Aprender plomería o electricidad puede convertirse en una alternativa de ingreso para las mujeres que lleguen a las nuevas instalaciones de la Fundación Misión de Doña Margarita, que amplió 96 por ciento su capacidad de atención en Pachuca y ahora podrá recibir hasta 480 participantes por semana.
La incorporación de estos dos oficios marca uno de los principales cambios en la nueva etapa de la institución, que durante 27 años ha concentrado sus esfuerzos en ofrecer capacitación para el trabajo, emprendimiento y desarrollo personal, pero ahora busca ampliar las opciones para que las mujeres puedan acceder a actividades con nuevas posibilidades laborales.
La historia de la fundación comenzó en 1999, cuando Doña Margarita impulsó un proyecto en un jardín de Embotelladora Las Margaritas al que acudieron inicialmente cinco mujeres. Desde entonces, el programa creció hasta superar las 39 mil participantes y extendió sus actividades a otros sectores de la población.
El nuevo espacio, ubicado en Avenida Río de las Avenidas 1202, en la colonia Periodistas de Pachuca, fue diseñado para aumentar la capacidad de atención y ofrecer áreas especializadas para la capacitación.
Además de plomería y electricidad, la Fundación mantiene programas de formación para el trabajo y emprendimiento, así como iniciativas dirigidas a niñas y niños, personas adultas mayores y comunidades indígenas. Parte de esta oferta también se desarrolla mediante modalidades virtuales.
El crecimiento de la institución supone un cambio importante respecto de sus primeros años. De atender a cinco mujeres en 1999 pasó a contar con capacidad para 480 participantes cada semana, mientras que su alcance acumulado supera las 39 mil personas.
“La inauguración de estas instalaciones es la materialización de una visión que nació del profundo compromiso de mi madre, Doña Margarita, con las mujeres y las comunidades”, señaló Antonio Guillén, de Grupo RICA.
El respaldo de Grupo RICA ha sido fundamental para la operación de la Fundación Misión de Doña Margarita, que tiene centros de atención en Pachuca y Cuautla, Morelos, además de una cobertura mediante capacitación virtual.
Nancy Leo, directora de la Fundación, destacó que el crecimiento no se limita al número de personas atendidas, sino a la posibilidad de ampliar las herramientas con las que las participantes pueden construir alternativas para su futuro.
“Pasar de atender a cinco mujeres en nuestros inicios a más de 39 mil participantes a lo largo de nuestra historia demuestra el poder de una oportunidad”, afirmó.
La apuesta por enseñar plomería y electricidad introduce además una dimensión distinta en la capacitación: que las mujeres puedan adquirir conocimientos prácticos que tradicionalmente han tenido menor presencia femenina y convertirlos en una herramienta para trabajar por cuenta propia o buscar nuevas oportunidades laborales.
Las nuevas instalaciones, más que representar únicamente una ampliación física, abren una nueva etapa para una fundación que comenzó con cinco mujeres y que ahora busca que más participantes tengan acceso a conocimientos que puedan convertirse en ingresos y autonomía económica.