¿El cónclave de la derecha?

Ciudad de México /

Guadalajara, Jalisco.

Durante una semana miles de personas arriban diariamente a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con la intención de confabular contra los gobiernos de izquierda, las políticas progresistas y los grandes liderazgos que promueven las libertades.

El recinto es solemne. Suenan cánticos eclesiásticos en cada pasillo. “Aleluya, aleluya”, vociferan por doquier.

Aquí no hay interés en leer. Ni imaginar que alguien busque encontrarse con sus autores favoritos. No se festejan las letras, ni la cultura.

Se evitan los libros de sexualidad. Si alguien los ve, los queman. Ni qué decir de los que fomentan la equidad de género, están vetados. Mucho menos participan quienes promueven y defienden derechos humanos. ¿El derecho a decidir de la mujer? ¡Por Dios, qué es eso!

Entre tanto conservadurismo, se percibe la incomodidad de personajes de izquierda como Paco Ignacio Taibo II o el Fisgón, quienes como cada año se ven obligados a participar en este evento.

Los párrafos anteriores son la reconstrucción de lo que en la mente del presidente Andrés Manuel López Obrador es la Feria Internacional del Libro de Guadalajara cuando dice que no asiste porque es “un cónclave de derecha mexicana y tiene tendencia conservadora”.

Qué equivocado está. Porque si bien la FIL siempre tiene un ingrediente político, eso no lo es todo. Al contrario, los políticos son los que menos importan aquí. Los miles de asistentes diarios poco quieren saber de política. Ellos vienen a leer, a cultivarse. Entran a presentaciones de libros, conviven con sus autores favoritos.

Aquí se mezclan la cultura, la literatura, los idiomas. Hay participación de personas de todas las corrientes políticas. Nada de primero los pobres o primero los ricos. Primero los libros.

Estudiantes de escuelas públicas y privadas recorren sus pasillos todas las tardes. Los más jóvenes vienen con sus familias, los adolescentes vienen con novia, novio o novie. Aquí hay apertura, porque todos caben en la FIL.

Hay que visitarla, caminarla y si así no alcanzan a disfrutarla, entonces sí criticarla.

A lo lejos no se percibe todo lo que es la FIL de Guadalajara. Muchos le rehúyen por no verse identificados o sentirse excluidos en el programa de actividades, pero sí hay cabida para todos y si faltan espacios promovamos que se abran, pero no dividamos.

Así como la FIL del Zócalo no debe considerarse un cónclave de izquierda. Ésta FIL no es uno de la derecha.


  • Alejandro Domínguez
  • alejandro.dominguez@milenio.com
  • Periodista por pasión. Dirijo y conduzco #AlexEnMilenio L-V #22hrs. Escribo la columna #RecuentoDeLosDaños cada martes. Profesor en la Universidad Iberoamericana
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