• La tauromaquia resiste sin la CdMx: derrama de 9 mil mdp al año

  • Ganaderías, cuadrillas y servicios asociados sostienen una cadena productiva que genera miles de empleos y se concentra principalmente en municipios del interior del país
Ciudad de México /

La Plaza México hubiera vivido en febrero su gran fiesta de aniversario, pero hoy una de las arenas más grandes del mundo para la tauromaquia se quedó sin esa vibra y clarines, pues se cumplirá este marzo un año de la reforma aprobada en el Congreso de la capital que prohíbe los espectáculos taurinos que implique sufrimiento o muerte animal.

Pero esto no detuvo a la industria de la tauromaquia nacional, pues ganaderos, artesanos, cuadrillas y todos los servicios asociados reacomodaron su estrategia, apostando por otras plazas y promover festividades en varias entidades del país.

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Anualmente se realizan 4 mil 686 espectáculos taurinos en 669 municipios del país, y es una actividad que tiene una derrama de aproximadamente 9 mil 398 millones de pesos al año”, expuso el presidente de la Fundación de Cultura Taurina Rodolfo Gaona, Salvador Arias.

Aseguró que las referencias culturales e historiográficas explican la presencia y el arraigo de la tauromaquia en el país.

Por ello, ante la modificación en el reglamento de la Ciudad de México, se generó un reacomodo geográfico hacia estados donde la actividad taurina que integra corridas, festivales y novilladas mantiene operaciones constantes.

De acuerdo con datos de Tauromaquia Mexicana, Yucatán es donde más se concentran fiestas, con mil 644 anuales, mientras que en Hidalgo son 457, Jalisco, 283; Estado de México, 233; Aguascalientes, 111, y Guanajuato con 88.

Salvador Arias agregó que esta actividad genera alrededor de 83 mil empleos directos y 147 mil indirectos; además asisten 7 millones de mexicanos a los festejos taurinos.

Precisó que 42 por ciento de las localidades con actividad taurina en México están en municipios considerados con población indígena por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

Mientras que 61 por ciento de los festejos taurinos en el país se realizan en localidades menores a 25 mil habitantes y 80 por ciento se realizan en localidades menores de 100 mil personas.

“Pero su cadena productiva, incluye la comercialización de bienes y servicios tan diversos como alimento para el ganado, fármacos, servicios veterinarios, servicios de transporte, venta de boletos a festejos taurinos, contratación de músicos y equipos de sonido, restaurantes, hoteles, arte taurino, carnicerías y entre otros”, remarcó el presidente de la Fundación de Cultura Taurina Rodolfo Gaona.

La Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia y Tauromaquia Mexicana, indicaron que por concepto de empleo las ganaderías pagan anualmente 324 millones 695 mil 166 pesos en salarios y remuneraciones a sus empleados, mientras que las empresas organizadoras de eventos pagan anualmente 25 millones 755 mil pesos al personal empleado.

Además, pagan por concepto de impuestos alrededor de 908 millones 383 mil 185 pesos anuales.

No obstante, aunque no hay cartel en la Ciudad de México, el negocio de los toros no está en el ruedo capitalino, sino en las hectáreas rurales y en los municipios que mantienen estos festejos.

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¿Impacta al campo?

La tauromaquia sostiene muchos empleos en zonas rurales, debido a que solo una ganadería da un ingreso de 25 a 30 familias, de acuerdo con el ganadero de Caparica, Roberto Viescas Mireles.

Remarcó que usan desde veterinarios, nutriólogos, farmacéuticas y transportistas.

También hizo hincapié que una ganadería no opera como una empresa estacional, ya que la actividad es permanente debido a la alimentación diaria de los animales, la supervisión sanitaria, el mantenimiento de cercas, maquinaria, siembra de insumos y manejo técnico del ganado.

Esto no se detiene porque no haya una corrida ya que el toro sigue comiendo, el personal sigue trabajando, la tierra se sigue manteniendo y los costos no se suspenden”, precisó.

En términos productivos, aclaró que el modelo requiere amplias extensiones de tierra y capital constante a causa de que el toro de Lidia necesita espacio, “eso implica inversión en hectáreas, en cercas, en agua, en mantenimiento”.

