De acuerdo con el Estudio Integral de Auditoría Interna 2026 de KPMG, 67 por ciento de los responsables de auditoría interna en México identifica el riesgo regulatorio como una de sus mayores preocupaciones.
Por ello, las empresas en México están destinando más capacidades a vigilar riesgos que, a diferencia de hace unos años, podían tratarse como asuntos especializados.
Ante los recientes cambios en materia de prevención de lavado de dinero, Alberto Dosal, socio de asesoría en gobierno corporativo, riesgo y cumplimiento en KPMG México, señaló las nuevas reglas que deberán incorporarse a los planes de auditoría, mismas que las empresas tendrán que analizar en su impacto, particularmente en sectores como el financiero y bienes raíces.
“Estas nuevas reglas en materia de antilavado, que surgieron el viernes pasado, definitivamente van a formar parte del plan de auditoría y de los aspectos que auditoría interna deberá comenzar a evaluar”, dijo.
Además, resaltó el papel de apoyo, en materia de regulación, que la auditoría ejerce en ciertos sectores para su adecuado cumplimiento y ejecución.
“Evidentemente, auditoría interna no ejecuta ni es responsable del cumplimiento de estas obligaciones. Sin embargo, como tercera línea de defensa, debe asegurarse de que las áreas de cumplimiento y demás áreas involucradas estén atendiendo y cumpliendo adecuadamente con esta regulación”, agregó Dosel.
Por su parte, precisó que “definitivamente” las organizaciones van a requerir un esfuerzo para empezar a analizar el impacto que pueden tener estas nuevas reglas.
“En los sectores financieros de bienes raíces, algunos otros va a ser fundamental que que empiecen a trabajar en ello y y que auditoría interna, como esa tercer línea, valide o se asegure que la organización está atendiendo apropiadamente esta nueva regulación”, dijo.
Empresa ya no puede cubrir todos los riesgos "sola"
De acuerdo con el Estudio Integral de Auditoría Interna 2026 de KPMG, las empresas experimentan presión que se refleja en el mercado de especialistas.
Lo anterior debido a que seis de cada diez organizaciones mexicanas consultadas contrataron, durante el último año, especialistas externos para apoyar sus actividades de auditoría interna.
De acuerdo con Dosel, las empresas recurrieron principalmente a expertos en las siguientes áreas:
- Fiscal, comercio exterior y legal
- Ciberseguridad
- Tecnologías de información
- Temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo.
Asimismo, resaltó que, en México, 48 por ciento contrató especialistas fiscales, de comercio exterior o legales, y otro 48 por ciento recurrió a especialistas en ciberseguridad.
“La lógica es que no necesariamente resulta rentable mantener, dentro de la organización, a expertos para cada riesgo emergente. Para asuntos puntuales, las compañías pueden recurrir a terceros que dedican su actividad cotidiana a mantenerse actualizados en esas materias”, remarcó.
La IA corre más rápido que los controles
Por otro lado, mientras las empresas comienzan a incorporar inteligencia artificial, auditoría interna todavía está construyendo las capacidades para revisar sus riesgos.
El 30 por ciento de las funciones de auditoría interna en México todavía no utiliza inteligencia artificial, mientras que otro grupo comienza a utilizar herramientas disponibles para los usuarios y 26 por ciento reporta el uso de herramientas públicas.
Esto abre un doble reto: utilizar IA para hacer más eficiente la propia auditoría y, al mismo tiempo, auditar los riesgos que la IA introduce dentro del negocio; entre ellos están:
- Ciberseguridad
- Confidencialidad de la información
- Manejo de datos personales
- Uso ético de la tecnología.
Asimismo, el estudio muestra que apenas cuatro por ciento de las empresas mexicanas contrató especialistas en inteligencia artificial para apoyar a auditoría interna, una proporción todavía pequeña frente a otras especialidades.
Auditoría también tiene un rezago tecnológico
Por su parte, el informe también reveló que el problema no está únicamente en los riesgos que las empresas deben vigilar, sino también con la propia función de auditoría que todavía opera con herramientas tradicionales.
Lo anterior debido a que 58 por ciento de las organizaciones en México señalaron que continúa utilizando hojas de cálculo para realizar sus análisis, mientras 40 por ciento ya utiliza herramientas comerciales para gestionar la función.
Ante ello, los especialistas advierten que la auditoría interna, tradicionalmente, adopta las tecnologías después de que la organización ya comenzó a utilizarlas.
“Es decir, primero llega el data analytics, el data lake o la automatización al negocio y después auditoría comienza a incorporarlos”, puntualizó Dosel.
Sin embargo, remarcó que la presión está en evitar que ocurra lo mismo con la inteligencia artificial.
Más riesgos, más auditoría
Finalmente, el resultado apunta a que 40 por ciento de los encuestados en México espera que el tamaño de la función de auditoría interna aumente en los próximos años, mientras que 49 por ciento prevé que permanezca estable; en tanto que sólo el nueve por ciento anticipa una reducción.
El crecimiento esperado está vinculado con un entorno en el que aumentan los riesgos regulatorios, tecnológicos y digitales.
Además de riesgos emergentes asociados con cambios geopolíticos, modificaciones en acuerdos comerciales, así como con eventos climáticos extremos.
Por último, según Dosal, la función ya no puede limitarse a revisar si los controles funcionan, ya que su valor está en detectar riesgos que puedan afectar los objetivos estratégicos de la empresa y llevarlos a la mesa del consejo.
CQ