Eficacia de una política educativa

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Hidalgo /

Pensar en la eficacia de las políticas educativas es una cuestión compleja. Desde su diseño se requiere del concurso de diversos elementos del orden de lo político, lo económico, lo cultural, lo social y de lo territorial. Elementos que si no se consideran pueden emerger en sentido contrario en el momento de la implementación. La política educativa tiene que ser pensada y diseñada con una cercanía a la comunidad educativa. Su hechura no puede pensar en que los docentes, directivos y personal no docente son solo ejecutores. Esta lógica verticalista (se piensa arriba y se ejecuta abajo) ha perdido funcionalidad y sentido en los contextos actuales. La participación, la diversidad y comunalidad se constituyen en dispositivos que el gobierno en turno debe tener presente.

Una política educativa debe ser evaluada permanentemente. Los contextos cambian y las reformas deben ser sujetas de monitoreos constantes y de ejercicios de transparencia en el desarrollo de las estrategias y consideración de recursos materiales, financieros y humanos. Esto dará legitimidad a la política. El sentido de este proceso debe estar alejado de la observancia del cumplimiento y del control, más bien, debe centrarse en la pertinencia y mejora de la situación. Esta es la única forma de advertir si la política educativa tiene sentido para la atención de las necesidades y problemas identificados en el territorio.

Un desafío para que una política educativa sea eficaz es la de superar las formas, prácticas y modelos tradicionales de “hacer política”.  Actualmente la política tiene que ser más dinámica, partir de puntos genéricos que tendrán que diversificarse en sus estrategias para atender la particularidad de los territorios. La generalización con la que tradicionalmente se plantea la política constituye un obstáculo epistemológico para pensar en la particularidad. Es en el territorio donde una política educativa se concreta y cobra relevancia en la valoración del proyecto político al que este articulado. Es la escuela entonces, el territorio-núcleo de la política y debe pensarse en su capacidad institucional. Son las maestras, maestros y alumnos entonces, el territorio-núcleo de lo pedagógico. Es ahí donde la política debe cobrar sentido y no en otro lugar.

Una política educativa eficaz debe fortalecer su estructura de implementación (supervisores, directores, docentes). Esta estructura es su sostén y debe considerar estrategias que mejoren su formación y condiciones institucionales y laborales. Una política que se diseñe e implemente sin considerar estos elementos está destinada al fracaso, y lo más grave, al estancamiento y retroceso de una generación. Así que, es importante una atención más cuidadosa cada que se piense en reformar algo en educación, no solo la educación está en juego, sino también el futuro de la sociedad. 

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