Por un lado pretenden elegir “coordinador de la defensa de la 4T” y por el otro “representante del Frente Amplio por México”. Ambos bloques disfrazan como legales sus procesos anticipados de campaña para definir su candidatura presidencial. Todo con cargo al erario.
Morena destinó cinco millones de pesos para cada una de sus cuatro corcholatas. El único que lo rechazó fue Adán Augusto López que, haciéndole honor a su segundo nombre, anda muy “augusto” con sus “ahorritos” de los que no explica de dónde salieron. El PT y el PVEM no han transparentado los recursos asignados a sus aspirantes. Eso sí, la mayoría, excepto Monreal y Fernández Noroña, colocó en espectaculares, camiones y bardas su nombre o foto sin rendir cuentas de “quién pompó”.
En el Frente Amplio por México los gastos del proceso de selección se harán con dinero público del PAN, PRI y PRD.
En ambos casos, quienes están en campaña asignan recursos públicos de manera opaca, vislumbrando un abuso de sus posiciones actuales o anteriores.
En el equipo de Ebrard hay quienes aún cobran en la SRE, pero están de tiempo completo recorriendo el país o trabajando en el cuarto de guerra de la campaña. ¿Lo sabrá la nueva canciller?
Con Sheinbaum también algunos siguen cobrando en el gobierno de CdMx. Ahí sí no hay duda, Martí Batres lo sabe y respalda. Hay juntas en las que se aborda la estrategia de comunicación de la “jefatura y campaña” como si fueran lo mismo.
Adán Augusto tiene un equipo de estrategas desde que estaba en la Segob, sin que quede claro si aún reciben su sueldo de la dependencia o si les paga directamente el ex secretario.
Santiago Creel dijo que seguirá en campaña siendo presidente de la Cámara de Diputados y, aunque se enoje, sí debe detallar cuánto gasta de su bolsa y cuánto llega de rebote para quienes lo acompañan y cobran en San Lázaro.
Xóchitl Gálvez ha dicho que ella paga vuelos y hospedaje a donde la invitan con las utilidades de sus empresas, sin precisar si entre su reducida comitiva hay quienes aún cobran dentro de su oficina del Senado o si les paga por fuera. La senadora ya cuenta con bardas con su nombre, pintadas por profesionales, en sitios que en semanas anteriores tenían propaganda de Ebrard y Sheinbaum. ¿Esas quién las está pagando?
El INE y el TEPJF ya dieron su respaldo a los actos anticipados de campaña (disfrazados de procesos partidistas) de todos estos personajes. ¿Los fiscalizarán y llamarán a cuentas? ¿O pueden seguir haciendo lo que les dé la gana con cargo al erario?