En medio del avance acelerado de la inteligencia artificial (IA), el reto para las instituciones educativas no es solo tecnológico, sino profundamente humano.
Así lo plantea Fernanda Llergo Bay, rectora de la Universidad Panamericana y del IPADE Business School, durante su participación en el IFE Conference 2026, al subrayar que la IA debe ser entendida como una herramienta al servicio de la formación integral y no como un fin en sí misma.
La académica sostuvo que la adopción de la inteligencia artificial exige primero una definición clara de criterios: qué tipo de egresados se quiere formar y con qué propósito se incorpora la tecnología. “No basta con enseñar a usarla; es indispensable formar a estudiantes y profesores en pensamiento crítico, discernimiento y reflexión”, afirma.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la rectora subraya que la IA puede tanto cerrar como ampliar la brecha de género, dependiendo de quién participe en su diseño y uso.
Por ello, considera clave impulsar la formación de más mujeres en liderazgo, ciencia y alta dirección en México, con una visión ética y crítica de la tecnología.
¿Cómo puede la IA transformar la educación más allá de su uso en el aula?
La IA es una herramienta poderosa, pero no puede convertirse en un fin en sí misma. Antes de incorporarla, las instituciones educativas debemos definir el criterio: para qué la queremos, cómo la vamos a usar y qué tipo de egresado buscamos formar.
Esa reflexión debe partir de los comités académicos, los profesores y el gobierno universitario.
Esto implica también formar tanto a alumnos como a profesores, no solo en el “cómo usarla”, sino en algo más profundo: enseñar a reflexionar, discernir y ejercer un pensamiento crítico frente a lo que la IA ofrece, para que realmente sea una herramienta al servicio del aprendizaje y la enseñanza.
En América Latina, donde persisten brechas educativas profundas, la inteligencia artificial puede ser una aliada si se utiliza con una visión centrada en la persona.
¿Cuál es el riesgo de la IA para los jóvenes que se incorporan al mercado laboral?
El riesgo es real. En muchas industrias, la automatización está sustituyendo empleos de entrada que antes ocupaban recién egresados.
La respuesta no es competir con la tecnología, sino formar a los estudiantes en habilidades que la IA no puede reemplazar: pensamiento crítico, liderazgo, toma de decisiones, empatía y capacidad de diálogo y de relacionarse.
Es decir, las llamadas soft skills (habilidades blandas), aunque de “blandas” no tienen nada.
La inteligencia artificial procesa información; el juicio y la responsabilidad siguen siendo de los humanos.
Cuando un empleador encuentra a alguien que sabe usar la inteligencia artificial, pero además puede dirigir, coordinar y decidir, ahí es donde está el verdadero valor.
Desde su posición al frente del IPADE y la universidad Panamericana, ¿cómo impulsan el liderazgo femenino en este nuevo entorno marcado por la lA?
La respuesta la dividiría en dos partes. Primero, en nuestra institución existe desde hace muchos años una trayectoria sólida de participación femenina en puestos directivos.
No es una respuesta a la coyuntura, sino un trabajo de largo plazo basado en la capacidad, no en el género. Yo misma, como rectora de una escuela de negocios, soy ejemplo de ello.
Hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades de formación y acceso a herramientas como la IA. De hecho, el porcentaje de alumnas en la universidad ha sido consistentemente mayor al de alumnos —alrededor de 60 por ciento— durante la última década.
Dado que muchas de nuestras carreras están orientadas a la alta dirección, esto se traduce en más mujeres formadas con habilidades directivas desde etapas tempranas.
¿La IA puede ayudar a cerrar la brecha de género o corre el riesgo de ampliarla?
Puede hacer ambas cosas. La IA no es neutral: refleja los criterios y valores de quienes la diseñan y la usan. Si no hay mujeres participando en la toma de decisiones, en la ciencia y en la dirección, la tecnología puede reproducir desigualdades.
Por eso es clave formar a más mujeres con liderazgo, criterio y visión ética en este nuevo entorno.
ELLA DICE...“No se trata de cumplir cuotas,
Sino de abrir oportunidades reales”
¿Cómo ve el acceso de las mujeres a las carreras STEM y a las ciencias “duras”?
Ha habido avances importantes, incluso con apoyos gubernamentales específicos. Hoy vemos una mayor participación femenina en ingenierías, matemáticas y química, por ejemplo.
Sin embargo, también es fundamental respetar la vocación personal. No se trata de forzar decisiones para cumplir cuotas.
Lo mismo aplica en sentido inverso: las ciencias sociales y humanísticas también deben estar abiertas a los hombres. Lo esencial es que cada persona pueda desarrollarse donde tenga verdadera inclinación, en un entorno que no limite por estereotipos.
¿Cuál sería su mensaje en el marco del Día Internacional de la Mujer?
El futuro no se construye solo con algoritmos, sino con personas capaces de tomar decisiones responsables.
Formar a más mujeres en liderazgo, ciencia y dirección —con inteligencia artificial como aliada— no es una concesión, es una condición para un desarrollo más justo y sostenible en México y América Latina.
MGS