• IA, apuesta de la industria textil mexicana para competir con China

  • La inteligencia artificial y la automatización agilizan el diseño, el monitoreo de maquinaria y el control de inventarios, mientras el sector enfrenta un déficit comercial de 3 mil 317 millones de dólares y un PIB 20% inferior al nivel prepandemia.
Ángeles García
Ciudad de México /
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La industria textil mexicana busca recuperar su productividad perdida mediante el uso de inteligencia artificial (IA), automatización y herramientas digitales para enfrentar la competencia de productos provenientes de China y otros países asiáticos, en un entorno en el que el sector mantiene una fuerte dependencia de las importaciones.

La incorporación de nuevas tecnologías comienza a modificar distintas etapas de la producción, desde el diseño de colecciones hasta el monitoreo de maquinaria, el control de inventarios y la detección anticipada de fallas.

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Sin embargo, la modernización de las plantas todavía convive con una elevada dependencia del trabajo manual, particularmente en la confección.

Rafael Torre Lamuño, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex), explicó en entrevista con MILENIO que las empresas invierten en herramientas digitales para hacer más eficientes sus operaciones, reducir tiempos y mantener costos competitivos frente a la oferta internacional.

El desafío es relevante para una industria que todavía se encuentra lejos de recuperar su actividad económica previa a la pandemia.

En el segundo trimestre de 2026, el producto interno bruto (PIB) de la industria textil-confección aportó 86 mil 249 millones de pesos, equivalentes a 1.65 por ciento del PIB manufacturero, de acuerdo con cifras de Canaintex.

Aunque el sector mantiene esa contribución a la actividad manufacturera, su PIB se encuentra 20 por ciento por debajo del nivel registrado en el tercer trimestre de 2019. La fabricación de prendas de vestir es el rubro más afectado, con una disminución de 25 por ciento respecto al segundo trimestre de ese mismo año.

“La tecnología en la industria textil mexicana está pasando de los procesos tradicionales hacia una manufactura cada día más automatizada, digital y orientada a la sustentabilidad”, afirmó Torre Lamuño.

Acelera desarrollo de colecciones

Uno de los cambios más visibles ocurre antes de que una prenda llegue a las líneas de producción. La IA aplicada al diseño permite generar una mayor variedad de propuestas y ampliar las opciones que las empresas presentan a sus clientes, sin tener que elaborar físicamente cada muestra desde el inicio.

“Hoy tenemos el diseño asistido por inteligencia artificial, en el cual antes pasábamos meses desarrollando un catálogo, desarrollando colecciones. Hoy en día, a través de estas herramientas, nos permiten tener una variedad muy amplia de diseños y de un muestreo mucho más grande para nuestros clientes”, explicó el dirigente.

Las herramientas digitales también permiten simular cómo lucirá una prenda, hacer modificaciones y evaluar distintas alternativas antes de decidir qué fabricar. Esto puede reducir parte del tiempo y los recursos destinados al desarrollo de muestras físicas, además de facilitar una respuesta más rápida a las necesidades de los compradores.

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La impresión digital y las tecnologías de personalización abren otra posibilidad: adaptar los diseños a los requerimientos de cada cliente, en lugar de trabajar únicamente con colecciones estandarizadas.

“Cada día se le hace un traje a la medida a cada uno de nuestros clientes y a cada una de las necesidades que requiere el mercado”, señaló.

La digitalización también alcanza la operación de las plantas. La industria incorpora sensores para conocer el desempeño de sus equipos, monitorear la producción y anticipar necesidades de mantenimiento. Con información generada en tiempo real, una empresa puede identificar el desgaste de una máquina y programar una intervención antes de que una falla interrumpa el trabajo.

A estas aplicaciones se suman sistemas para detectar defectos en las telas mediante cámaras, pronosticar la demanda, optimizar inventarios y planear la producción. La automatización y la robótica, por su parte, pueden intervenir en actividades como el corte, el tejido, la manipulación, el empaque, el almacenamiento y el lavado.

El presidente de Canaintex, Rafael Torre Lamuño, busca impulsar la industria textil nacional. | Juan Carlos Bautista

Para Torre Lamuño, estas inversiones forman parte de un proceso que las empresas han desarrollado durante los últimos cinco años y que, en algunas tecnologías, comenzó hace una década.

“Las empresas creo que hemos invertido en estos cambios, en estas nuevas tecnologías. Yo hoy podría asegurar que no hay empresa que ya no trabaje sin inteligencia artificial”, sostuvo.

El dirigente considera que la adopción de estas herramientas contribuye a desarrollar procesos más eficientes y mantener la competitividad en costos. No obstante, no presentó cifras sobre los ahorros obtenidos ni sobre el porcentaje de empresas que ya incorporaron inteligencia artificial.

Confección todavía depende del trabajo manual

Aunque las nuevas herramientas permiten digitalizar distintas etapas de la producción, la confección continúa siendo una actividad intensiva en mano de obra.

