La Casa de la Familia Abrahámica

Ciudad de México /

Abu Dhabi. Me conmovió la visita que hice a la Casa de la Familia Abrahámica en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, país musulmán volcado al futuro.

Se trata de un recinto único en el mundo: una iglesia, una sinagoga y una mezquita, erigidas una junta a la otra, en un espacio común de respeto y diálogo interreligioso.

En paz, los católicos rezan en la iglesia, los judíos oran en la sinagoga y los musulmanes hacen lo propio en la mezquita, como buenos descendientes de Abraham.

Bajo los auspicios del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), la Casa de la Familia Abrahámica fue inaugurada el año pasado tras la visita del papa Francisco a Abu Dhabi en 2019.

En aquella ocasión, fue suscrita la declaración sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia.

En el texto se exhorta a la reconciliación y a la fraternidad entre todos, creyentes o no, así como a todas las personas de buena voluntad. Se apela a la conciencia de cada una a rechazar la “deplorable violencia y el ciego extremismo”.

El documento expresa el objetivo de acercar el Este y el Oeste, el Norte y el Sur de nuestro mundo. Concluye reafirmando la esperanza de alcanzar la paz universal para que todos los habitantes la podamos disfrutar durante nuestras vidas.

La piedra fundacional de la Casa fue firmada en 2019 por el pontífice, por el gran imán de Al Azhar, Ahmed Al Tayeb (considerado el mayor líder religioso del islam), por Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidente de los EAU, y por el primer ministro Mohammed bin Rashid.

La iglesia católica está dedicada a San Francisco, en honor del santo de Asís que sostuvo el primer gran diálogo entre el cristianismo y el islam cuando visitó al sultán de Egipto.

En consecuencia, el capellán es un sacerdote franciscano, joven de barba que viste el tradicional hábito, con la típica capucha, el cordón de tres nudos y las sandalias.

La pared del altar está formada por vitrales transparentes, en el centro un gran crucifijo dorado, a la izquierda la escultura de la virgen de Fátima y a la derecha la caja del sagrario.

Sin embargo, lo que más llama la atención de la iglesia son las numerosas vigas puntiagudas de diverso tamaño que a partir de un punto del techo se abren en un cono iridiscente en forma de estrella, como si fueran rayos de luz del Espíritu Santo que iluminan a los feligreses.  

La sinagoga se denomina Moisés Ben Aimón, mejor conocido en lengua española como Maimónides, nacido en Córdoba, la antigua Al-Ándalus (hoy Andalucía) sabio judío sefardita respetado por cristianos y musulmanes.

La arquitectura en mármol blanco de los edificios destinados al culto de las tres religiones deslumbra por el reflejo de la luz solar, pero en el interior la luz se suaviza a través de las celosías en forma de estrella creando un ambiente de serenidad y recogimiento, propicio para la oración.

El mundo sería un mejor lugar para vivir si el ejemplo de la Casa de la Familia Abrahámica de Abu Dhabi se multiplicara en todos los rincones de nuestro planeta.


  • Agustín Gutiérrez Canet
  • gutierrez.canet@milenio.com
  • Periodista y Embajador de México en retiro. Licenciado en comunicación (U. Iberoamericana). Diplomático de carrera, representó a México como embajador en Rumania (2013-2016), en Finlandia, concurrente en Estonia (2008-2013) y en Irlanda (1995-1996). Fue cónsul general en Hong Kong y en Macao (1991-1995), ministro y jefe de cancillería en España (1989-1991), consejero en Italia (1985-1986) y representante alterno ante la FAO en Roma (1986-1987). En la Secretaría de Relaciones Exteriores fue director general de Comunicación Social (1982- 1985) y subdirector general de Prensa Extranjera (1980-1982). De 2003 a 2005 fue coordinador de Información Internacional en la Presidencia de la República y director del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana (1998-2002). / Escribe todos los jueves su columna Sin ataduras
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