Por cada dólar que invierte la industria audiovisual, se generan 1.6 dólares de valor agregado. El sector aporta al año tres mil millones de dólares a la economía mexicana, según el BID y Netflix.
“El beneficio no debe reducirse a facturar. Eso está bien pero hay que hacerlo para que lo que se vea en la pantalla refleje de forma fidedigna la realidad de nuestro país”, dijo en entrevista exclusiva a MILENIO Francisco Ramos, vicepresidente de contenidos para Latinoamérica de Netflix.
Por cada 200 millones de pesos de inversión para crear una película, se generan 127 millones adicionales de forma indirecta. “A diferencia de cualquier otra industria, la audiovisual también genera marca país e identidad”, se trabaja y se ocupa en presentar un México diverso, subrayó Ramos, “eso es lo que más me motiva”.
“Nosotros y nuestros competidores, con quienes tenemos una muy buena relación, debemos compartir este afán de elevar el listón de la calidad y la ambición por presentar a los mexicanos y al mundo una imagen de país con diversos puntos de vista que presenten un México contradictorio, esa es nuestra responsabilidad”, dijo Ramos, quien entró a Netflix en 2017 y ha trabajado en títulos como Élite, La casa de las flores y Cien años de Soledad.
La importancia de la industria creativa “es indiscutible, como lo reconoce el plan de incentivos. Un país sin relato cultural se convierte en uno que no se mira y no se cuestiona”, dijo Ramos, quien estuvo en la conferencia de la presidenta Claudia Sheimbaum en Palacio Nacional, junto con la secretaria Claudia Curial de Icaza el pasado domingo.
El incentivo consiste en un crédito fiscal aplicable al ISR por hasta el 30 por ciento del gasto de una producción audiovisual en México, con un tope de 40 mdp por proyecto y sólo si 70 por ciento del gasto se ejerce en proveeduría nacional.
Para México, Netflix trae una inversión de mil millones de dólares, y “accedan o no nuestras producciones a los incentivos” seguirá el plan.
“Esta apuesta nos ha permitido una visión a largo plazo, pensar en grande y hacer proyectos fuera del paradigma, como Las Muertas o Pedro Páramo. Hemos descubierto que la industria está preparada para encarar producciones de esa magnitud”.
El anuncio de los incentivos coincide con la apertura de las nuevas oficinas de Netflix en la CDMX, pero a nivel mundial, la plataforma de streaming espera la decisión sobre el acuerdo vinculante que tienen para la adquisición de Warner Bros. “Es testimonio claro de lo que hemos logrado y a lo que podemos ambicionar”, dijo Ramos, sobre la oferta.
Los grandes nombres
Frankenstein de Guillermo del Toro, producida por Netflix, recibió nueve nominaciones a los premios Oscar 2026. Además, la segunda temporada de Cien años de Soledad se estrena este año. En sus nuevas oficinas en Brasil, Ramos vio “el primer corte del capítulo final, y es monumental”.
Adaptar a autores pilares de la literatura latinoamericana del siglo XX es tendencia. “No somos los únicos y eso nos mantiene en vigor, además, las situaciones monopolísticas reducen la ambición”, dijo Ramos.
Es un reto llevar a Ibargüengoitia, García Márquez o a Rulfo a Netflix y “una enorme responsabilidad; te tienes que rodear de los mejores directores, guionistas, productores, músicos. El equipo lo sabe, yo no duermo”.
Estos éxitos audiovisuales permiten fortalecer relaciones a largo plazo con personalidades del cine como Alfonso Cuarón, con Roma, Rodrigo Prieto o Emmanuel Lubezki.
“Cineastas de esa altura necesitan no solo los recursos, hay que hacerles sentir que pueden desarrollar el mejor trabajo de sus vidas en Netflix, que se sientan apoyados, respetados y que vamos a caminar el camino que ellos proponen. Nosotros somos sus compañeros de viaje”.
Con esos proyectos “monumentales” como los describe el directivo nacido en Chiapas, se cumple el propósito de Netflix, ‘entretener al mundo’, y Ramos satisface su objetivo: presentar un México “poliédrico” y diverso que refleje su sofisticación cultural.
Las alianzas
Parte de la filosofía de trabajo de Netflix es proporcionar el contexto adecuado para que el talento desarrolle su potencial y las alianzas con el sector público son relevantes.
“Hemos encontrado con el gobierno actual una interlocución interesante a nivel cultural y económico. Logramos alianzas con la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Economía, y Relaciones Exteriores. También con unos 25 Estados en donde hemos filmado y que entienden nuestra propuesta: generar derrama económica en noches hotel y puestos de trabajo interesantes y especializados”, dijo Ramos.
Estos empleos “permiten el desarrollo de un oficio empresarial y artístico: que el ayudante de producción se convierta en un gran productor. Luis Estrada no empezó siendo Luis Estrada, fue estudiante del CUEC, como muchos otros. A nosotros nos toca empujar esa creatividad para que en 20 años lo que estamos construyendo hoy tenga un calado económico y cultural”.
Entrevista completa con Francisco Ramos
AG