El presidente de Canaintex reconoce que la industria todavía está lejos de prescindir del trabajo manual.

“En el textil todavía tenemos mucha manufactura, mucha confección. Y bueno, pues estamos lejos de que ya no sea una industria sumamente manual”, admitió.

Esta condición representa uno de los principales desafíos para elevar la productividad. Incorporar tecnología no depende únicamente de adquirir maquinaria: también exige recursos para instalar sistemas, recopilar y aprovechar datos, conectar procesos y capacitar al personal.

“El mayor reto en este momento para México, hablando de tecnologías, es elevar la productividad en nuestras plantas sin perder la competitividad en costos”, afirmó Torre Lamuño.

Por ello, sostuvo que las inversiones deben contemplar tanto los equipos como las capacidades necesarias para utilizarlos.

“Las empresas textiles mexicanas necesitamos invertir no solamente en maquinaria, sino en datos, en distribución, en automatización y obviamente en talento especializado”.

El desarrollo de estas capacidades también requiere personal preparado para trabajar con herramientas digitales, análisis de información e inteligencia artificial. En ese sentido, Torre Lamuño consideró que las nuevas generaciones representan una oportunidad para acelerar la modernización del sector.

“Lo que es muy importante hoy es confiar también en los nuevos talentos, en las nuevas generaciones que ya están enfocadas o que ya tienen la preparación de una carrera de inteligencia artificial o de un diseño más enfocado al tema de nuevas herramientas. Y eso sin duda es una oportunidad y es un reto para toda la industria”, comentó.
La industria textil mexicana busca recuperar su productividad con el uso de inteligencia artificial. | Foto: Especial.

Textiles técnicos amplían mercados

La innovación también alcanza los materiales y las características de los productos. Además de buscar procesos más eficientes, la industria desarrolla textiles técnicos capaces de ofrecer funciones específicas, como protección contra la radiación ultravioleta, regulación térmica y un mejor manejo de la humedad.

“Hoy en día vemos más productos que contienen diferentes tecnologías, como prendas súper ligeras, que nos permiten el rendimiento en bicicletas. Tenemos prendas con protección UV, regulación térmica”, explicó Torre Lamuño.

Estas aplicaciones también se extienden a productos distintos de la ropa. En colchones, por ejemplo, existen cubiertas textiles diseñadas para modificar la sensación térmica.

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La categoría mantiene presencia en el comercio exterior mexicano. De acuerdo con cifras de Canaintex, durante 2026 los textiles técnicos representaron 5 por ciento de las exportaciones de productos textiles. Los principales segmentos fueron los no tejidos, con 18 por ciento; las telas recubiertas, con 15 por ciento; los tejidos planos, con 12 por ciento, y los tejidos de filamentos, con 10 por ciento.

Competencia asiática presiona al sector

La apuesta por la tecnología coincide con los esfuerzos de la industria para enfrentar la competencia de mercancías provenientes de Asia, particularmente de China.

La presión también se refleja en el comercio exterior. Entre enero y julio de 2026, las importaciones mexicanas de productos textiles y confeccionados alcanzaron 7 mil 608 millones de dólares, un aumento de 2 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

China concentró 29 por ciento del valor total de esas importaciones, seguida de Estados Unidos, con 22 por ciento; Vietnam, con 7 por ciento, y Bangladesh, con 6 por ciento.

En contraste, las exportaciones mexicanas sumaron 4 mil 291 millones de dólares, por lo que la balanza comercial del sector registró un déficit de 3 mil 317 millones de dólares durante 2026, de acuerdo con Canaintex.

La industria textil mexicana se enfrenta a la competencia de Asia. | Foto: Especial.

Torre Lamuño señaló que los aranceles aplicados a productos textiles pueden contribuir a generar condiciones de competencia más equilibradas, aunque consideró necesario reforzar los mecanismos de control aduanero para detectar mercancías que ingresan de manera irregular.

“Algunos realmente sí eran muy necesarios porque teníamos una demanda total, sobre todo de las mercancías que venían de Asia”, dijo.

El dirigente agregó que la industria continúa trabajando con las autoridades en propuestas para agilizar la detección de mercancías irregulares.

Para un sector cuyo PIB todavía se encuentra 20 por ciento por debajo del nivel prepandemia, la modernización tecnológica representa una de las vías para elevar su productividad y mantener su posición frente a los competidores internacionales.

La inteligencia artificial puede acelerar el diseño de colecciones, mientras la automatización permite mejorar el monitoreo de equipos y la administración de inventarios. Sin embargo, el reto también pasa por invertir en maquinaria, datos y personal especializado para transformar esas herramientas en procesos más eficientes.

La meta, resumió Torre Lamuño, es avanzar hacia una manufactura más automatizada sin perder competitividad en costos, en una industria que todavía depende ampliamente del trabajo manual.

AKMD

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