La industria automotriz de Norteamérica enfrenta el reto de consolidarse como una sola plataforma productiva para competir con otras regiones, ante una mayor presión sobre las cadenas de suministro, la inversión y la tecnología.
De acuerdo con Gabriel Padilla, director general de la Industria Nacional de Autopartes (INA), las decisiones de inversión que se toman en México, Estados Unidos o Canadá generan efectos en los otros países, esto debido al nivel de integración alcanzado por la industria.
“Una disrupción en cualquier punto de la cadena puede sentirse prácticamente de inmediato en toda la región”, explicó durante el XXIV Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México (Ciiam).
El directivo sostuvo que esta interdependencia no representa una debilidad, sino una fortaleza que debe preservarse mediante reglas claras, certidumbre para invertir, infraestructura, energía competitiva, talento e innovación.
“México, Estados Unidos y Canadá ya no son simplemente tres países que comercian entre sí, sino una plataforma productiva”, afirmó.
Padilla señaló que durante años la relación entre los tres países se ha medido principalmente por sus flujos comerciales, aunque detrás de ellos existe una cadena integrada por trabajadores, ingenieros, empresas, universidades, proveedores, infraestructura y tecnología.
“La geografía nos hizo vecinos, el comercio nos convirtió en socios, pero será nuestra capacidad de construir juntos lo que determine si Norteamérica se convierte en la región más competitiva del mundo”, expuso.
El reto también alcanza a los semiconductores, cuyo contenido dentro de los vehículos aumentará más de 40 por ciento durante los próximos cinco años, de acuerdo con Mario Almela, Regional Sales Manager de Texas Instruments.
Estimó que para 2030, cada vehículo incorporará alrededor de 2 mil 400 componentes de este tipo, con un contenido cercano a mil 600 dólares por unidad.
Almela añadió que el crecimiento actual del mercado de semiconductores está impulsado principalmente por los centros de datos, además de la industria y los electrónicos de consumo, aunque el sector automotriz seguirá siendo relevante.
Sin embargo advirtió que el aumento de componentes electrónicos también elevará la presión sobre las cadenas de suministro, luego de que durante la pandemia la falta de un solo componente llegó a detener la producción de vehículos.
Ante este escenario, destacó la necesidad de fortalecer alianzas y desarrollar una mayor capacidad regional para anticipar las necesidades de la industria.
PSAJ