• Los apellidos más poderosos de México: Historia detrás de Slim, Larrea, Baillères, Aramburuzabala y Hank

El significado de los apellidos de las cinco familias más ricas de México apunta a latitudes lejanas y contextos históricos complejos que influyeron en la prosperidad de sus negocios.

Jansel Jiménez Bulle
México /

Las cinco familias más ricas de México acumulan actualmente fortunas superiores a los 267 mil millones de dólares, tras consolidar imperios empresariales desde el siglo XX. 

Esto, luego de la llegada al país de sus antepasados provenientes de Europa y Medio Oriente, quienes encontraron en México el entorno para hacer negocios y transformar su legado económico.

Slim (125 mil millones de dólares), Larrea (más de 67 mil millones de dólares), Baillères (más de 19 mil millones de dólares), Aramburuzabala (más de 9 mil millones de dólares) y Hank (más de 4 mil 500 millones de dólares) son los apellidos de esas familias.

Durante el Virreinato o en medio de reacomodos geopolíticos derivados de la primera y la segunda guerra mundial, decidieron probar suerte, salir de sus países de origen y hacer la metamorfosis emprendedora en México.

Sin planes de negocio definidos, sin experiencia concreta en manejo de grandes capitales e, inclusive, sin hablar español quemaron las naves una vez arribaron al país.

En entrevista con MILENIO, Rodolfo Derbez, responsable de Relaciones Institucionales para México y Latinoamérica de Family Research, plataforma de estudios de genealogías, cuenta que aunque no cree que la prosperidad económica se encuentre determinada por el linaje, sí considera fundamental conocer el significado y origen de los apellidos.

Dicha información revela grandes tendencias que en los árboles genealógicos son como ramas de las cuales se nutren frutos verdes, maduros, dulces o amargos, como se puede constatar en cualquier familia donde los integrantes pueden caracterizarse no solamente por los éxitos, sino también por los desafíos y los fracasos.

Origen de Slim

De origen árabe, pero no es frecuente en el Líbano actual. La mayor concentración de personas con este apellido se encuentra en el norte de África, Egipto, Túnez, Argelia y Arabia Saudita. 

En México remite a Carlos Slim Helú, dueño de empresas como Telcel, Sanborns y Sears.

Derbez especifica que la forma original suele relacionarse con el nombre árabe Salim, que significa “íntegro, sano, seguro, puro o libre de daño”, y algunas variantes del apellido son Salim o Selim.

“En 1902, Julián Slim Haddad (nombre original Khalil Salim Haddad Aglamaz), padre de Carlos Slim Helú, llegó a México procedente del Líbano, solo y con tan solo 14 años, sin hablar español. Huía del yugo del Imperio Otomano, que en aquel entonces reclutaba a jóvenes para su ejército”, comentó el especialista.

En aquel contexto, según Derbez, las madres libanesas solían enviar a sus hijos al exilio antes de cumplir los quince años.

Así llegó Julián a México, quien después de desembarcar en Veracruz, se trasladó a Tampico, Tamaulipas, donde cuatro de sus hermanos mayores (José, Elías, Carlos y Pedro) ya se habían establecido desde 1898.

“La madre de Carlos Slim, Linda Helú, nació en Parral, Chihuahua. Era hija de José Helú y Wadiha Atta, inmigrantes libaneses que llegaron a México a finales del siglo XIX y, tras recorrer varias ciudades del país, decidieron establecerse en la capital”, platicó Derbez.

Un dato revelador es que José Helú trajo la primera imprenta árabe a México y fundó una de las primeras revistas para la comunidad libanesa en el país.

“En agosto de 1926, Julián Slim y Linda Helú contrajeron matrimonio en la Ciudad de México. Su primera hija, Nour, nació cuatro años después, y Alma dos años más tarde, seguidas por Julián, José, Carlos y Linda”, afirma Derbez.

¿De dónde son los Larrea?

Los Larrea, asegura Derbez, alcanzaron gran difusión en las provincias vascongas de Navarra y las montañas de Santander, España, pasando después a Perú, Ecuador y México, donde nació Germán Larrea Mota Velasco, en 1953, dueño de Grupo México, la empresa minera más importante del país.

El apellido proviene del vasco larre, “zarza, zarzal”; con –a significa “el pastizal, la dehesa”. Algunas de sus variantes son Larralde, Larragoiti o Larragoitia.

Francisco de Larrea y González Hermoso, nacido en Vitoria (España) el año 1664, se casó en Oñate en 1695 con Clara María de Olazarán y Bengoechea, con quien tuvo a Mateo José de Larra y Olazarán, quien fue secretario de cámara del virrey de la Nueva España.

"Casado con Josefa Ignacia Díez Ibáñez de Talavera de la Reina (Toledo), progenitores ambos de Leandro José de Larrea y Díez Ibáñez, nacido en la Ciudad de México en 1744, oficial del regimiento de las reales guardias españolas”, describe Derbez con base en el análisis de documentos de ancestros del empresario Germán Larrea.

Derbez detalla que también se encuentran vinculados en México, Domingo de Larrea y Ortiz de Zárate, natural de Eribe (Álava), España. 

Casado en la catedral metropolitana en 1669, con Josefa de Palomino y Solís, capitalina, engendrando ambos a Juan Bautista de Larrea y Palomino, nacido en México en el año 1761.

Los Larrea son provenientes de España. | Foto: Archivo de MILENIO

¿Quiénes son los Baillères?

Este apellido, de acuerdo con Derbez, es particularmente del sur y suroeste de Francia con raíces medievales.

Proviene del francés antiguo baillier, que significa "entregar o fijar". Está directamente relacionado con la profesión bailli, “alguacil”, quien es un funcionario responsable de supervisar tierras, ejecutar órdenes o gestionar tareas administrativas.

