M+.- México ha incrementado su recaudación tributaria durante las últimas décadas; sin embargo, los ingresos que obtiene el gobierno a través de impuestos todavía se encuentran por debajo de los niveles registrados en otras economías.
Estos datos, comparados con América Latina y el Caribe, así como el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
Entre 1990 y 2024, los ingresos tributarios pasaron de representar 11.5 a 18.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Esto significa que la recaudación ganó peso dentro de la economía mexicana durante este periodo.
Sin embargo, pese al avance, México todavía se encuentra por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, que se ubicó en 21.72 por ciento, y mantiene una diferencia aún mayor frente a la OCDE, cuyo promedio alcanza 34.1 por ciento del PIB.
De esta manera, aunque el país ha logrado elevar los recursos que obtiene mediante impuestos, la comparación internacional muestra que el nivel de recaudación continúa siendo relativamente bajo frente al tamaño de la economía.
Más ingresos tributarios para el gobierno Federal
El incremento también puede observarse al analizar específicamente los ingresos del gobierno Federal; pues de acuerdo con el CIEP, los ingresos tributarios pasaron de representar 8.3 por ciento del PIB en 1990 a 15.2 por ciento en 2025.
Es decir, en poco más de tres décadas, la proporción de recursos obtenidos mediante impuestos prácticamente se duplicó como porcentaje del PIB.
A la par, los ingresos del gobierno federal aumentaron de 12.4 a 17.1 por ciento del PIB en el mismo periodo.
El comportamiento refleja una mayor capacidad de recaudación respecto a la que existía en 1990, aunque el nivel alcanzado todavía resulta limitado frente a las necesidades de financiamiento del sector público.
El principal motor de este incremento ha sido el Impuesto Sobre la Renta (ISR), cuya recaudación pasó de 3.5 por ciento del PIB en 1990 a 8.2 por ciento en 2025, destacó el CIEP.
El crecimiento del ISR ha sido, por tanto, uno de los elementos centrales detrás del aumento de los ingresos tributarios registrados en las últimas décadas.
Mientras que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) también mostró un incremento, aunque en menor proporción. Su recaudación pasó de representar 2.8 por ciento del PIB en 1990 a 4.2 por ciento en 2025.
Ambos impuestos forman parte de los principales componentes de la recaudación tributaria y muestran que el aumento de los ingresos públicos ha estado acompañado por una mayor participación tanto del ISR como del IVA.
Los ingresos públicos también aumentaron
El avance de los ingresos tributarios se refleja en el comportamiento general de los recursos presupuestarios.
De acuerdo con el CIEP, en 2025 los ingresos presupuestarios del sector público representaron 23.3 por ciento del PIB, frente a 19.7 por ciento en 1990.
La diferencia muestra un aumento en la proporción de recursos que el sector público obtiene respecto al tamaño de la economía.
No obstante, el crecimiento registrado durante este periodo no significa que México haya cerrado la brecha que mantiene frente a otras economías.
Por el contrario, la comparación internacional muestra que el país todavía tiene un nivel de ingresos públicos y tributarios menor al observado tanto en el promedio de América Latina y el Caribe como en los países integrantes de la OCDE.
Esto adquiere relevancia porque la capacidad de generar ingresos determina, en buena medida, el margen con el que cuenta el Estado para financiar sus obligaciones y atender nuevas necesidades de gasto.
México mantiene una brecha frente a la OCDE
El CIEP destacó que el problema para las finanzas públicas no es únicamente que México recaude más, sino que el nivel de ingresos continúa siendo relativamente bajo frente a otras economías.
La brecha con la OCDE supera los 15 puntos del PIB, mientras que frente al promedio latinoamericano la diferencia ronda los 3.4 puntos.
La distancia es particularmente amplia frente al promedio de la OCDE. Mientras México registró ingresos tributarios equivalentes a 18.3 por ciento del PIB en 2024, el promedio de los países de la organización fue de 34.1 por ciento.
Frente a América Latina y el Caribe, la diferencia es menor, pero también representa un margen relevante: el promedio de la región alcanzó 21.72 por ciento del PIB.
Por ello, el aumento observado en México durante las últimas décadas no ha sido suficiente para colocar al país en niveles similares a los de otras economías.
El reto: ampliar el espacio fiscal
Para las finanzas públicas, esta diferencia tiene una consecuencia directa: limita el margen del Estado para financiar sus obligaciones y responder a nuevas presiones de gasto.
De acuerdo con el CIEP, parte de los retos actuales, incluido el reducido espacio fiscal, tiene antecedentes en la formación del sistema de ingresos públicos.
El concepto de espacio fiscal cobra relevancia porque se refiere a la capacidad que tiene el gobierno para contar con recursos suficientes para atender sus obligaciones y enfrentar nuevas necesidades sin generar presiones adicionales sobre las finanzas públicas.
En este contexto, una mayor recaudación podría ampliar ese margen, aunque el incremento de los ingresos no resuelve por sí mismo los desafíos relacionados con la estructura tributaria.
El CIEP señaló que el aumento de la recaudación no ha eliminado los cuestionamientos sobre la distribución de la carga tributaria.
Por lo que considera necesario reducir la dependencia de instrumentos que afectan proporcionalmente más a las personas con menores ingresos y de vincular la contribución con la capacidad económica.
El planteamiento coloca el foco no solamente en cuánto recauda el gobierno, sino también en cómo se distribuye la carga de los impuestos entre los distintos sectores de la población.
Una doble presión para las finanzas públicas
México enfrenta así la doble presión de recaudar más para ampliar el espacio fiscal y hacerlo sin trasladar una carga desproporcionada hacia los hogares de menores ingresos.
El desafío consiste en incrementar los recursos disponibles para el sector público sin profundizar las diferencias que pueden generarse a partir de una distribución desigual de la carga tributaria.
El aumento de los ingresos observado desde 1990 muestra que existe una mayor capacidad de recaudación respecto a décadas anteriores.
Sin embargo, la comparación con América Latina y, particularmente, con la OCDE, evidencia que todavía existe una brecha por cerrar.
Además, el comportamiento de los principales impuestos muestra que el crecimiento no ha sido uniforme. El ISR pasó de 3.5 a 8.2 por ciento del PIB entre 1990 y 2025, mientras que el IVA avanzó de 2.8 a 4.2 por ciento.
En paralelo, los ingresos tributarios del Gobierno Federal pasaron de 8.3 a 15.2 por ciento del PIB, por lo que los ingresos aumentaron de 12.4 a 17.1 por ciento.
En conjunto, estas cifras muestran una transformación importante en la capacidad de generación de ingresos del sector público, pero también explican por qué el debate sobre la recaudación continúa vigente.
"El reto económico no está solamente en cobrar más impuestos, sino en construir una estructura de ingresos suficientemente amplia y estable para financiar el gasto público sin depender de fuentes vulnerables a los ciclos económicos", agregó el CIEP.
Por tanto, el desafío para México no se limita a incrementar la recaudación tributaria, sino a lograr que los ingresos públicos sean suficientes, estables y compatibles con una distribución de la carga tributaria acorde con la capacidad económica de los hogares.
KL