India ve en México una plataforma para acercarse comercialmente a Estados Unidos por su integración productiva, cercanía geográfica y acceso al mercado del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Lo anterior, es una estrategia que ya acompaña el crecimiento de nueve por ciento del comercio bilateral en los últimos cuatro años, de acuerdo con el gobierno de ese país y empresas indias con operaciones en territorio mexicano.
Entre 2021 y 2025, el intercambio de mercancías entre México e India pasó de 10 mil 150 millones a 11 mil 90 millones de dólares, según información de la Embajada de India en México.
La representación india identifica las oportunidades derivadas del nearshoring hacia Estados Unidos y el acceso al mercado del TMEC entre los factores que han aumentado el atractivo de México para las compañías de ese país.
En entrevista con MILENIO, desde el sector privado, Rahul Garg, CEO de Credlix, financiera india especializada en cadenas de suministro, coincide en que la conexión productiva entre México y Estados Unidos abre oportunidades para empresas de su país, particularmente en manufactura y financiamiento.
“Sabemos que entre Estados Unidos y México hay muchísima conexión para todo este sector. Entonces creemos que hay una gran oportunidad de crecimiento, particularmente en automotriz y en la parte de financiamiento”, dijo Garg.
Esa integración comienza a observarse más allá del intercambio de mercancías, pues compañías indias han ampliado operaciones en territorio mexicano y firmas financieras de ese país ya participan en el financiamiento de proveedores nacionales que fabrican para compradores estadunidenses.
¿Cómo es la relación comercial entre México e India?
La evolución comenzó a reflejarse en las cifras antes de la pandemia por covid-19. En 2021, el comercio bilateral alcanzó 10 mil 150 millones de dólares y posteriormente se mantuvo por encima de los 10 mil millones anuales. Para 2023 llegó a alrededor de 10 mil 570 millones y un año después alcanzó uno de sus niveles más altos, con aproximadamente 11 mil 700 millones.
En 2025 se ubicó en 11 mil 90 millones de dólares. Frente a 2021, significó un crecimiento cercano a nueve por ciento.
Pero India ha avanzado mucho más rápido como vendedor dentro de esta relación, pues durante 2025, las exportaciones indias hacia México sumaron aproximadamente nueve mil 130 millones de dólares, mientras las compras de mercancías mexicanas se ubicaron en mil 969 millones, según información de la representación diplomática india.
La diferencia dejó un saldo superior a siete mil millones de dólares a favor del país asiático.
Un año antes, las estadísticas mexicanas ya mostraban el tamaño de ese desequilibrio. En 2024, México importó productos procedentes de India por ocho mil 987 millones de dólares y exportó hacia ese mercado dos mil 724 millones, de acuerdo con Data México, plataforma de la Secretaría de Economía.
Ese año, por cada dólar que México vendió a India, compró alrededor de 3.3 dólares en mercancías procedentes de ese país.
La composición de esas compras ayuda a explicar por qué la relación comienza a tocar directamente las cadenas industriales mexicanas.
Los automóviles para transporte de personas encabezaron las importaciones mexicanas procedentes de India en 2024, con mil 321 millones de dólares. También figuran autopartes, productos farmacéuticos, químicos y bienes de ingeniería entre las mercancías que empresas indias colocan en territorio nacional.
México, por su parte, vendió principalmente teléfonos y equipos para redes inalámbricas, además de maquinaria, componentes electrónicos y productos vinculados con diferentes procesos industriales.
Al mismo tiempo que crecieron esos flujos comerciales, empresas indias comenzaron a instalarse o ampliar operaciones en México.
¿Cuáles son algunas compañías en el territorio mexicano?
El gobierno de India calcula que más de 250 compañías de ese país tienen presencia en territorio mexicano y estima inversiones acumuladas cercanas a cuatro mil millones de dólares hasta 2024. Automotriz, tecnologías de información y farmacéutica se encuentran entre las industrias donde esa presencia es más visible.
En tecnología, compañías como Tata Consultancy Services (TCS), HCLTech, Infosys, Tech Mahindra y Wipro mantienen operaciones en México. En el sector farmacéutico se encuentran firmas como Lupin, Dr. Reddy’s Laboratories y Sun Pharma, de acuerdo con información de la representación de India en México.
La presencia también se extiende a la manufactura. Motherson cuenta con 15 plantas en México dedicadas a componentes automotrices, mientras que TitanX, perteneciente al grupo Tata AutoComp, inauguró en abril de 2024 una planta de sistemas de enfriamiento para vehículos en Ramos Arizpe, Coahuila.
En otros sectores, la empresa india UPL ha desarrollado operaciones vinculadas con agroquímicos en territorio mexicano, mientras UFlex mantiene presencia mediante Flex Américas, dedicada a materiales de empaque.
La expansión no se limita a plantas industriales. En julio de 2026, la tecnológica india KogniVera inauguró un Nearshore Delivery Center en la Ciudad de México, un movimiento que muestra cómo compañías de servicios también están utilizando al país para atender operaciones más cercanas al mercado norteamericano.
