El español que nos dio el Himno

Ciudad de México /

Escondida entre ríos y montañas, cerca de los Pirineos, en la pequeña ciudad de San Juan de las Abadesas, se encuentra la casa donde nació el catalán Jaime Nunó, el compositor musical de nuestro Himno.

En el centro del jardín, se observa un monumento de bronce y concreto donde se rinde homenaje por igual a Nunó como al potosino Francisco González Bocanegra, el autor de los versos. El primero es representado por una mano que sostiene la batuta, el segundo por otra mano que empuña la pluma, como si fueran de una sola persona.

El conjunto escultórico exhibe medallones de ambos, que hoy hermanan no solo a San Juan de las Abadesas con San Luis Potosí, sino a España con México.

En uno de los muros están incrustadas en metal las notas marciales del compás inicial del Himno.

La casa donde nació Nunó es conocida como El Palmás. Fue adquirida por el ayuntamiento y ha sido reconstruida. Se trata de una casa solariega de dos pisos con arcos en la fachada.

Su reconstrucción sirvió para estrechar más los vínculos entre San Juan de las Abadesas y el pueblo mexicano y se convirtió en un lugar de visita para los mexicanos que viajan por Cataluña.

Esta pequeña villa conserva un lugar en la historia de México, gracias a un hijo suyo, el maestro Nunó.

En estos tiempos de revisionismo histórico, muchos compatriotas ignoran que, gracias a un español, a un catalán nacido en este pueblo pirenaico, nos inflama el corazón al cantar el Himno Nacional y nos llena de orgullo al escucharlo, ya sea en la escuela o en el estadio, en la radio o en la televisión.

Fue en 1854, en los tiempos del dictador Antonio López de Santa Anna que nuestro Himno fue adoptado y compuesto por un músico que ni nació ni murió en México y no por ello ha sido olvidado o repudiado por los mexicanos.

Por el contrario, después de fallecer en Nueva York a la edad de 84 años, sus restos mortales fueron depositados en 1942 en la Rotonda de las Personas Ilustres, al lado de González Bocanegra.

No creo que exista país en el mundo cuyo himno nacional haya sido compuesto por un músico extranjero, y que, no obstante, su música provoque tan profundos sentimientos de patriotismo, particularmente cuando suenan las primeras notas que acompañan la letra “Mexicanos al grito de guerra…”

Desde hace 167 años y desde niños aprendemos a cantar el himno de Jaume Nunó i Roca, su nombre original en catalán, como parte esencial de nuestra identidad cívica, como si lo hubiera compuesto un mexicano. Desde entonces, a nadie se le ha ocurrido reemplazar el Himno Nacional por ser de un compositor español.

El panadero de San Juan de las Abadesas, quien gentilmente nos orientó para llegar a la casa de Nunó, dijo que el 15 de septiembre todos los abadesenses se sienten mexicanos. Y contó que fue un compositor mexicano, Salvador Moreno, quien revivió la relación con la cuna de Nunó. Ahora Moreno reposa en el cementerio local.

Ese día el Consulado de México en Barcelona celebra la fiesta de la Independencia con el tradicional Grito y rinde homenaje a Nunó.

El pueblo se vuelca en una fiesta de hermandad en la Plaza Mayor que se convierte por un día en la “plaza de los mexicanos”. 


Agustín Gutiérrez Canet

gutierrez.canet@milenio.com

@AGutierrezCanet

  • Agustín Gutiérrez Canet
  • gutierrez.canet@milenio.com
  • Periodista y Embajador de México en retiro. Licenciado en comunicación (U. Iberoamericana). Diplomático de carrera, representó a México como embajador en Rumania (2013-2016), en Finlandia, concurrente en Estonia (2008-2013) y en Irlanda (1995-1996). Fue cónsul general en Hong Kong y en Macao (1991-1995), ministro y jefe de cancillería en España (1989-1991), consejero en Italia (1985-1986) y representante alterno ante la FAO en Roma (1986-1987). En la Secretaría de Relaciones Exteriores fue director general de Comunicación Social (1982- 1985) y subdirector general de Prensa Extranjera (1980-1982). De 2003 a 2005 fue coordinador de Información Internacional en la Presidencia de la República y director del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana (1998-2002). / Escribe todos los jueves su columna Sin ataduras
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