Londres desde el piso 35

En la famosa torre Walkie Talkie hay tres opciones decentes para almorzar o cenar con una espectacular vista de la capital inglesa.

Edificio Walkie Talkie en Londres
Restaurantes dentro del edificio Walkie Talkie en Londres.
Restaurantes dentro del edificio Walkie Talkie en Londres.
Restaurantes dentro del edificio Walkie Talkie en Londres.
Natalie Whittle
Londres /

Cuando vas a un restaurant que se encuentra a 35 pisos sobre Londres, tal vez no encuentres la comida que esperas en casa y tampoco será la primera foto que tomes con tu celular.

En orden ascendente de elevación y precio, las tres opciones de comida en la punta del edificio Walkie Talkie, Sky Pod, Darwin Brasserie y Fenchurch Seafood Bar and Grill, son muy respetables pero no compiten con una vista sensacional.

Los visitantes del Sky Garden (Jardín del Cielo) del Walkie Talkie, pueden ver como los meseros vestidos de gris se desplazan por un enorme piso de mármol en la isla de cócteles y café del Sky Pod. El telón de fondo es tan impresionante que podría ser de fantasía: el Támesis queda muy abajo y parece un pequeño listón, los aviones aterrizan a lo lejos en el aeropuerto de la ciudad, y desde cualquier punto, la aguja del rascacielos Shard parece un celoso rival. A cada lado del brasserie y el grill se encuentran dos camas de plantas mediterráneas cuyo diseño da la idea de "haber bajado de una ladera", según explica Stephen Richards del despacho de arquitectos de paisajes Gillespies, quienes crearon el jardín.

Para el operador del restaurant, y para el dueño, este espacio es al mismo tiempo complejo y extravagante. Cuando Land Securities y Canary Wharf PLC empezaron el proceso para encontrar el servicio de comidas, se dieron cuenta de que iban a necesitar un operador de eventos, explica Pieter-Bas Jacobse, director general de Rhubarb, los "diseñadores de comida" que ganaron el contrato.

Además de los 7 mil empleados de las oficinas del edificio (algunas de las cuales cuentan con su propio servicio de comida), también hay visitantes de fuera y un gran espacio para realizar eventos, y comidas privadas para los arrendatarios. Los propietarios no querían un chef de renombre, aclara Jacobse. "No existen muchos chefs Michelin que quieran hacer café y sandwiches y también comida para fiestas... Hicimos nuestra tarea y observamos a los arrendatarios, teníamos que ser listos y no resultar demasiado excéntricos".

La directora de ventas minoristas de Rhubarb Helen Bowey explica que los precios no podían ser "excesivos". "Buscamos nuestras referencias en la zona y esa fue parte de nuestra propuesta de licitación".

La "accesible" Darwin Brasserie tiene un buen menú base que incluye algunos toques retro como coctel de camarón; mientras que Fenchurch Seafood Bar and Grill también se apega a las opciones seguras como caviar, langosta, Chateaubriand, por si alguien quiere verse rico.

Su carta principal es el comedor privado, una esquina en la cima que tiene vistas espectaculares pero que cuenta con una función de cortinas para cuando se quiere mantener privacidad en las negociaciones.

Por su ubicación, Sky Garden no es para cardiacos ya que tan solo el montacargas tiene que reservarse con días de anticipación para subir los suministros del restaurant. "Fue un reto para todos, ya sea la calefacción, la luz, la seguridad general", comenta Bowey.

Y hagamos una reflexión por las plantas. Tuvieron que entrar al edificio por los conductos de aire. El aire fresco evita lo que Richards llama la sensación de "plantas polvorientas del atrio, parece que estás en el cielo".


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