Guillermo Stábile

  • En Corto
  • Alejandro Maldonado

Estado de México /

A menos que seas un apasionado del futbol, probablemente el nombre no te diga mucho. Guillermo Stábile fue el máximo goleador del primer Mundial, celebrado en 1930, al marcar ocho tantos para la selección de Argentina. Murió en Buenos Aires en 1966, a los 61 años.

No pretendo ser aguafiestas, pero los seres humanos tenemos memoria corta. Un amigo comentó hace poco que, dentro de cincuenta años, casi nadie recordará quién ganó la copa que hoy despierta tantas emociones, ni el nombre del máximo goleador del torneo. No me malinterpretes; disfrutar el deporte, los goles y la camiseta es legítimo; sin embargo, tú sabes que victorias y derrotas se repiten hasta perderse en el olvido colectivo.

Reflexionando sobre la vida humana, el rey Salomón escribió: “¿Hay algo de que se puede decir: ¿He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después” (Eclesiastés 1:10-11).

¿Quién fue tu tatarabuelo? ¿Cuántos hijos tuvo? ¿Cómo fue realmente su vida? Tal vez algunos puedan responder gracias a un árbol genealógico bien conservado. Pero la mayoría apenas conocemos unos cuantos datos de quienes nos precedieron.

Salomón comprendió una verdad profunda: La vida sin Dios carece de propósito y trascendencia eterna. “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2). Buscamos satisfacción en lo temporal, pero nada logra nuestro vacío interno: “Nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír” (Eclesiastés 1:8).

Solo Dios puede dar verdadero sentido a nuestra existencia. Solo Él puede hacer nuevas todas las cosas, darnos un nuevo comienzo, una identidad firme y una esperanza que trascienda el tiempo. Por eso envió a su amado Hijo a este mundo quebrantado. Jesucristo vivió la vida perfecta que nosotros no podemos vivir y murió en la cruz para cargar el castigo que merecíamos. Resucitó para ofrecernos perdón, salvación y vida nueva.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. Solo Él venció el pecado, a Satanás y la muerte; solo Él puede liberarte y transformarte. Ábrele tu corazón; cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo (Hechos 16:31).


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite