El SNTE: la seducción del poder político

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Hidalgo /
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Con el pretexto de que los procesos sindicales de renovación de dirigencias seccionales y nacional no se vean “influenciados” por cuestiones electorales ni que al sindicato se le “utilice como botín político”, el Consejo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tomó el acuerdo de posponerlos hasta el año 2027, después del proceso electoral. El “acuerdo” tiene varias lecturas y todas ellas apuntan al mantenimiento de la cultura corporativista del SNTE y al mantenimiento del poder político. Estos dos sentidos, montados sobre una flagrante violación a la Ley Federal del Trabajo, reformada en 2019 precisamente para evitar y eliminar la perpetuidad de las dirigencias sindicales (Art. 358 y 371) y establecer un sentido universal de participación de los trabajadores en la elección de sus dirigentes, y una violación sistemática a sus propios Estatutos. Ahora, con este “acuerdo”, las dirigencias seccionales y nacional del SNTE ofrecen un mensaje de impunidad, poder político y desprecio a las voces disidentes (que cada vez son más) de sus representados.

El SNTE, como sindicato corporativo, es camaleónico en sus alianzas con el Estado, particularmente a sus dirigentes, les da igual apoyar las políticas neoliberales que manifestarse a favor de las políticas de transformación; les da igual apoyar a un partido político que a otro. El cinismo es una de sus características. En realidad, en referencia a su “acuerdo”, las dirigencias sindicales siempre han colocado en “zona de utilitarismo político” al SNTE, como “botín político” y “cómo carne de cañón”, a sus agremiados. No es una sorpresa, pues el poderío político del SNTE es seductor y el mantenimiento del statu quo es una forma de garantizarlo por tiempo indefinido.

Frente a esta expresión corporativa de mantenimiento del poder político-sindical, las y los trabajadores de la educación advertimos el olvido y la falta de atención y defensa firme de los derechos laborales y condiciones de trabajo por parte de las dirigencias sindicales. No se hace nada para resolver el escaso presupuesto para atender y estimular la labor docente, administrativa y de apoyo con promociones, reconocimientos, mejores prestaciones y un salario que se corresponda con la importancia de la labor educativa. Se ignora o se limita a “comunicados tibios” en redes sociales cuando se vulnera la seguridad de las y los maestros en las escuelas, parece que lo que quieren aparentar es un “aquí no pasa nada”. El silencio ha acompañado a las dirigencias sindicales cuando se violentan las condiciones de trabajo. Estas son razones para exigir la renovación de dirigencias sindicales conforme a la norma estatutaria. La perpetuidad en los cargos sindicales habla por sí sólo y deja ver lo que las dirigencias esconden: el SNTE siempre ha sido botín político. Bourdieu (1982) en su análisis de la noción de campo, diserta sobre un proceso de relaciones, posiciones, disposiciones y espacio de lucha. El campo educativo es todo ello, es político, y las dirigencias del SNTE, con este “acuerdo” violatorio de la Ley Federal del Trabajo y Estatutos sindicales, han mostrado sus posiciones y disposiciones no para la lucha en defensa de los trabajadores sino para la contienda electoral. Al tiempo.


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