Moody’s ve deterioro fiscal estructural en México, pero con espacio antes de otra rebaja

Un bajo crecimiento podría llevar la deuda de México a cerca de 60% del PIB en diez años si no hay ajustes fiscales.

Logo de Moody's frente a sus oficinas centrales en Manhattan, Nueva York, EU. Noviembre de 2021. Foto: (Reuters)
Ciudad de México /
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A pesar de que México enfrenta un deterioro estructural de su fortaleza fiscal, todavía cuenta con espacio para que el gobierno realice cambios antes de que las presiones sobre las finanzas públicas deriven en una nueva modificación de la calificación soberana, de acuerdo con Renzo Merino, vicepresidente y analista sénior en Moody’s Ratings.

Durante su participación en el Inside LatAm: México 2026, organizado por la calificadora, explicó que la reciente rebaja de la calificación no respondió únicamente a los niveles de deuda y déficit, sino a un cambio en el perfil fiscal del país.

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“Esto ya nos mostraba que había un deterioro más estructural de la fortaleza fiscal del país y que el perfil crediticio había cambiado”, señaló.

De acuerdo con la calificadora, la carga de la deuda del gobierno pasó de alrededor de 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023 a poco más de 49 por ciento en 2025 por lo que bajo su escenario base, la deuda podría aproximarse a 55 por ciento del PIB en los próximos años.

Sin embargo, señaló que un cambio en la calificación crediticia de un país no solo se trata de números, tambien el tema institucional es muy importante para el análisis de riesgo soberano.

“En nuestros estudios de eventos de default de los soberanos, casi un tercio de los eventos de este tipo en la historia, desde los 80, fueron ligados a deficiencias o problemas en el ámbito institucional. Los institucionales importan muchos”, dijo.

Explicó que si los números fiscales y de deuda siguen moviéndose en una senda de deterioro, pesaría sobre la fortaleza fiscal del gobierno de México, pero también sería indicativo de que algo cambió estructuralmente en cuanto a la capacidad de manejo fiscal en el país.

“No estamos ahí todavía, todavía se pueden hacer cambios, pero es algo que vamos a estar monitoreando ese año, el próximo, y lo que nos indique para la senda de la situación fiscal más allá del 2027”, dijo.

Señaló que a trayectoria de las finanzas públicas, la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda, la evolución de Pemex, el crecimiento económico y la fortaleza institucional serán algunos de los elementos que seguirá monitoreando.

El costo de la deuda, una presión creciente

Uno de los indicadores que destacó Merino fue el aumento del costo financiero de la deuda.

Recordó que en 2021, México destinaba alrededor de 11 por ciento de los ingresos del gobierno general al pago de intereses, actualmente, esa proporción llega a 17 por ciento, frente a un promedio de 9 por ciento entre países con calificación BB.

Esto ocurre pese a que la deuda de México todavía se encuentra por debajo del promedio de ese grupo de países, lo que refleja el peso creciente que tienen las tasas de interés sobre las finanzas públicas.

Para 2026 proyecta un déficit de entre 4 y 4.5 por ciento del PIB, mientras que su estimación de crecimiento económico se ubicaba alrededor de 1 por ciento al momento de la presentación.

Pemex también representa un riesgo

El apoyo del gobierno a Pemex fue otro de los factores señalados por la calificadora.

Merino estimó que el apoyo otorgado a la petrolera durante el año pasado representó alrededor de medio punto del PIB dentro del balance fiscal, lo que redujo parte del ajuste conseguido por el gobierno.

La calificadora también planteó un escenario en el que, si el gobierno tuviera que seguir absorbiendo deuda de Pemex, la carga de deuda podría acercarse a 65 por ciento del PIB.

“Estos escenarios no forman parte del escenario base de Moody’s, pero muestran la sensibilidad de las finanzas públicas ante nuevos choques fiscales”, dijo.

Bajo crecimiento económico

Merino destacó que le crecimiento económico es otro de los elementos centrales para la trayectoria de la deuda.

Puntualizó que, si el crecimiento de México se mantiene alrededor de 1.5 por ciento en lugar de regresar a 2 por ciento, la deuda podría llegar a cerca de 60 por ciento del PIB en un horizonte de diez años si no se realizan ajustes fiscales adicionales.

“Con un crecimiento de apenas 1 por ciento, el deterioro sería mayor”, dijo.

Agregó que México necesita recuperar tasas de crecimiento que ayuden a estabilizar la deuda.

Además, subrayó el papel de la inversión privada y recordó el repunte de la inversión registrado en 2023 estuvo acompañado por un crecimiento de 3 por ciento.

PSAJ

  • Fernanda Murillo
  • Economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), foodie y swiftie. Actualmente reportera del sistema financiero, macroeconomía, organismos financieros y banca multilateral internacional, mercado de valores, agentes y mercados globales.

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