En 1992 derivado del Acuerdo Nacional Para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) se determinó el Programa de Carrera Magisterial como “respuesta a dos necesidades de la actividad docente: estimular la calidad de la educación y establecer un medio claro de mejoramiento profesional, material y de la condición social del maestro” (ANMEB, 1992). El Programa de Carrera Magisterial se estableció como un sistema de promoción horizontal, en donde los profesores participan de forma voluntaria e individual y tienen la posibilidad de incorporarse o promoverse, si cubren todos los requisitos y se evalúan conforme a lo indicado en los Lineamientos Generales de Carrera Magisterial. (SEP-SNTE, 1998)
Si uno revisa con puntualidad los Lineamientos de Carrera Magisterial, encontrará muchas similitudes con el Programa de Promoción en la Función por Incentivos en Educación Básica (SEP, 2015) y el actual Programa de Promoción Horizontal por Niveles con Incentivos en Educación Básica (SEP, 2021). ¿Coincidencia o continuidad de políticas neoliberales? Lo cierto es que, en su momento, ningunos de los dos primeros programas cumplió en sus propósitos establecidos, por un lado, elevar la calidad educativa y desarrollo profesional del maestro, y por otro, la mejora de las condiciones salariales. Calificados por los propios maestros como excluyentes y estrategias de contención para aumentos salariales significativos, los programas de incentivos económicos no han representado una verdadera valoración y reconocimiento a la labor docente, lo que en su momento trajo consigo una serie de protestas, impugnaciones, manifestaciones y denuncias del magisterio.
El actual Programa de Promoción Horizontal (PPH) ha iniciado con el pie izquierdo. Envuelto en el contexto de pandemia que vivimos, tan solo en el pre-registro a través de la plataforma “Proyecto Venus” de la Unidad para el Sistema de la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) ha generado miles de inconformidades por su inoperatividad adecuada, a ello le sumamos la cancelación de dos de sus aspectos esenciales para la valoración integral de desempeño en la práctica.
Los programas de incentivos económicos no han representado una valoración
El PPH establece el otorgamiento de incentivos a los docentes, a partir de su incorporación en el programa y durante su paso por cada uno de los 8 niveles que comprende., en cada uno debe permanecer 4 años, o sea, es posible alcanzar el nivel último después de 28 largos años a partir de su ingreso. Toda una vida en el magisterio sin duda. Si a ello le agregamos que es un programa sujeto a la “disponibilidad presupuestal”, no es difícil imaginar que la gran mayoría del magisterio quedará excluido de sus beneficios.
Este tipo de políticas, en su esencia de carácter neoliberal, no reconocen la figura del maestro en su importancia social, y la reducen a una especie de sujeto controlado a través de estímulos. Aguilar Villanueva (1988) explica este fenómeno en las políticas a partir de tres principios: la incorporación de la ciencia mediante la tecnología en el proceso de trabajo que permite calcular factibilidad, cantidad, tiempos de los productos; La legislación permite prever el comportamiento de los agentes de producción y del intercambio, estabilizando las expectativas de la conducta y sancionando conductas discrecionales e infractoras; y la monetarización permite estimar con todo detalle los costos de producción, estimar los precios y términos de intercambio, anticipar las utilidades. Es decir, una política caracterizada por el cálculo y control, donde su esencia sigue siendo la productividad, el crecimiento y competitividad, así parece este programa de promoción horizontal.
Alfonso Torres
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