M+.- En 1998, el sildenafil, fórmula del Viagra, obtuvo una gran expansión en México luego de romper los tabúes sobre la disfunción eréctil.
En menos de dos años se convirtió en uno de los productos más vendidos y uno de los más importantes para las ganancias de la farmacéutica Pfizer en el país, pero hacia 2012 ya había en el mercado alrededor de 30 genéricos.
Hoy esta historia se está repitiendo con los medicamentos para bajar de peso, como el Ozempic (semaglutida), de la farmacéutica Novo Nordisk.
El medicamento originalmente era recetado para controlar la diabetes tipo 2; sin embargo, uno de los efectos incluye la pérdida de peso, lo que elevó su popularidad a escala mundial y particularmente en México.
El 75 por ciento de la población adulta vive con sobrepeso u obesidad, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El auge en su consumo ha generado que su valor de mercado a escala global sume 24 mil millones de dólares, y se espera que para 2033 llegue a casi 50 mil millones.
Sin embargo, especialistas advierten que el consumo desmedido y, sobre todo, sin vigilancia médica puede generar problemas tanto en la economía de los pacientes como en su salud.
Manuel López Ortiz, doctor en química farmacobióloga y responsable de laboratorios de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, explicó que estos productos son “muy caros” para el mexicano promedio.
Los medicamentos aprobados para bajar de peso en el país tienen un costo de 2 mil 500 a 20 mil pesos mensuales; sin embargo, necesitan acompañamiento médico con especialistas endocrinólogos, cuyos costos promedio van desde 500 a 2 mil 500 pesos por cita, además de estudios de sangre constantes, que pueden costar desde 300 hasta más de 2 mil pesos.
Es decir, en el rango más alto, un tratamiento con Ozempic puede costar hasta 24 mil 500 pesos mensuales.
Aunque no hay datos específicos de cuál es el valor de mercado en México, de acuerdo con estimaciones de Mordor Intelligence, en América Latina los GLP 1 alcanzan un mercado total de 2.91 mil millones de dólares y estima que para 2031 ya sea de 4.33 mil millones, con una tasa de crecimiento anual de 8.24 por ciento.
Entre los mercados más competitivos están Brasil, Argentina y México, este último con pronóstico de alcanzar una carga de crecimiento anual de 10.57 por ciento, entre 2026 a 2031.
Según un reporte de Mordor Intelligence, en las pruebas piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para implementar GLP1 en la salud pública hasta 2024 registró una caída de 1.8 por ciento en hemoglobina glicosilada y una pérdida de peso de hasta 8 kilogramos.
Sin embargo, atiende a menos de 5 mil pacientes anualmente, a pesar de que hay 12 millones de diabéticos.
¿Por qué son tan caros estos medicamentos?
La fórmula activa del Ozempic, la semaglutida, actúa como receptor GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), una hormona intestinal natural que regula el azúcar en sangre, estimula la insulina y genera sensación de saciedad.
De acuerdo con Manuel López Ortiz, los GLP-1 son medicamentos costosos porque se obtienen por biotransformación, lo que significa que son moléculas muy grandes y complejas que no se pueden producir en laboratorio y dependen de una bacteria para emular el un compuesto natural.
“Como no se puede hacer de manera sintética, se aíslan los genes de producción de ese compuesto y se introducen por biotransformación genérica en una bacteria que produce este compuesto. Es un equivalente a la insulina, pero más completo”, explicó.
Además, recordó que en México no se produce la molécula, sólo se importa, lo que incrementa el precio final del medicamento.
A diferencia de Estados Unidos, este medicamento no se encuentra en el cuadro básico de la población; aquí el foco principal de las farmacéuticas son los tratamientos contra afecciones cardiovasculares.
Fabian Serrano García, químico farmacobiólogo también por la UNAM, explicó que un medicamento de referencia (innovación o patente que posee un registro sanitario vigente) siempre será más costoso; en el caso de la semaglutida, la licencia en México tiene vigencia hasta diciembre de 2027.
Después de ese tiempo se podrán fabricar genéricos de este componente que pueden ser incluso tres veces más baratos que el de referencia.
Como ejemplo, el sildenafil (Viagra), una vez que terminó la patente y comenzaron a surgir genéricos, su precio pasó de alrededor diez dólares a sólo dos.
