¿Y la nueva USICAMM?

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Hidalgo /

La efervescencia se manifestó desde agosto de 2024, cuando la entonces presidenta electa, Claudia Sheinbaum, se pronunció por la desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM) y que en junio de 2025, siendo ya presidenta, lo reafirmó firmando el decreto correspondiente, parece ir disminuyendo en tanto que en los últimos meses no se ha escuchado ningún pronunciamiento o anunciado alguna acción desde la SEP que lo refiera. Los procesos de admisión, promoción vertical, promoción horizontal y cambios de centro de trabajo han seguido su proceso administrativo sin ningún cambio sustantivo. Ni siquiera el SNTE, en su configuración del Pliego de Demandas de 2026, hace alusión a la USICAMM de manera específica, sino solo en el marco de demandas genéricas. El cambio de la USICAMM se reconoce como un asunto complejo que requiere una mirada amplia del problema desde diferentes perspectivas artísticas, políticas, económicas, educativas e históricas Desde 1993 cuando inicia el programa de Carrera Magisterial, la SEP y el SNTE le apostaron a una política de estímulos que ha ido evolucionando, siempre desde una lógica de racionalidad y mercado que ha llevado a la docencia a niveles de precarización. En 2004, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su documento “Atraer, capacitary conservar profesores eficientes”, estableció como líneas de política “ampliar los criterios para la selección de profesores” y “evaluar y recompensar a los profesores eficientes” (pag. 4), entre otras. Más adelante, la OCDE en 2005, reconocía dos grandes problemas en Mexico: los salarios bajos para la docencia y el alto número de alumnos por grupo, en relación a los índices promedio de países de la OCDE.

Pensar entonces en una “nueva USICAMM”, requiere de una política docente integral cuidadosa en materia salarial, de formación, de estímulos y de condiciones laborales e institucionales. No se puede pensar en una sesión política sólo en términos de admisión y promoción. La SEP tiene que ser muy seria y evaluar las políticas anteriores, diagnosticar la situación actual del magisterio y estructurar estrategias y mecanismos de política que respondan a los criterios de justicia, democracia, equidad, inclusión, diversidad y pertinencia para revalorizar la función docente.

Los tiempos apremian, la molestia por la USICAMM se ha ido incrementando en algunas entidades federativas; la SEP establece como prioridades otras acciones (mundialito escolar, por ejemplo); el SNTE parece rehuir el tema y situarse en la conformidad institucional mirando hacia la política partidista, mientras, en la micropolítica escolar, las maestras y maestros les invaden la molestia e incertidumbre sobre la escasa transparencia en la asignación de nuevas plazas, ascensos, cambios y/o reconocimientos, así como sus condiciones institucionales, cuestiones que lo asocian a complicidades y corrupción entre la SEP y el SNTE. La “nueva USICAMM” sigue en la sala de espera y quizás vuelva al escenario en tiempos electorales. Al tiempo.


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