Bryan Johnson construyó su fortuna fundando Braintree, la plataforma de pagos que vendió a PayPal en 2013 por 800 millones de dólares. Siendo aún joven y multimillonario, decidió convertirse en biohacker de su propio cuerpo para detener el envejecimiento. En 2021 fundó Blueprint y reunió a más de 30 médicos que lo monitorean permanentemente. Su dieta extrema, ejercicio obsesivo y decenas de suplementos lo hicieron lucir notablemente joven. El intento le cuesta dos millones de dólares al año.
Recientemente su empresa levantó 60 millones de dólares de inversionistas que, como él, aspiran a frenar el paso del tiempo: Kim Kardashian, Paris Hilton, Steve Aoki, Saquon Barkley y los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss, son algunos de ellos.
Todo parecía ir bien para Bryan hasta que, en mayo de este año, le diagnosticaron gastritis autoinmune: una enfermedad crónica e incurable en la que el propio sistema inmunológico ataca el revestimiento del estómago. Solo puede monitorearse para prevenir complicaciones graves. Su caso nos confronta con una realidad que nos alcanza a todos sin importar condición económica, nacionalidad o cultura: hay límites que el esfuerzo humano no logra superar.
Recuerdo que un tío abuelo me dijo hace tiempo: “Hay pena de muerte para quien no llegue a viejo”. La Biblia lo afirma con claridad: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).
Nos aferramos a prolongar nuestros días porque, en el fondo, sabemos que la vida no termina con el último latido. Dios ha puesto eternidad en nuestro corazón: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Eclesiastés 3:11).
A cada uno nos aguarda el Cielo o el Infierno. Dios nos quiere a su lado; por eso envió a su único Hijo, Jesucristo, a pagar la deuda de nuestro pecado en la cruz. Ese pago se hace efectivo cuando, por fe, nos apropiamos de Él: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12).
Tu alma es eterna. Puedes pedirle a Jesús en este momento que te perdone, que venga a tu corazón y te regale la nueva vida que promete a quienes confían en Él como Señor y Salvador. Jesús te ama, y si acudes a Él tal y como estás, no te rechazará.