Cuando la inteligencia artificial se vuelve lo de menos

  • El club de líderes
  • Alejandro Gutiérrez

Laguna /
Únete al canal de Milenio

En días recientes se anunció el Premio Nobel de Medicina a tres científicos que descubrieron cómo "prender y apagar" neuronas de nuestros cerebros, y se llama optogenética. 

Básicamente y traducido al español para que el lector comprenda, se trata de que a través de una luz se puede apagar una neurona que esté detrás de enfermedades como Alzheimer, Parkinson, depresión o alguna otra enfermedad mental, con la esperanza de eliminarlas o, cuando menos, disminuir sus efectos. 

Aunado a esto, podría devolverle la vista o el oído a quien padezca estas deficiencias, eliminar la temblorina por Parkinson y un largo etcétera.

Sin irnos tan lejos: podría ayudar a controlar la ansiedad, el nerviosismo, el insomnio y la depresión, enfermedades tan comunes en nuestros tiempos.

Además de esto, ya había hablado de la física cuántica, que básicamente se describe como el músculo con el que la inteligencia artificial podría hacerse más poderosa. 

Lo cuántico trabaja tras bambalinas reduciendo drásticamente el tiempo de ejecución de tareas que en computadoras tradicionales tardarían años en realizar. Incluso se habla de teletransportación, aunque de información, no de personas. 

Con esta tecnología podrían resolverse dudas ancestrales como cómo se creó el universo, hacia dónde va la humanidad y cuánta vida le queda al planeta Tierra.

Todo esto suena a película de Marvel, pero existe y cada día se hace más poderosa. 

Tan existe que Elon Musk ha comentado que en 10 o 20 años el trabajo será opcional y que se terminará la era del pago de salarios a cambio de una prestación de servicios. 

En tanto las máquinas se dediquen a producir todos los bienes y servicios que los humanos necesitamos, la gente no tendrá necesidad de trabajar, o al menos no el trabajo físico que hasta ahora conocemos.

Quizá ya quiera usted dejar de leer esta columna fantasiosa y ridícula, pero se acordará de mí en poco tiempo, cuando la gran mayoría de las tareas las hagan bots y robots (ya hay algunos). 

Y no hablo de robots como una mano que coloca y quita piezas determinadas. 

Hablo de robots en forma humana que tomen decisiones sobre alguna tarea en particular, se muevan autónomamente, aprendan y, sobre todo, se autocorrijan.

Bienvenida la era robótica, la de la física cuántica. Nos guste o no, es un camino sin retorno y deberemos adaptarnos.

Para saber más, lea "Supremacía cuántica" de Michio Kaku y "La ola que viene" de Mustafa Suleyman.

¡Buen día!

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite