Antes de formar parte del imperio de Carlos Slim, Nacional de Cobre (Nacobre) era la principal compañía en México que transformaba el metal refinado en productos industriales esenciales durante las décadas de 1970 a 1990; por ejemplo:
- Tubos
- Láminas
- Alambre
- Conexiones
Impacto de producción en Nacobre
Hacia los años 80, la empresa mantenía una capacidad de producción que la situaba como la segunda más grande en Iberoamérica y la duodécima a nivel mundial en la transformación de cobre.
Según documentos oficiales de la propia compañía, su capacidad de proceso superaba las 150 mil toneladas anuales de productos terminados y semiterminados, donde su infraestructura de manufactura incluía también el procesamiento de aluminio, bronce y latón.
Nacobre también atendía de manera simultánea a las industrias de construcción, automotriz, electrónica, refrigeración y generación eléctrica; fue en el año 1986 cuando Slim concretó la compra de Empresas Nacobre, junto con Minera Frisco y Química Fluor.
¿Empresas Nacobre cierra sus puertas?
Sin embargo, poco queda de este gigante del cobre, ya que recientemente la instalación que quedaba al norponiente de la capital cerró sus puertas, sumado a que la operación de Nacobre ya estaba integrada dentro de la división de Elementia/Fortaleza Materiales.
En su último reporte de resultados, Grupo Carso informó que, derivado del cierre de operaciones de la planta, ubicada en la zona industrial de Vallejo, experimentó un cargo de una sola vez por 600 millones de pesos.
“Algunos de los productos se pasan a otras plantas y dejamos de fabricar los productos de menor rentabilidad, la planta es de Nacional de Cobre dentro de la división de Elementia/Fortaleza Materiales”, explicó Grupo Carso a MILENIO.
¿Por qué perdió fuerza?
Uno de los principales motivos por los cuales la compañía comenzó a perder fuerza fue por el desplazamiento del metal en temas como la construcción y las telecomunicaciones, ante la llegada de otros componentes y la aparición de derivados del plástico.
En el ámbito de la construcción, las tuberías de plástico y polímeros aparecieron como una opción mucho más económica, fácil de instalar y con nula incidencia de robo, a diferencia del cobre, que ha sido un problema recurrente en el país.
Como resultado, el producto estrella de Nacobre, el tubo de cobre para casas, pasó de ser un estándar obligatorio en la industria a un producto de lujo o, en su mayoría, de uso exclusivo en el nicho industrial.
Un caso parecido fue el de las telecomunicaciones, que en los 90, Nacobre era vital para la instalación de cables de cobre de red telefónica para otra de las joyas de Slim, Teléfonos de México (Telmex), por lo que hizo total sentido la compra de la compañía.
Cuando su industria telefónica se movió hacia la fibra óptica y los microondas en la época de los 2000, la importancia estratégica de una fundición de cobre para el resto del Grupo Carso disminuyó drásticamente.
¿Qué atractivo le vio Slim a Nacobre?
En 1986, construir plantas similares a las de Nacobre desde cero, incluyendo terrenos, hornos de fundición necesarios, maquinaria y redes de distribución, era sumamente caro para la época.
Slim vio una empresa que estaba “en oferta”, derivado de la recesión y la crisis cambiaria en México alrededor de 1985, una etapa crítica derivada de la deuda externa de 1982 que estuvo caracterizada por una profunda inestabilidad financiera.
El empresario pagó por ella una fracción de lo que valían sus activos físicos reales, ya que visualizaba un conglomerado donde sus empresas se complementaran entre sí para no depender de terceros u otros proveedores.
Obtener Nacobre significaba que extraía el metal de la tierra con Minera Frisco para después transformarlo en producto terminado con la empresa Nacional de Cobre, quedándose con la ganancia de toda la cadena de valor.
La compañía también pasó a ser el principal proveedor de cobre para Condumex, el fabricante de cables de Slim que actualmente se mantiene como una subsidiaria clave de Grupo Carso.
Esto permitió que pocos años después, cuando compró Telmex a inicios de 1990, Nacobre y Condumex fueran quienes tendieron los millones de kilómetros de cable necesarios para telefonizar gran parte del territorio nacional.
Pero a inicios del nuevo milenio, la compañía perdió fuerza y terreno, situación que se asentó en 2011 cuando el grupo concretó la integración de Nacobre en Elementia, en una alianza estratégica con el empresario Antonio del Valle Ruiz de Grupo Kaluz.
Con este movimiento, la compañía fabricadora de derivados de cobre dejó de ser una empresa con identidad propia en la bolsa para convertirse en una simple división de otra compañía del grupo de materiales de construcción.
¿Cuánta capacidad tenía Nacobre?
Un análisis de la calificadora HR Ratings, de agosto de 2009, detalla que Nacobre se integraba por cinco plantas de cobre ubicadas en Vallejo, Toluca, Tultitlán, Celaya y San Luis Potosí.
En ese entonces, la compañía ya mostraba un debilitamiento acelerado, pues comercializaba por medio de una cadena de clientes ferreteros y distribuidores que en suma ascendían a mil 232 puntos de venta de productos de cobre.
La capacidad instalada conjunta de las plantas productivas de Nacobre era de alrededor de 100 mil toneladas anuales, con una capacidad utilizada de aproximadamente el 77 por ciento, lo que ya contrastaba con sus mejores años.
Cabe destacar que la planta de Tultitlán se dedicaba a la recuperación de metales a partir del procesamiento de materiales de desechos para ser aprovechados en las plantas del grupo y otras industrias en su momento.
“Estimamos que aproximadamente el 60 por ciento de las ventas de Nacobre son para el mercado doméstico y el restante son exportaciones”, destacó la calificadora en su día.
Además, otro de los factores que contribuyó a la caída de este gigante fue la mayor entrada de derivados y productos de origen asiático, principalmente de China, que rivalizaban fuertemente en materia de precios con Nacobre.
“La eventual entrada de competidores internacionales al sector en México, condiciones macroeconómicas más adversas o una mayor volatilidad en los precios de las materias primas, añadieron un riesgo en los costos de producción y ventas”, explicó HR Ratings.
KL