El siguiente paso está ocurriendo dentro de las propias cadenas de suministro
Credlix, financiera de origen indio especializada en comercio y cadenas productivas, llegó a México para financiar empresas que fabrican desde este lado de la frontera y venden sus productos a compradores estadunidenses.
La compañía asegura trabajar con cerca de 100 clientes mexicanos de industrias como automotriz, agroindustria, aeroespacial, textiles, químicos, inyección de plástico, aluminio y acero. También mantiene relación con más de un centenar de compradores en Estados Unidos que adquieren mercancías de exportadores mexicanos.
El negocio surge de un problema que enfrentan los exportadores incluso cuando tienen clientes y pedidos asegurados. Una empresa mexicana que recibe una orden de compra de Estados Unidos debe adquirir primero materia prima, pagar a sus proveedores y fabricar. Después de entregar el producto, puede esperar 30, 60 o hasta 90 días antes de recibir el pago.
Eso significa que una compañía puede estar vendiendo más y, al mismo tiempo, quedarse sin recursos suficientes para financiar el siguiente pedido.
“Cuando le compran a su proveedor le tienen que pagar en el momento. Cuando llegan a la parte de venta tienen que esperar todavía más plazo. Entonces se convierte entre cuatro a seis meses para poder recuperar toda la inversión que han hecho”, explicaron representantes de Credlix.
La financiera cubre ese periodo con capital de trabajo proveniente de recursos propios y líneas obtenidas en Asia y Estados Unidos.
Así, una parte del capital indio que llega a México ya no está destinada únicamente a abrir una planta o establecer una compañía. También comienza a financiar producción realizada por proveedores mexicanos que posteriormente se vende en Estados Unidos.
En el sector aeroespacial, por ejemplo, la necesidad de recursos puede prolongarse todavía más. Credlix explicó que conseguir un nuevo comprador puede tomar hasta un año debido a los procesos de muestras, pruebas y aprobación requeridos antes de cerrar un contrato.
Una vez superado ese proceso, las órdenes suelen ser recurrentes, pero los plazos para recibir el dinero continúan.
“Ya una vez que tienen al cliente son operaciones constantes. Entonces siempre van a estar recurriendo a financiamiento porque los periodos de pago son muy largos”, señaló.
La expansión india ocurre además mientras las cadenas internacionales buscan reducir su dependencia de China y distribuir producción y proveedores entre otros países.
Una relación benéfica para ambos países: Pramit Joshi
Pramit Joshi, vicepresidente de Credlix, considera que ese reacomodo beneficia tanto a India como a México, aunque también coloca a ambos países en competencia por una parte de las exportaciones destinadas a Estados Unidos.
“Estamos viendo un retroceso hacia Asia y un impulso a geografías no chinas. India está ganando fuerza y se perfila como un competidor importante, aunque México puede beneficiarse por su cercanía con Estados Unidos”, explicó.
México conserva una ventaja difícil de replicar desde Asia: compartir más de tres mil kilómetros de frontera con Estados Unidos y formar parte del T-MEC.
Pero esa ventaja no garantiza por sí sola que las inversiones lleguen o que los proveedores puedan crecer.
Credlix identifica falta de infraestructura energética, interrupciones de servicios y dificultades para conseguir financiamiento ágil entre los obstáculos que enfrentan las empresas instaladas en el País.
“Hay interés en invertir en México, pero existen retos como la falta de infraestructura energética, interrupciones en servicios y acceso limitado a financiamiento ágil”, señaló Joshi.
“Esto está generando una tensión fuerte en el capital de trabajo. Las empresas necesitan soluciones más rápidas y flexibles para poder operar”, indicó.
El acercamiento entre ambos países también avanza desde México. Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización (Caderr), participó recientemente en un encuentro bilateral para fortalecer la relación económica con India.
“Un honor compartir este encuentro y seguir fortaleciendo los lazos entre México e India. Gracias por la invitación y por impulsar estos espacios de diálogo y colaboración”, señaló Gómez Sierra.
Desde el sector privado mexicano también se han abierto conversaciones. José Medina Mora Icaza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), sostuvo encuentros con Pankaj Sharma, embajador de India en México, y representantes empresariales de ese país ante el interés por ampliar inversiones en territorio nacional.
El CCE ha identificado inversión, digitalización y desarrollo de startups entre las áreas con oportunidades para profundizar la relación económica bilateral.
El acercamiento ocurre mientras México busca fortalecer sus cadenas productivas y atraer inversiones vinculadas con la relocalización, pero también en momentos en que la relación comercial mantiene un fuerte desequilibrio: durante 2025, India vendió a México más de cuatro veces lo que compró.
Para México, una mayor integración con India abre así la posibilidad de captar capital y empresas que se incorporen a las cadenas productivas de Norteamérica, pero el desafío será que ese crecimiento no se limite a un aumento de las importaciones.
MA