Cuando la indiferencia mata

Ciudad de México /

Dubái, Emiratos Árabes Unidos.

Aquí no hay guerra, pero sí hay preocupación por lo que pasa en la franja de Gaza. Medio Oriente no ha quitado la atención al conflicto que detonó la irrupción de Hamás en Israel el 7 de octubre.

Las imágenes en los medios de comunicación son devastadoras. Se aprecia con detalle la situación en la que está el territorio palestino, la desesperación de los habitantes de Gaza frente a los bombardeos, la falta de insumos y lo más impactante: el estado en el que están los principales hospitales: sin agua, sin electricidad y con el personal médico rebasado. Las camas son insuficientes, mientras a unos los atienden en camillas, otros permanecen en el piso. Se les ve heridos, convalecientes, junto a sus familiares, muchos de ellos acompañados por niños.

No es que toda esta imagen se oculte en Occidente, pero se le presta menos atención y eso no contribuye en la solución del conflicto.

Camino a esta región del mundo, reflexiono sobre “lo que hicimos mal los adultos”, frase que titula el último libro de mi compañero de páginas en MILENIO y amigo, Maruan Soto Antaki, donde también explica lo que sí podemos hacer para ayudar a quienes se encuentran en medio de un conflicto armado: tener empatía y ponernos en el lugar del otro.

“A veces, esa persona simplemente necesita que sepamos lo que le ocurre, que pensemos en su situación”, explica Maruan.

Su planteamiento se basa en que cualquier guerra o conflicto se alimenta de la falta de empatía o curiosidad, con la indiferencia.

No podemos ser indiferentes ante el horror que vivió Israel el 7 de octubre cuando miembros de Hamás irrumpieron, atacaron, mataron y secuestraron judíos. Tampoco podemos ser indiferentes ante los bombardeos de Israel en Gaza. Las muertes de civiles inocentes, muchos de ellos niños. Ni del comportamiento abusivo e inhumano que Hamás ejerce sobre los habitantes de Gaza.

La indiferencia con la que nos conducimos los seres humanos provoca que esos conflictos continúen, se amplíen y se vuelvan cada vez más difíciles de solucionar.

Bien dice Maruan que “el mejor ejemplo para entender lo costosa y peligrosa que puede ser la indiferencia es el daño al medioambiente y a este planeta, el único que tenemos para vivir”.

En un par de semanas aquí en Dubái se realizará la Cumbre sobre Cambio Climático (COP28), pero en el mundo no se le ha dado mayor relevancia.

Es momento para que en las guerras y en el combate al cambio climático dejemos la indiferencia, pues es la que nos está matando.


  • Alejandro Domínguez
  • alejandro.dominguez@milenio.com
  • Periodista por pasión. Dirijo y conduzco #AlexEnMilenio L-V #22hrs. Escribo la columna #RecuentoDeLosDaños cada martes. Profesor en la Universidad Iberoamericana
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