Algunas de sus variaciones son Baillère, Bailleres, Baillière, Baillier o Bailherès. 

Jean Baillères nació en 1822 en la zona de los Pirineos en Francia. Migró a México y se casó con Victoriana Tomasa Echavarría Valdivia, originaria de Cuquío, Jalisco; tuvieron tres hijos: María Eugenia Eulalia, Alberto e Inés María de los Dolores.

“Alberto se casó con María Elena Trinidad Chávez Valdivia y tuvieron nueve hijos: José Alberto, María Soledad Esther, Raúl, María de los Ángeles, María Elena, Raúl, Agustín Bernardo, Alberto y Arturo”, detalla Derbez.

Mientras que Raúl contrajo nupcias con Celia González Martínez y tuvieron tres hijos: Raúl, Celia, y Alberto. Alberto se casó con María Teresa Gual Aspe y tuvieron siete hijos: 

  • Mauricio
  • Alejandro
  • Raúl
  • Alberto
  • Xaavier
  • Juan Pablo
  • Teresa

Es clave destacar que Alejandro Baillères Gual y familia son actuales propietarios de la tienda departamental El Palacio de Hierro, así como de la minera Industrias Peñoles.

Baillères particularmente del sur y suroeste de Francia con raíces medievales. | Foto: Archivo de MILENIO

¿Quiénes son de la familia Aramburuzabala?

El apellido Aramburuzabala es de origen vasco (euskérico), específicamente del País Vasco, en el norte de España, una de las regiones europeas con tradición más antigua de apellidos toponímicos (alusivos a lugares).

Proviene del vasco medieval aran o aram, “valle”; buru, “cabeza, cima, parte alta”; y zabal(a): “ancho, amplio, extensión grande”. Uniendo las partes, Derbez concluye que el apellido Aramburuzabala significa “la parte amplia en la cima del valle” o “la gran casa situada en lo alto del valle”.

Otra posibilidad, según Derbez, es que el apellido sea de origen compuesto de Aramburu y Zabala. Algunas de sus variantes son Aramburu, Aramburua, Aramburo, Aranburu, Aranburua, Aramburuzávala (acentuado en algunos registros latinoamericanos).

María Asunción Aramburuzabala Larregui, conocida como “Mariasun”, inversionista global y fundadora de la empresa inmobiliaria Abilia es, en México, la poseedora más famosa de dicho apellido.

“Cofundador de Grupo Modelo junto con Pablo Díez Fernández, Félix Aramburuzabala Lazcano-Iturburu, nació en Eskoriatza, País Vasco, España, en 1886, y migró a México en su juventud, heredó a su hijo Pablo Aramburuzabala Ocaranza y éste a María Asunción Aramburuzabala Larregui, quien ha ampliado la fortuna familiar”, señala Derbez.

El apellido Aramburuzabala es de origen vasco. | Foto: Archivo de MILENIO

¿De dónde son los Hank?

El apellido Hank, comenta Derbez, se encuentra por primera vez, durante el siglo XI, en Lincolnshire (actual Inglaterra), donde esa familia poseía tierras. 

La influencia sajona en la historia disminuyó tras la batalla de Hastings en 1066, cuando se enfrentaron los ejércitos anglosajón y franco-normando. Entonces el francés fue el idioma de la corte durante los siguientes tres siglos.

“Hank es la forma hipocorística (diminutivo) de nombres personales muy difundidos en la Europa medieval: Johann, Johannes (Juan) o Heinrich (Enrique). Algunas variaciones son Hanko, Henk, Hanks, Hankes, Hanke, Hancke, Anke o Ankes”, explica el especialista.

El apellido, aunque de origen anglosajón, también se encuentra en la zona continental de Europa. Según Derbez, las primeras familias Hank llegaron durante los siglos XVII y XIX a Estados Unidos, principalmente desde Inglaterra y Alemania, asentándose en Pensilvania, Ohio y Nueva York.

Los registros de pasajeros y censos consultados por el especialista, confirman esta dispersión. Desde Estados Unidos y Europa, algunas ramas migraron posteriormente a América Latina, incluido México, aunque el apellido nunca ha sido numeroso a nivel nacional.

“Jorge Hank Weber, inmigrante alemán, se estableció en el Estado de México a principios del siglo XX. Su hijo, Carlos Hank González (1927–2001), se convirtió en una de las figuras políticas y empresariales más influyentes del país, pero la Constitución mexicana le impidió aspirar a la presidencial debido a que su padre no era mexicano por nacimiento”, precisa Derbez.

Hijos de Hank González son los prominentes empresarios mexicanos Jorge y Carlos Hank Rhon; hijo de este último es Carlos Hank González, homónimo del abuelo y actual presidente del Consejo de Administración de Banorte.

El apellido Hank se encuentra por primera vez en Inglaterra. | Foto: Archivo de MILENIO

¿Cuál es el valor de la genealogía?

Finalmente, Rodolfo Derbez platica que con base en este tipo de estudios cualquier persona puede conocerse mejor a sí misma al cotejar la tradición oral con documentos y actas, no con el fin de desmentir, sino de contextualizar y precisar el porqué de las típicas historias familiares contadas en la sobremesa.

No se trata, pues, de querer aclararlo todo, sino de conferir la justa dimensión a esos sucesos protagonizados por antepasados, quienes, según este especialista, solían enfrentar problemas económicos y personales mucho más complicados que los de las generaciones contemporáneas.

“La genealogía tiene que ver con la identidad personal, de saber mejor por qué uno es así, porque hay muchas cualidades que, por ejemplo, nuestros hijos no heredaron, pero sí de antepasados que quizá nunca conocieron”, concluye Derbez.
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KL

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