El especialista destacó que cuando esto pasa, tanto las farmacéuticas que tienen la patente, como las que quieren producir un genérico, ya tienen todo un plan de acción para llegar a los consumidores.
“Las empresas que tienen el medicamento de referencia hacen una inversión muy grande para tener nuevos productos en el mercado. En contraste, cuando se sabe que se va a vencer una patente, muchas farmacéuticas empiezan a hacer fórmulas similares con el principio activo”, explicó.
¿Se puede generar resistencia al Ozempic?
Especialistas aseguran que el uso de la semaglutida debe ser con un correcto acompañamiento médico, además de cuidados especiales, dieta y ejercicio, de lo contrario, es posible que los pacientes generen resistencia al medicamento.
“El crecimiento de la popularidad de este medicamento probablemente causará un abuso de éste, sin que se tenga un control, como sucedió con los antibióticos, y al final genere resistencia", señaló López Ortiz, de FES Zaragoza.
De acuerdo con datos de la ONU, la resistencia a antibióticos en general se asocia con 5 millones de muertes a escala mundial y el recorte anual de 3.4 mil millones de dólares del producto interno bruto (PIB) global.
Además de la resistencia, en algunas ocasiones el cuerpo no absorbe de manera adecuada el medicamento, lo que ha orillado a que algunos pacientes aumenten las dosis sin ninguna vigilancia médica.
“Los medicamentos tienen advertencias, que muchas veces por ignorancia no se toman en cuenta”, lamentó el especialista.
Sobre esto, la doctora Angélica Navarro, experta en obesidad de Novo Nordisk, la única empresa que tiene la patente para el uso de semaglutida en México, afirmó que hasta el momento no tienen indicios de la resistencia al Ozempic, por lo que sus acciones sólo se limitan a no promover la automedicación y pedir asistencia médica.
“De acuerdo con la evidencia que se tiene sobre este medicamento, hace diez años, no hay nada que nos indique que pueda haber una posible resistencia a este medicamento. Hay pacientes que pueden o no responder, pero esto es menos de 1 por ciento”, resaltó.
¿Cómo ha sido el avance de los medicamentos para bajar de peso en México?
De acuerdo con los datos de Novo Nordisk, su compuesto liraglutida llegó a México en 2011 en dosis aprobadas para controlar la diabetes. Ante el efecto secundario de bajar de peso, se aprobó en 2015 una dosis para tratar la obesidad.
Mientras que semaglutida para diabetes se aprobó en 2019 y en 2023 se lanzó la dosis para obesidad.
Además, el 16 de julio de 2023 obtuvo el registro de semaglutida de 7.2 miligramos, con el que prometen una pérdida de peso de 25 por ciento en uno de cada tres pacientes.
“Este crecimiento va ligado a la alta prevalencia que se tiene en México de sobrepeso y obesidad y las comorbilidades que esto conlleva, por eso el país es uno de los principales mercados a escala mundial para el desarrollo de estas moléculas”, señaló la doctora Navarro.
“Seguimos desarrollando otras moléculas que van a complementar más adelante estas necesidades (para bajar de peso) que pueden ser solas o acompañadas y que vendrán los siguientes años”, agregó.
Además, el 17 de agosto de 2026 obtuvo otra autorización más para este medicamento en presentación de pastilla de 25 miligramos.
Con estos medicamentos, la farmacéutica ha obtenido 59 por ciento del mercado mexicano del 5 por ciento que sufre sobrepeso (70 por ciento de la población del país) que recibe tratamiento.
La venta es principalmente en farmacias, aunque también se han encontrado en Mercado Libre y Elektra, donde se oferta a crédito hasta en 100 pesos semanales. MILENIO consultó a esta empresa para conocer más detalles de esta parte de negocio, pero no obtuvo respuesta.
De acuerdo con Mordor Intelligence, en América Latina la comercialización de este tipo de medicamentos ha sido principalmente a través de cadenas minoristas, con 61.24 por ciento de las ventas en 2025.
Pero el comercio electrónico y la telefarmacia se encaminan a una carga anual de 12.79 por ciento hacia 2031.
Por otra parte, el 22 de julio de este año, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) otorgó el registro sanitario al orforglipron, que es el tratamiento contra la obesidad y la diabetes tipo 2 de Eli Lilly.
MILENIO consultó a la farmacéutica para saber cuánto invertirá para prevenir la automedicación por parte del consumidor mexicano, pero hasta el momento no han compartido respuesta.
KL