¿Es posible un ingreso único vital?

El brote del SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad covid-19, no sólo es una crisis sanitaria sino también una amenaza al empleo y a los ingresos de las y los trabajadores.

De acuerdo con el IMSS, en abril se perdieron poco más de medio millón de empleos formales, cifra más alta desde que se tiene registro. (Víctor Solís)
Nexos
Ciudad de México /

Por: Mercedes Carbonell Peláez y Carlos Enrique Ramos Chávez

Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos

Las medidas para frenar la propagación de la enfermedad —principalmente el distanciamiento social y el confinamiento— imponen un alto costo para las y los trabajadores: hay quienes se quedan a trabajar desde casa, quienes se ven obligados a aceptar un salario reducido, quienes simplemente son despedidos y quienes dejan de recibir clientes o deben cerrar sus negocios. Los trabajadores independientes y los informales enfrentan grandes dificultades para mantener sus ingresos. Así, un ingreso vital se vislumbra en el horizonte como una política social, económica y sanitaria. De tal manera que es apremiante atender a las personas trabajadoras más vulnerables para evitar que caigan en la pobreza o en la enfermedad y para no profundizar la desigualdad que sufre el país.

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