El trabajo en escuelas multigrado

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Ciudad de México /

En la educación primaria, la organización que prevalece en gran número de escuelas es multigrado. Esta modalidad, exige la atención simultanea de niños y niñas de diferentes grados escolares, situación que complejiza y dificulta los procesos de enseñanza y aprendizaje.

El trabajo docente en particular, se enfrenta a diferentes retos de orden pedagógico, y quizá el más relevante de ellos sea el de la planificación de las actividades, toda vez que implica el desarrollo de varios programas de estudio.

Sumado a ello, esta la obligación de atender las cuestiones de orden administrativo inherentes a su trabajo, y en el caso del director comisionado, este trabajo aumenta.

La práctica docente en la modalidad multigrado, se sitúa generalmente en comunidades rurales y/o indígenas, las cuales por la población escolar reducida no se considera un docente para cada grado.

En estos contextos es común entonces, que existan escuelas unitarias, bidocentes o tridocentes. Las escuelas con cuatro o cinco maestros supone una atención mixta, es decir, algunos maestros atienden dos grados y otros solo uno.

La enseñanza en las escuelas multigrado, ha sido motivo de diversas preocupaciones de política educativa y de estrategias pedagógicas en diferentes gestiones gubernamentales (Técnica de guiones, Trabajo por proyectos, Guías didácticas, Articulación de contenidos, Articulación de asignaturas, etcétera) con resultados exitosos en algunos casos (los menos) y en otros, con resultados de poco impacto para la mejora educativa.

La formación inicial que tienen los docentes en las escuelas normales, no aborda puntualmente el trabajo y organización pedagógica para la atención de grupos multigrado.

Lo anterior genera que, al enfrentarse a esta condición escolar, los maestros recurran a diversas estrategias didácticas para la enseñanza, en la mayoría de los casos poco sistemáticas y fundamentadas metodológicamente.

La situación didáctica se agudiza en docentes provenientes de otra formación profesional, que se supone más alejada de la teoría pedagógica para la atención escolar de niños y niñas.

Si bien se reconoce la complejidad del trabajo con grupo multigrado, también se ha señalado que la modalidad multigrado tiene características favorables para el aprendizaje, como la posibilidad de los alumnos de aprender unos de otros, o la mayor flexibilidad que existe para asignar tareas a cada uno en función de su nivel de desempeño (Mercado, 1999; Rockwell y Mercado, 2003; Popoca et al., 2006). Para que estas características se vuelvan realmente favorables para el aprendizaje, es necesario disponer de estrategias de organización y didácticas que lo hagan posible en las condiciones de trabajo de dichas escuelas. (Block, et. al., 2015).

En este contexto, la política educativa actual no puede mostrarse indiferente ante la situación pedagógica y didáctica que enfrentan miles de maestros en el país. Se deben recuperar diagnósticos, experiencias e investigaciones educativas, para identificar puntos de fortalecimiento que permita el diseño de estrategias formativas para los docentes que atienden grupos multigrado, a la vez de diseñar programas pedagógico-didácticos que sean pertinentes para los contextos rural y/o indígenas.

En el mismo tenor, la práctica docente en escuelas multigrado implica una serie de conocimientos que no se adquieren en los procesos formación, sino que son productos de la experiencia construida a lo largo de los años, entre ellos, lo que tienen que ver con las condiciones y relaciones entre los miembros de la comunidad escolar, “conocimientos efectivamente integrados a la práctica docente” (Rockwell, 1990).

Finalmente, la práctica docente en multigrado, en el contexto de la Nueva Escuela Mexicana, debe analizarse cuidadosamente. La heterogeneidad de las estrategias didácticas empleadas por los docentes, deben ser recuperadas en las propuestas que se institucionalizan. La actualización de estrategias debe adecuarse en el sentido de los enfoques que ahora se plantean, pero, sobre todo, la política de implementación debe estar acompañada de un proceso formativo serio, sistemático y profesional, con la finalidad de cerrar brechas entre diseño e implementación de políticas. 

torresama@yahoo.com.mx

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