Además, el ganadero subrayó que el ciclo de producción no permite ajustes inmediatos ante cambios regulatorios.

“Desde que nace un becerro hasta que llega a una plaza pueden pasar cinco años, debido a que la planeación es de largo plazo. Si hoy se reduce el mercado, el impacto real lo veremos en los próximos años, cuando ya no sea rentable seguir invirtiendo en la misma proporción”, enfatizó.

La tauromaquia sostiene muchos empleos en zonas rurales, debido a que solo una ganadería da un ingreso de 25 a 30 familias. | Foto: Araceli López

El negocio del toro de Lidia

En el país existen alrededor de 240 ganaderías de toro de Lidia, de acuerdo con la Asociación de Tauromaquia Mexicana.

En este sentido, el presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, Ramiro de la Torre, dimensionó que este mercado nace desde la base genética.

“Un semental puede variar en el precio, pero por lo general e históricamente puede llegar a valer lo que cuesta alrededor de una corrida de toros. Que puede ser entre 200 mil a 300 mil pesos”.
“Mientras que una vaca puede llegar a valer entre 50 y 100 mil pesos que es elegida para ser vaca madre en la ganadería que se llama de vientre”, reveló.

También expuso que, si el ganado se importa desde Europa, los costos se disparan por transporte aéreo que deben de ser especializados, además de contar con los protocolos sanitarios y la logística adecuada.

“Es un proceso muy caro porque se tienen que alquilar aviones, charters para traer un cierto número de ganado y si, es un proceso caro donde el valor de traer una vaca desde el extranjero puede incrementarse cuatro o cinco o seis veces el precio que pudiera tener la vaca en sí solamente. O un semental igual”, reveló.

A esto se suma el mantenimiento diario, el cual en el caso de un toro en su etapa final puede consumir hasta ocho kilogramos de maíz al día más forraje, durante varios años.

La tauromaquia sostiene muchos empleos en zonas rurales, debido a que solo una ganadería da un ingreso de 25 a 30 familias. | Foto: Araceli López

​Por lo tanto, aseguró que el costo directo de producción por ejemplar puede rondar entre 80 y 90 mil pesos, sin considerar gastos indirectos como maquinaria, combustible, fertilizantes, salarios permanentes y mantenimiento de hectáreas.

Además, enfatizó que este modelo financiero depende de que exista una plaza que demande el producto final, ya que“sin festejos, el ciclo económico pierde sentido”. 

Puntualizó que eliminar las corridas de toros también conlleva a la extinción de una raza que sostiene empleos en zonas de campo a nivel nacional.

¿Y los toreros?

En el extremo visible de la cadena está el torero en donde la suspensión de festejos en la capital no es solo la cancelación de una fecha en el calendario; representa la interrupción de una fuente de ingresos que depende directamente del número de corridas programadas al año.

El matador de toros, Sergio Israel Flores García, explicó que, aunque el ingreso económico depende de las corridas en las que participan, los honorarios son variables por la plaza, capacidad y prestigio.

“Bueno, yo creo que no somos la parte fundamental, ya que son los toros de Lidia, pero sí creo que somos un pequeño gran eslabón, porque sin nosotros tampoco se podría hacer la corrida de toros, además de que no se puede entender el toro sin el torero y el torero sin el toro”, expresó.

A su vez, destacó que la preparación no es eventual ni por temporada; es diaria, lo que implica costos continuos aun cuando no haya corridas programadas.

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Mientras que su indumentaria conocida como traje de luces puede llegar a costar hasta los 9 mil 500 euros.

“El mejor sastre hoy por hoy es la sastrería Fermín en Madrid y pues rondan entre 3000 euros hasta 9 mil 500 euros, pero depende de lo que te quieras gastar”, señaló.

Es importante mencionar que quienes conforman el equipo del matador son el apoderado, el mozo de espadas, la cuadrilla, los banderilleros y personal técnico, quienes también dependen del número de contratos cerrados durante la temporada.

AKMD

  • Giselle Soriano
  • Originaria de Guadalajara, Jalisco, galardonada con el premio nacional de periodismo Veritas in Verbi 2018 y 2019 en crónica y reportaje; 10 años de experiencia periodística en el ámbito de nota roja, política y negocios.

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