El mundo social actual, y el educativo en lo particular, se nos presenta rápido, complejo e inseguro, además de plantear una serie de problemas y retos para el sistema escolar y los sujetos que en él trabajan. Las narrativas que acompañan el derrotero educativo interpelan la tradición y formas sociales y escolares que hemos construido a través de los años. En este contexto problemático es pertinente la interrogante: ¿Qué condiciones son necesarias para la construcción de una red institucional que apunte a generar un modelo de gestión que transite sobre el entramado y tradición institucional vigente? La pregunta surge a partir del conocimiento y reflexión continua sobre las prácticas directivas y de supervisión escolar en la educación básica con las cuales se ha tenido una interacción y acercamiento a través de procesos de investigación diversos.
Pensar en una red institucional de gestión implica la reflexión sobre tres puntos esenciales: los planteamientos del capitalismo globalizador y su relación con el ámbito educativo; la conformación de la agenda de política educativa; y el reconocimiento del modelo de organización escolar vigente en las instituciones. El discernimiento y la comprensión de la interrelación entre estos aspectos nos llevará a plantear algunas posibilidades de acción.
Las prácticas directivas y de supervisión se han caracterizado por un orden burocrático y verticalista que se niega a transitar hacia la modernidad que se le propone. Análogamente diríamos que son prácticas corporativas (de las que hay que distanciarse) en tanto reflejan el uso, costumbres, tradiciones, comportamientos y arreglos cotidianos de tipo providencial, clientelista y patrimonial, en tanto que han marcado todo un periodo de la vida educativa en México.La idea de corporativismo no sólo alude a la agregación y representación de intereses políticos en educación sino también como una cultura, es decir, una manera de situarse, pensar y actuar en torno a las problemáticas educativas (Miranda, 1999)
La creación de una Red institucional de Gestión significa que aún dentro de este marco problemático y complejo, no debemos dejar de pensar en la historicidad de las prácticas educativas, no dejar de pensar a los supervisores y directores como sujetos sociales, pues ello implicaría percibirlos únicamente como agentes dependientes y alienados a los requerimientos y determinantes de la política.
Una Red Institucional de Gestión, debe surgir como una alternativa a la complejidad y exigencias actuales en el ámbito educativo. Frente a los modelos de gestión de corte gerencial, deben impulsarse modelos más democráticos en las prácticas de supervisión y directivas. Convivir en un mundo globalizado debe ser para los directivos y supervisores escolares un reto para fortalecer su identidad histórica.Su comprensión sobre los procesos de cambio y la asunción de nuevas responsabilidades, en las que invariablemente estarán presentes un nuevo marco de condiciones y relaciones sociales. Un punto de partida es que la construcción de políticas educativas debe de considerar la preocupación de que aquellas cuestiones inherentes a la gestión escolar pasen a formar parte de la agenda política.