Revalorizar el trabajo docente

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Hidalgo /

El diseño e implementación de una política educativa que aspire a contribuir a la transformación social requiere de replantear el sentido de las estrategias y acciones en el terreno educativo, además de mejorar y/o generar las condiciones del trabajo docente para ello. La política curricular que aspira a la configuración y formación de un pensamiento-acción progresista en los sujetos debe articularse a un planteamiento claro de una política de formación docente, a una política salarial (no de estímulos únicamente), a una política laboral y sindical, a una política de gestión y administración, a una política presupuestal y a una política socio-económica. Este sentido articulador, sitúa el trabajo docente desde una mirada de totalidad que nos ayuda a comprender su complejidad y las tensiones que se viven en su interior entre tradición-innovación, racionalidad técnica-racionalidad comprensiva, lógica de mercado-sentido social, conservadurismo-liberalismo, competencia-humanismo, entre otras.

¿Qué condiciones se requieren para que el trabajo docente se revalorice y articule a un proyecto político-educativo de transformación social? Las maestras y maestros (y con justa razón) colocan su demanda central en un salario mejor que sea congruente para solventar sus necesidades familiares de alimentación, salud, educación, recreación, vivienda, vestido y transporte. El salario actual se advierte precario ante la carestía de vida, su poder adquisitivo ha disminuido y obliga a un buen número de docentes a la búsqueda de trabajos complementarios que les ayude en su economía. Las políticas neoliberales dejaron instituido que los aumentos salariales son cada año cuando los aumentos a la canasta básica son discrecionales a voluntad y voracidad del mercado. Corresponde al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) romper con esa lógica de negociación salarial y de compromisos de orden político-partidista-gubernamental para impulsar una política de revalorización del salario como condicionante clave en el trabajo docente.

Otro condicionante en el trabajo docente es lo referido a la infraestructura escolar, equipamiento y material que presentan serias limitaciones en infinidad de escuelas. Ante ello, las maestras y maestros realizan esfuerzos económicos personales o bien, solicitan ayuda de las madres y padres de familia para solventar las carencias que se les presentan, “situación que les genera sentimientos negativos relacionados con la falta de apoyo de las autoridades a su labor profesional. La existencia de espacios adecuados y bien equipados para desarrollar tareas fuera del aula, tanto individuales como de equipo, constituye otro factor importante respecto del cual las situaciones son muy diversas” (OREALC-Unesco, 2013).

El modelo de gestión y administración que se ha configurado en las escuelas constituye otro condicionante que requiere replantearse. La cultura y formas institucionales, directivas y de supervisión que dominan el ámbito escolar han generado intensificación y malestar en el trabajo docente. El número excesivo (en muchos casos) de alumnos que atienden; las demandas de cumplimiento administrativo-pedagógico; los ambientes institucionales y sociales inseguros y limitados en su convivencia;las demandas de las madres y padres de familia; el traslado del trabajo escolar al hogar; deterioro de la salud por cuestiones ergonómicas, estrés y cansancio físico y mental; son expresiones del modelo actual que sitúan al docente en la vulnerabilidad ante la complacencia de la parte oficial y representantes sindicales. Un trabajo docente que se desarrolla en estas condiciones está condenado a distanciarse de las aspiraciones progresistas de transformación y situarse en el desarrollo de un trabajo que solo responda a los requerimientos burocráticos y rutinarios que le demande la oficialidad. Revalorizar el trabajo docente implica pensar en políticas diferentes, que reconozcan las problemáticas de origen, que reconozcan la diversidad de contextos sociales, comunitarios y escolares, que reconozcan las demandas incumplidas al magisterio (mejora salarial, de prestaciones y de seguridad social), que reconozcan la necesidad de aumentar y replantear el ejercicio presupuestal en educación. Por otra parte, los docentes tenemos que reconocer lo que corresponde a nuestro ámbito de acción individual y colectivo en materia educativa, desarrollar con responsabilidad pedagógica y social nuestra labor. El trabajo docente posee un valor social que es único: contribuir a la formación de sujetos para una sociedad más justa y democrática. Los señalamientos que le hacen desde distintos frentes omiten mencionar las condiciones institucionales y laborales en que se desarrolla la docencia.


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