La Universidad de las Naciones Unidas hizo una advertencia de que el mundo pasó de la ‘inseguridad hídrica’ a la ‘bancarrota global’.
Sin embargo, expertos consideraron que este concepto más que una quiebra financiera, se trata de un punto de quiebra, y aunque México no está en esa situación, sí se encuentra en una posición crítica especialmente en las regiones del centro y norte del país.
¿Qué es bancarrota hídrica?
Este término, que evoca una cuenta bancaria en números rojos, es una analogía que representa más extracción de agua que la que ingresa.
Para el director ejecutivo de Agua Capital, el término ‘bancarrota’ es una licencia para dimensionar la gravedad actual.
"Me parece que tiene que ver más como un punto de quiebre que tiene múltiples perspectivas: la afectación del ciclo hidrológico, los efectos del cambio climático y la disponibilidad de acceso al agua para todos los usos", señaló.
Eduardo Vázquez advirtió que el país ya transita por escenarios que no se habían previsto a tan corto plazo.
"Llevo 20 años en el sector y no puedo creer cómo ha cambiado el entorno de cinco años para acá", agregó.
"El riesgo es que el agua disponible está cada vez más comprometida", afirmó, destacando que el 77 por ciento de la población mexicana vive en el centro y norte, precisamente donde el recurso es más escaso.
De acuerdo con el reporte de las Naciones Unidas, el derroche hídrico se refleja en la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y unas emisiones de gases de efecto invernadero que provocan un cambio climático.
"Muchas regiones han vivido muy por encima de sus posibilidades hidrológicas. Es como tener una cuenta bancaria a la que se le extrae dinero cada día sin que entre un sólo depósito. El saldo ya es negativo", explicó el autor principal del informe de la ONU, Kaveh Madani, y agregó que el resultado es que hoy pagamos una factura hídrica que no podemos saldar.
Por su parte, el presidente del Consejo Consultivo del Agua, Raúl Rodríguez Márquez, enfatizó que, después de la inseguridad, el agua es el segundo riesgo más importante en la agenda nacional, aunque muchos aún no lo perciban.
Respecto al término de ‘bancarrota hídrica’, dijo que la ONU ya cambia los conceptos; “habla de factores irreversibles y recursos limitados que no vamos a poder recuperar".
Sin embargo, Rodríguez hizo un llamado a no politizar el tema, sino a actuar bajo evidencia.
"El país ya está sobrediagnosticado, ya sabemos qué necesitamos, lo que hace falta es implementar", precisó.
Los mitos y realidades
Los expertos señalaron que las personas suelen señalar a la industria como el mayor consumidor, cuando la realidad es que la industria consume únicamente el cinco por ciento del agua y suele aplicar las mejores prácticas de manejo.
Además, añadieron que a escala global, la agricultura consume el 70 por ciento del agua dulce, siendo el epicentro del colapso hídrico.
Eduardo Vázquez celebró que México esté avanzando en la normativa para el reúso del agua, un área donde el país presenta rezagos mediante la creación de nuevas Normas Oficiales Mexicanas y la apertura de instituciones como Comisión Nacional del Agua (Conagua).
"En México no hablaría de bancarrota hídrica como tal, hablaría de retos de escasez extrema. El hecho de que no haya agua no implica detener actividades, sino usarla de manera eficiente", concluyó Eduardo Vázquez.
ONU: "Se han agotado ahorros en reservas naturales"
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el comienzo de una era de bancarrota hídrica mundial, con lo que llamó a los líderes mundiales a facilitar una “adaptación honesta y basada en la ciencia a una nueva realidad”.
Lo anterior sucede en medio del:
- Agotamiento crónico de las aguas subterráneas
- La sobreasignación de agua
- Degradación de la tierra y el suelo
- La deforestación
- La contaminación, agravados por el calentamiento global.
“Este informe cuenta una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus posibilidades hidrológicas y muchos sistemas hídricos críticos ya están en quiebra”, dijo Kaveh Madani, director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), conocido como “El grupo de expertos de las Naciones Unidas sobre el agua”.
