SEDIF: la prudencia como estilo

Puebla /

En medio del ruido político, de los discursos, de las disputas y de las cifras, hay una institución que opera en silencio, pero que toca la vida de quienes más lo necesitan.

Se trata del Sistema Estatal DIF.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia no es cualquier dependencia. Es, en muchos sentidos, el rostro más humano del gobierno. Ahí donde no llegan los grandes proyectos de infraestructura, donde no alcanza la lógica económica, ahí entra el DIF; en la discapacidad, en la infancia vulnerable, en la vejez abandonada, en la violencia intrafamiliar.

No se mide en votos, sino que se mide en historias.

Pero justamente por eso, su mayor fortaleza también es su mayor riesgo para quienes sienten la tentación de politizarlo.

Porque cuando el DIF se convierte en plataforma de promoción personal, pierde su esencia. Cuando se usa como vitrina, deja de ser refugio. Y cuando se contamina con intereses políticos, los más vulnerables, aquellos que no tienen voz, vuelven a quedar en segundo plano.

Por eso importa quién lo encabeza y cómo lo encabeza.

En Puebla, Cecilia Arellano ha optado por un perfil poco común en la política, el de la prudencia. Alejada del protagonismo, sin estridencias, sin reflectores innecesarios. Un estilo que, lejos de debilidad, puede ser una señal de enfoque.

Porque el DIF no necesita discursos, sino que necesita resultados.

El reto es enorme. No basta con atender, hay que transformar. No basta con asistir, hay que generar condiciones para que las personas puedan salir adelante. Y eso implica coordinación, recursos bien aplicados y sobre todo, sensibilidad.

La verdadera prueba del DIF no está en los eventos, sino en los hogares.

En la niña que recibe atención médica, en el adulto mayor que encuentra acompañamiento o en la familia que logra sostenerse en medio de la adversidad. Ahí se mide el gobierno.

Y ahí también se define si el DIF sigue siendo lo que debe ser. No una herramienta política, sino un puente entre el poder y la gente.

Futuro incierto

El futuro de Laura Artemisa García Chávez podría no estar en la candidatura por la alcaldía capitalina, sino en la Secretaría de Educación.

Todo depende del criterio de género que traiga la convocatoria de Morena para 2027.


  • Alberto Rueda
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