El fin de ciclo escolar

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Hidalgo /
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El fin de ciclo escolar representa para alumnos, maestros y madres y padres de familia momentos de felicidad, emoción, descanso, incertidumbre, estrés, expectativa y/o apresuramiento, dependiendo de los ambientes escolares y la función que desarrollen. Para los alumnos que pasan de grado, la felicidad les acompaña y quizá la nostalgia y tristeza si tienen cambio de grupo, de escuela o de maestro. Los que no logran pasar se enfrentarán a un ambiente familiar hostil que les recordará por algún tiempo la importancia de “ir a la escuela”. Por otra parte, están los alumnos que egresan de un nivel de educación básica o de media superior. La expectativa invade a los primeros porque saben que dejarán “su escuela” para acudir a otra de nivel diferente, entrarán a un terreno desconocido que les exigirá una mayor prudencia mientras se adaptan. Egresar de media superior, implica una decisión con variadas opciones y que trasciende hacia el futuro profesional. Es momento de asumir responsabilidades más autónomas aun cuando no deja de ser parte de un proyecto familiar y personal.

En el caso de las maestras y maestros, el fin de ciclo escolar les implica variados momentos de excesiva carga administrativa y apresuramiento para su ejercicio de enseñanza y aprendizaje de sus alumnos, lo que repercute en molestia, angustia y estrés. La evaluación final de los alumnos y documentación solicitada se acompaña de múltiples formas, dispositivos y evidencias administrativas, que, a decir verdad, la mayoría de ellas tendrá como fin último, el archivo. No tendrán mayor utilidad y la información que ofrecen, no se movilizará hacia una mejor enseñanza o aprendizaje. El fin de ciclo escolar también les representa momentos de satisfacción por el deber cumplido y de reflexión por los resultados obtenidos, y quizá, lo que la mayoría espera, un periodo de descanso y distanciamiento de las labores cotidianas.

Para las madres y padres de familia, el fin de ciclo escolar significa, al ver crecer y desarrollar el aprendizaje de sus hijos, momentos de felicidad para la familia. Y dependiendo de la condición socioeconómica, compromisos mayores para que sigan en la escuela y “sacarlos adelante” en la vida. Algunos, lo harán sin mayor problema; otros, tendrán que superar múltiples barreras para el sustento diario. En muchos hogares aparecerán las disyuntivas de trabajar o estudiar.

Como podemos advertir, el fin de ciclo escolar, no sólo es la fiesta de clausura y terminación de las “clases” sino que, en cada persona, en cada familia, las representaciones e imaginarios son distintos. Por último, apuntaré que el fin de ciclo escolar también debe ser un parámetro para reflexionar la responsabilidad del Estado en la educación obligatoria, hacer un corte evaluativo de lo que esta funcionando bien y lo que no, de los resultados obtenidos y de la configuración de escuela que estamos desarrollando, para tomar las decisiones más pertinentes en vísperas de un nuevo ciclo escolar. Mientras eso pasa, felicitaciones a alumnos, maestros y madres y padres de familia por el trabajo desarrollado en este ciclo escolar.


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