Expresado en términos financieros, el informe indica que muchas sociedades no sólo han gastado en exceso sus “ingresos” anuales de agua renovable proveniente de ríos, suelos y capas de nieve, sino que también han agotado los “ahorros” a largo plazo en acuíferos, glaciares, humedales y otros reservorios naturales.
Destaca que cada vez es mayor la lista de acuíferos compactados, hundimientos de tierras en deltas y ciudades costeras, desaparición de lagos, humedales y una pérdida irreversible de la biodiversidad.
Formalmente, la bancarrota hídrica se define como la extracción excesiva, persistente de aguas superficiales y subterráneas en relación con los flujos renovables, así como los niveles seguros de agotamiento.
Además, de la consiguiente pérdida irreversible o prohibitivamente costosa del capital natural relacionado con el agua.
Por el contrario, el “estrés hídrico” refleja una alta presión que sigue siendo reversible y la “crisis del agua” describe crisis agudas que pueden superarse.
El informe se publica antes de una reunión de alto nivel en Dakar, Senegal -que se llevará a cabo los días 26 y 27 de enero-, para preparar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2026, que será organizada conjuntamente por los Emiratos Árabes Unidos y Senegal del 2 al 4 de diciembre.
Kaveh Madani, autor principal del informe, reconoció que si bien, no todas las cuencas ni todos los países están en bancarrota hídrica, “suficientes sistemas críticos en todo el mundo han superado estos umbrales".
"Estos sistemas están interconectados a través del comercio, la migración, las retroalimentaciones climáticas y las dependencias geopolíticas, por lo que el panorama global de riesgos ha cambiado radicalmente”, indicó.
El informe califica como puntos calientes a la región del Medio Oriente y el Norte de África, con un alto estrés hídrico, vulnerabilidad climática, baja productividad agrícola, la desalinización con alto consumo de energía, así como las tormentas de arena y polvo, que se cruzan con economías políticas complejas.
Añade que en algunas partes del sur de Asia, la agricultura y la urbanización que dependen de las aguas subterráneas han producido descensos crónicos de los niveles freáticos y hundimientos locales; en el suroeste de Estados Unidos, el río Colorado y sus embalses se han convertido en símbolos de agua prometida.
Alerta global de crisis hídrica
Basándose en conjuntos de datos globales y evidencia científica reciente, el informe presenta un panorama estadístico de las tendencias, la gran mayoría causadas por los seres humanos:
- 50 por ciento de los grandes lagos en todo el mundo han perdido agua desde principios de la década de 1990, y el 25 por ciento de la humanidad depende directamente de esos lagos.
- 50 por ciento del agua doméstica mundial ahora se deriva de aguas subterráneas
- Más del 40 por ciento del agua de riego extraída de los acuíferos se está drenando de forma constante.
- 70 por ciento de los principales acuíferos muestran un declive a largo plazo
- 410 millones de hectáreas de humedales naturales, -casi igual en tamaño a toda la Unión Europea-, fueron borradas en las últimas cinco décadas.
Más del 30 por ciento de la masa glaciar global se ha perdido en varios lugares desde 1970, y se espera que cadenas montañosas enteras de latitudes bajas y medias pierdan glaciares funcionales por completo dentro de unas décadas.
100 millones de hectáreas de tierras de cultivo han sido dañadas solo por la salinización.
De acuerdo con el informe, entre las principales consecuencias humanas están que el 75 por ciento de la humanidad habita en países clasificados con inseguridad hídrica; además de que 4 mil millones personas enfrentan una grave escasez de agua al menos un mes al año; 170 millones de hectáreas de tierras de cultivo son irrigadas bajo estrés hídrico alto, equivalentes a las superficies de Francia, España, Alemania e Italia juntas.
Mientras que el valor anual de los servicios ecosistémicos de humedales perdidos ascienden a los 5,1 billones de dólares.
KL