituciones, con 18.9 por ciento.
En conjunto, estas tres modalidades representan el 76.9 por ciento de las reclamaciones identificadas, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
“Por ello, una recomendación básica de prevención consiste en desconfiar de los mensajes SMS bancarios enviados desde números convencionales de 10 dígitos, ya que las instituciones financieras utilizan códigos cortos exclusivos o identificadores alfanuméricos”.
“Un mensaje que solicite información sensible y provenga de un número de diez dígitos debe considerarse una señal directa de riesgo”, concluyó The Ciu.
AG