El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027 plantea un manejo de las finanzas públicas más creíble que el de ejercicios anteriores.
Esto se debe a que principalmente porque contempla medidas para incrementar los ingresos y utiliza previsiones económicas más cercanas a las expectativas del sector privado, de acuerdo con la calificadora Fitch Ratings.
De acuerdo con la calificadora que este jueves evaluó la propuesta presupuestaria presentada por el gobierno de Claudia Sheinbaum al Congreso el pasado 8 de septiembre.
La calificadora destacó que el gobierno mantiene como objetivo reducir el déficit fiscal amplio —conocido como Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP)— de 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026 a 3.9 por ciento en 2027.
Sin embargo, Fitch consideró que esta reducción es moderada y mantiene dudas sobre si las autoridades podrán realizar, en los siguientes años, un ajuste fiscal suficiente para detener el crecimiento de la deuda respecto al tamaño de la economía.
Crecimiento económico más realista
Uno de los cambios que Fitch considera favorables es que el presupuesto utiliza una estimación de crecimiento económico más prudente.
Para 2027, el gobierno prevé un crecimiento real del PIB de entre 1.5 y 2.5 por ciento, con una estimación central de dos por ciento.
Esta cifra está, de acuerdo con Fitch, en línea con las previsiones del sector privado y cercana a su propia estimación de 1.8 por ciento.
La calificadora señaló que esto contrasta con los supuestos de crecimiento más elevados utilizados en el presupuesto anterior.
Además, señaló que contar con una expectativa económica más realista puede reducir, aunque no eliminar, el riesgo de que los ingresos públicos resulten menores a lo previsto y se complique el cumplimiento de las metas fiscales.
Más ingresos en lugar de recortar más el gasto
Por su parte, la calificadora agregó que el gobierno busca obtener recursos adicionales mediante medidas para incrementar la recaudación, en lugar de depender principalmente de nuevos recortes al gasto.
Fitch consideró que esta estrategia responde a que el margen para reducir el gasto ya es limitado.
En particular, señaló que el gasto operativo aumento durante 2026, mientras que las reducciones en la inversión pública han estado relacionadas con dificultades para ejecutar los proyectos y no necesariamente con una decisión deliberada de disminuirla.
Las nuevas medidas contempladas en el presupuesto pretenden generar ingresos equivalentes a 0.7 por ciento del PIB durante 2027.
No obstante, señaló que sólo 0.4 puntos porcentuales serían ingresos permanentes.
En este sentido, agregó que entre las medidas permanentes se encuentran mayores restricciones al uso de deducciones fiscales por parte de las empresas y acciones para combatir la evasión fiscal.
Mientras que el resto del incremento, equivalente a alrededor de 0.3 puntos porcentuales del PIB, provendría principalmente de mayores ingresos no tributarios relacionados con costos de servicios públicos, cuotas y ganancias del sector financiero. Fitch considera que estos recursos serían, en buena medida, temporales.
Los ingresos adicionales permitirían aumentar el gasto operativo real en 4.4 por ciento, las pensiones en 4.6 por ciento y la inversión fija en 3.5 por ciento.
La deuda, el principal desafío de mediano plazo
Fitch señaló que aunque el presupuesto plantea una reducción del déficit, la calificadora considera que el ajuste no sería suficiente para estabilizar la deuda pública.
La calificadora estima que la deuda pública federal llegará a 58 por ciento del PIB en 2026, mientras que la deuda del gobierno general alcanzaría 57.3 por ciento, niveles que convergerían con la mediana de los países con calificación 'BBB'.
De acuerdo con los cálculos de Fitch, México necesitaría reducir los RFSP hasta alrededor de 2.5 por ciento del PIB para estabilizar la deuda.
Esto significa que el objetivo de 3.9 por ciento del PIB previsto para 2027 todavía estaría aproximadamente 1.5 puntos porcentuales por encima del nivel que, según la calificadora, sería necesario para detener el crecimiento de la deuda.
Además, Fitch advierte que podría requerirse un ajuste mayor debido al crecimiento que seguirán registrando las pensiones y otros programas de gasto social.
Ingresos temporales y reforma fiscal
La calificadora también identificó riesgos para las finanzas públicas en los próximos años.
Una parte de los ingresos adicionales previstos para 2027 sería temporal. Además, un nuevo esquema para financiar proyectos de infraestructura, denominado LFIIEDB, trasladaría parte de sus costos fiscales hacia 2029 y 2030.
La calificadora también advirtió que las medidas tributarias enfocadas principalmente en grandes empresas podrían generar rendimientos cada vez menores en términos de ingresos adicionales.
Ante ello, consideró que una reforma fiscal estructural podría cobrar mayor importancia durante los próximos años, con el objetivo de continuar reduciendo el déficit y, al mismo tiempo, atender las presiones de gasto sin reducir la inversión pública.
Pemex, otro foco de riesgo
La situación financiera y operativa de Pemex representa otro riesgo para las cuentas públicas.
El presupuesto supone que la empresa podrá registrar un superávit antes de recibir una inyección de liquidez gubernamental de 81 mil millones de pesos, equivalente a 0.3 por ciento del PIB.
Sin embargo, la calificadora señaló que la disminución de la producción de las refinerías durante este año y la necesidad de importar combustibles a mayores costos muestran que la recuperación operativa de la empresa todavía enfrenta dificultades.
Fitch mantiene la calificación de México
En abril, Fitch Ratings confirmó para México una calificación soberana de 'BBB-' con perspectiva estable.
La calificadora señaló que podría existir presión negativa sobre la calificación si el gobierno no implementa una mayor consolidación fiscal y esto provoca un incremento rápido, sostenido de la deuda respecto al PIB en el mediano plazo.
También identificó como posibles factores de presión un choque económico más grave o prolongado, así como un debilitamiento de la consistencia y credibilidad de las políticas públicas.
Fitch señaló que un mejor desempeño de la calificación requeriría una consolidación fiscal capaz de colocar la deuda en una trayectoria descendente, particularmente mediante ingresos permanentes, además de una reducción de los pasivos contingentes relacionados con Pemex y mejores perspectivas para la inversión y el crecimiento potencial de la economía.
KL