El mercado energético internacional enfrenta un inicio de año marcado por fuertes presiones derivadas de tensiones geopolíticas en Medio Oriente y un repunte en la demanda de gas natural en Estados Unidos, un escenario que ha comenzado a impactar los precios de distintos combustibles, incluido el petróleo mexicano.
En los últimos días, el comercio global de gas natural licuado ha registrado una fuerte volatilidad ante posibles interrupciones en el suministro provenientes del Golfo Pérsico.
De acuerdo con reportes del mercado marítimo citados por intermediarios navieros, las tarifas de arrendamiento de buques metaneros, embarcaciones especializadas para transportar gas natural licuado, se dispararon de aproximadamente 40 mil dólares diarios a cerca de 300 mil dólares por día, es decir, un incremento cercano a 260 mil dólares en menos de una semana.
Las tarifas para buques con capacidad de 174 mil metros cúbicos que cubren la ruta entre el Golfo de Estados Unidos y Europa alcanzaron también alrededor de 300 mil dólares diarios, mientras que las rutas entre el Golfo de Estados Unidos y Asia, que abastecen a mercados como Japón, Corea del Sur, Taiwán y China, registraron un aumento similar, desde cerca de 42 mil dólares diarios hasta los 300 mil dólares.
En tanto, las tarifas para la ruta entre Australia y Asia subieron a aproximadamente 255 mil dólares por día, reflejando la presión que enfrenta el mercado global para asegurar transporte de gas natural licuado.
Este incremento refleja la creciente preocupación entre comercializadores de energía por posibles interrupciones en el flujo de gas natural desde Medio Oriente.
Uno de los factores que detonó esta reacción en el mercado fue la suspensión temporal de producción de gas natural licuado en Qatar, uno de los principales exportadores de este combustible a nivel mundial.
El país del Golfo Pérsico, junto con Emiratos Árabes Unidos, concentra cerca de 20 por ciento del suministro global de gas natural licuado, por lo que cualquier interrupción en su producción o transporte tiene repercusiones inmediatas en los mercados energéticos.
Además, el tránsito de buques energéticos a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio global de petróleo y gas, se ha visto afectado por preocupaciones de seguridad derivadas de tensiones regionales.
Ante este escenario, algunos cargamentos de gas natural que normalmente se transportan a distancias cortas dentro del Golfo o hacia Asia podrían requerir rutas más largas desde otras regiones productoras, como Estados Unidos, Australia o África occidental.
Este cambio logístico incrementa los tiempos de transporte y la demanda de embarcaciones especializadas, lo que a su vez eleva los costos del comercio global de gas natural.
La presión en el mercado ya se refleja también en los precios del gas natural licuado, pues en Asia, los precios spot alcanzaron 25.40 dólares por millón de unidades térmicas británicas, antes de moderarse ligeramente a 23.80 dólares por MMBtu, niveles que aún representan casi el doble de los precios observados antes de que se intensificara el conflicto en Medio Oriente.
Estados Unidos presiona el mercado de gas
A estas tensiones internacionales se suma un factor climático que ha presionado el mercado energético estadunidense.
De acuerdo con información de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, durante enero el precio del gas natural registró un fuerte repunte debido a una combinación de clima extremadamente frío, mayor consumo energético y una reducción temporal en la producción.
El organismo energético estadounidense señaló que el precio del gas natural alcanzó 7.72 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu) durante el primer mes del año, uno de los niveles más altos registrados recientemente.
La principal causa del aumento fue una ola de frío severa que impactó amplias regiones del país, lo que provocó un incremento considerable en la demanda de gas natural, especialmente para calefacción residencial y generación de electricidad.
En Estados Unidos, el gas natural es una de las fuentes energéticas más utilizadas para producir electricidad y para abastecer sistemas de calefacción en hogares e industrias, por lo que las bajas temperaturas suelen provocar aumentos inmediatos en su consumo.
El escenario se intensificó con la llegada de la tormenta invernal Fern, un fenómeno climático que elevó aún más la demanda energética en distintas zonas del país.
Ante este incremento en el consumo, el sistema energético estadunidense recurrió de forma acelerada a sus reservas de gas almacenado para cubrir la demanda.
El reporte de la agencia energética señala que la semana que concluyó el 30 de enero registró el mayor retiro semanal de gas natural almacenado en la historia de los reportes de la EIA, un indicador que refleja la presión que enfrentó el sistema energético durante ese episodio de frío extremo.
Al mismo tiempo, las condiciones meteorológicas también afectaron la producción. La agencia reportó que la extracción de gas natural en Estados Unidos disminuyó alrededor de 3 por ciento durante enero, debido a que el clima extremo complicó las operaciones en algunos campos de producción.
Esta combinación de factores, mayor demanda, menores inventarios y una caída temporal en la producción, provocó un incremento significativo en los precios del gas natural dentro del mercado estadounidense.
Impacto en México
Las fluctuaciones en el mercado energético estadunidense tienen implicaciones directas para México debido al alto nivel de integración energética entre ambos países.
Durante las últimas dos décadas, México ha incrementado de manera significativa sus importaciones de gas natural proveniente de Estados Unidos a través de una red de gasoductos que cruzan la frontera norte.
Actualmente, el 60 por ciento del gas natural que se consume en México proviene de Estados Unidos, lo que convierte a México con una gran dependencia de este combustible para la economía mexicana.
El gas natural es un insumo clave para el sistema energético nacional, ya que se utiliza principalmente en la generación de electricidad y en diversos procesos industriales.
Gran parte de la electricidad que se produce en México proviene de centrales de ciclo combinado operadas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), instalaciones que utilizan gas natural como sus combustible principal.
Por ello, cualquier cambio en las condiciones del mercado energético estadunidense, como aumentos en los precios, reducciones en la producción o incrementos en la demanda, puede tener efectos indirectos en México.
Cuando el precio del gas natural sube en Estados Unidos, el costo del combustible que se importa a través de gasoductos también puede incrementarse, lo que eventualmente presiona los costos de generación eléctrica y el funcionamiento de diversas actividades industriales.
MVDJT