La inflación en México aceleró durante enero pasado al ubicarse en 3.79 por ciento a tasa anual, alejándose de la meta oficial del Banco de México (Banxico), luego de que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.38 por ciento a tasa mensual, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La semana pasada, el Banxico aplazó su meta de la inflación en alrededor del 3 por ciento hacia el segundo trimestre de 2027, luego de detener el ciclo de recortes a su tasa de interés de referencia para dejarla en 7 por ciento.
el dato¿Qué es la inflación?
La inflación es un fenómeno que se observa en la economía de un país y está relacionado con el aumento desordenado de los precios de la mayor parte de los bienes y servicios que se comercian en sus mercados, por un periodo de tiempo prolongado. Fuente: (Inegi)
Según el Inegi, el índice de precios subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles, o que no responden a condiciones de mercado, incrementó 0.60 por ciento a tasa mensual.
A su interior, los precios de las mercancías subieron 0.92 por ciento y los de servicios, 0.30 por ciento.
A tasa mensual, el índice de precios no subyacente disminuyó 0.36 por ciento.
Dentro de este, los precios de los productos agropecuarios descendieron 0.86 por ciento y los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno crecieron 0.03 por ciento.
Productos que subieron y bajaron de precio en enero
En enero de este año, los productos que influyeron más sobre la inflación general fueron los siguientes:
A la baja:
- Transporte aéreo bajó 36.64 por ciento.
- Chile serrano descendió 25.51 por ciento.
- Otros chiles frescos, con menos 12.19 por ciento.
- Lechuga y col, con menos 10.43 por ciento.
- Servicios turísticos en paquete, con menos 8.79 por ciento.
Al alza:
- Limón subió 21.21 por ciento.
- Cigarros incrementaron 14.51 por ciento.
- Plátanos subieron 12.96 por ciento.
- El servicio doméstico aumentó 1.61 por ciento.
- Loncherías, fondas, torterías y taquerías, con 1.18 por ciento.
Alimentos, impuestos y salarios presionan los precios en enero
La inflación en México inició 2026 con nuevas presiones provenientes del encarecimiento de los alimentos, los incrementos al Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) y mayores costos laborales, refieren analistas.
En enero, la inflación general aumentó 0.38 por ciento mensual, impulsada principalmente por mercancías alimenticias, de acuerdo con un análisis de Banamex.
La firma financiera proyectó que durante el año se mantendrán presiones al alza para la inflación por aranceles y costos laborales elevados mitigadas por la apreciación cambiaria y un crecimiento económico modesto.
“Como anticipamos, en enero, se comenzó a registrar un repunte de la inflación anual, sobre todo como consecuencia de los efectos directos de los incrementos a impuestos, aunque fueron ligeramente menores que lo anticipado”, dijo.
Ante ello, señaló que consideran que los efectos de los aranceles que entraron en vigor a inicio
de año se manifestarán de manera gradual sobre la inflación de mercancías a lo largo de 2026.
Sin embargo, indicó que estas presiones al alza se verán contrarrestadas parcialmente por la apreciación del tipo de cambio, la baja inflación de precios al productor, de 1.5 por ciento anual en enero, y un crecimiento económico modesto.
Inflación en servicios por arriba de su promedio histórico
Mientras que por el lado de los servicios, la inflación anual aún se encuentra muy por arriba de su promedio histórico, en parte por presiones acumuladas de costos, como las provenientes del incremento acumulado de los salarios.
La firma financiera destacó que dichas presiones permanecerán elevadas, a lo que se agrega el choque temporal y de “una sola vez”que se registraría en el verano por el mundial de futbol.
Precisó que lo anterior se vería mitigado por una creación de empleos que se mantendrá modesta.
“En conjunto, anticipamos un repunte hacia 4.5 por ciento anual en la inflación subyacente, seguido de otro pico alrededor de junio y julio, con una disminución gradual en la segunda mitad del año”, comentó.
En cuanto a la inflación no subyacente anual, estimó que seguirá con incrementos graduales, lo que respondería a aumentos en la inflación de agropecuarios conforme se acerque a su promedio histórico.
“Proyectamos que la inflación de energéticos se mantendría baja por la disminución estimada de las referencias internacionales”, dijo.
Banxico retrasa la convergencia inflacionaria a 2027
Cabe recordar que el Banco de México (Banxico) ajustó su diagnóstico sobre la trayectoria de los precios y adoptó una postura más cautelosa en su más reciente comunicado de política monetaria.
El banco central postergó la convergencia de la inflación al objetivo de 3 por ciento hasta el segundo trimestre de 2027, reflejando la persistencia de presiones inflacionarias, de acuerdo con estipulado en su más reciente decisión de política monetaria.
Si bien la guía prospectiva mantiene que hacia adelante se “valorará realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia”, el mensaje deja un margen acotado para los recortes.
No obstante, la redacción mantiene abierta la posibilidad de un ajuste a la baja en la decisión del próximo 26 de marzo, aunque sin una señal contundente.
Actualmente, la tasa de interés de referencia se ubica en 7 por ciento, mientras que la expectativa de inflación para los próximos 12 meses aumentó de 3.8 a 3.9 por ciento.
Tasa de interés se mantiene en terreno neutral
En el último trimestre, se observó que el que la preocupación del banco central por la inflación disminuye, mientras que la discusión sobre actividad económica gana intensidad, de acuerdo con Víctor Gómez, director de análisis económico en Finamex.
“Por eso creemos que el banco busca una postura neutral que no limite la recuperación”, dijo.
Gómez detalló que el cambio no se observa solo en la tasa de referencia, sino en la narrativa, ya que al analizar los comunicados de política monetaria muestra que, aunque la inflación sigue siendo el eje central, está disminuyendo la intensidad con la que se discuten los riesgos inflacionarios, mientras aumenta la atención a variables relacionadas con la actividad económica, el empleo y la demanda interna.
En especial, destacó que los datos del tercer trimestre reactivaron la preocupación del banco central sobre la fortaleza del ciclo económico.
“Tras una leve recuperación a mitad de año, la actividad volvió a mostrar señales de debilidad, lo que obligó a reconsiderar el balance entre inflación y crecimiento”, sostuvo.
Explicó que este giro es consistente con un patrón cíclico clásico: después de un periodo prolongado de restricción monetaria, los costos sobre la economía real comienzan a hacerse más visibles.
MRA