Una cuestión que es necesario reflexionar en los tiempos actuales es referente a la gobernanza del sistema educativo. Esto nos puede explicar el sentido de las políticas, las reformas, proyectos y programas que se diseñan e instrumentan. Hyden, Court y Mease (2004)sostienen que la gobernanza es la manera comose gestionan las reglas, formales einformales, del juego político en lasinstituciones, estatales y privadas,que persiguen objetivos públicos. Esta definición, nos lleva pensar en la relación Estado-sociedad y en la participación de los ciudadanos en el proceso de gobernar. Analizar la gobernanza del Sistema Educativo implica entonces revisar el papel que juegan los funcionarios, los docentes, los estudiantes, la familia, la comunidad, las instituciones, la iniciativa privada, entre muchas otras.
¿Cuál ha sido el modelo de gobernanza imperante en nuestro sistema educativo? Interrogante que nos lleva a respuestas asociadas a las políticas neoliberales en el ámbito educativo, que desde la lógica de mercado han traído ideas, formas y prácticas del sector empresarial hacia la vida escolar, en espera de que funcione como empresa. Díez-Gutiérrez (2020) nos dice que se ha constituido una “gobernanza híbrida neoliberal” por haber construido un discurso tecnocrático, aparentementedespolitizado, que se nos presenta como algo inevitable y necesario para“modernizar” el sistema educativo. Su naturaleza política queda encubierta, al poner en manos de “expertos” y tecnócratas las decisiones de cómogestionar lo público, como si esas decisiones fueran técnicas o “asépticas”y no obedecieran a principios e ideologías (p.14).
En el proyecto político-pedagógico de la Nueva Escuela Mexicana, es posible advertir continuidades respecto a los anteriores modelos educativos, aun cuando la centralidad la ha ocupado la reforma curricular, el ámbito de la gestión sigue intacto, así como las formas burocráticas que imperan en toda la estructura de la Secretaría de Educación Pública. Las preocupaciones parecen caminar hacia rumbos distintos, mientras a los docentes se les plantea la formación de sujetos críticos, analíticos y reflexivos en un marco de comunidad y autonomía; la estructura directiva, de supervisión y funcionarios siguen anclados en las formas verticalistas y autoritarias, ademas de vinculadas a lógicas de racionalidad técnica, anquilosadas en un burocratismo reumático.
Pensar en la mejora del Sistema Educativo, implica tener una visión amplia de lo que significa la participación y gestión ciudadana, replantear la política educativa, repensar el sentido, organización y funcionamiento de las escuelas e impulsar la formación docente, inicial y continua, desde otras racionalidades. Es pertinente entonces, pensar en una gobernanza más democrática, que marque distancia del paradigma neoliberal como solución educativa y asuma que la educación es una cuestión política y democrática y también de valores (Díez-Gutiérrez, 2020).